Adolescentes y jóvenes bochófilos

Las bochas también generan pasión entre los adolescentes, que rompen los prejuicios y cada día practican en la provincia un deporte que está muy arraigado a las tradiciones populares del país.
El lugar común lleva a una plaza o club de barrio poblado de hombres adultos o jubilados que pasan el tiempo entre charlas, mates y un deporte que se asocia directamente a los mayores: las bochas. Sin embargo, en las distintas canchas de la ciudad y en buena parte de la provincia hay adolescentes y jóvenes que dedican muchas horas a entrenar, jugar y competir en todo el país en una disciplina que implica precisión, destreza y concentración.
"Yo empecé desde chiquito porque mi papá juega. Siempre me gustó y a medida que empezás a competir te enganchás más. Si no fuera porque hay que ir a la escuela yo podría pasar todo el día jugando", confesó Alejandro Urquiza (11 años), el más pequeño del grupo de jóvenes bochófilos que se reúne en el Club Social, Cultural y Deportivo Barrio Fitte a entrenar y también a "desafiar" a los más grandes.
Julián Desch (14), los hermanos Rodrigo (13) y Facundo (15) Valquinta, Jonathan Gallo (20) y Brian Abbona (23) son otros de los chicos que "gastan suelas" en el mundo de "las lisas y las rayadas".
La Pampa tiene una gran tradición en las bochas y, en la actualidad, la permanencia en el segundo lugar del ranking nacional se da especialmente gracias al desempeño de los más jóvenes en los distintos torneos.
"Fui subcampeón argentino dos veces seguidas: en Villa Mercedes en 2012 y en Tucumán en 2013 y eso es un gran orgullo, porque quedar detrás de una provincia como Córdoba no es algo habitual para nosotros. Acá en La Pampa hay chicos con muchos nivel", destacó Brian, que posa orgulloso con el trofeo logrado este año en el campeonato de la categoría Sub 23.
Otra muestra clara de ese nivel lo evidencia Lucas Hecker (16), que representa a la Asociación de Eduardo Castex y fue seleccionado para representar al país en el Mundial de Francia que comenzará en los próximos días.
"En el país hay mucha competencia, torneos provinciales, regionales. El sueño sería ganar un Argentino y después ir a un Mundial. Eso sería lo máximo", se ilusionó Julián cuando se le preguntó sobre el futuro.
Además del club del barrio Fitte, en el club Deportivo Penales, Independiente y Sarmiento también se practica este deporte que parece ser exclusivo de los hombres (más allá de que alguna mujer se anime a probar) y que tiene puntos en común con el bowling y hasta con el familiar tejo playero.
"Estaría bueno que las chicas se acerquen a jugar. En el club se está armando una Escuelita de bochas para el año que viene así que sería positivo también para que se difunda y participen más jóvenes", sostuvo Rodrigo.
La mayoría de los adolescentes elige el fútbol, el básquet, el rugby, el tenis o el vóley, pero es difícil encontrar uno que diga: "Yo juego a las bochas". El paso siguiente es la sorpresa y hasta las bromas de quien escucha la respuesta.
"A mí en el colegio me cargan, me dicen que parezco un jubilado, que las bochas es de viejos; así que no digo más que juego y listo", simplificó Julián.
"Mis compañeros no se ríen, pero sí les llama la atención y empiezan a preguntar", añadió Alejandro.
El preconcepto de que se trata de un deporte para veteranos y poco entretenido choca contra la realidad de quienes lo practican. "No te aburrís nunca, siempre buscás mejor puntería, tener mejores movimientos, más precisión. Y mientras se juega charlás y caminás por la cancha", indicó Rodrigo.
El objetivo básico del juego es arrojar las bochas lo más cerca posible del bochín. Se puede competir bajo la modalidad individual, de parejas (dos equipos de dos jugadores cada uno) o tercetos (tres jugadores por conjunto).
"Una vez que se lanzaron todas las bochas de ambos equipos se cuentan los puntos de acuerdo a la cercanía con el bochín. Ahí se empieza con otra partida y se van acumulando los puntos hasta el final. El que más acumula es el que gana", explicó en forma resumida Alejandro sobre la forma de disputa.
Las bochas cuentan con una tradición muy antigua en el país porque comenzó a practicarse en el siglo XVII. El deporte tuvo tanta difusión e interés que en 1783 se decidió prohibirlo porque se consideraba como "una perversión para la juventud". Años después volvió a jugarse de manera clandestina en pulperías y boliches hasta que en 1929 tuvo reconocimiento nacional y se formó la Federación Argentina de Bochas.
"Es un deporte lindo también porque te relacionás mucho, conocés gente. Nosotros viajamos bastante y eso está muy bueno porque nos hacemos amigos entre todos", resaltó Julián. "Ojalá más chicos quieran jugar porque se arman lindos desafíos. Después cada uno elige si quiere competir en alto nivel o no", aportó Brian mientras muestra su destreza en una de las canchas.
Al lado, los veteranos despuntan el vicio y miran de reojo a los más chicos. Saben que el semillero está asegurado pero tampoco levantan demasiado la voz para desafiarlos. "Alguno te puede hacer pasar un papelón", admite un veterano de mil batallas. Es que las bochas también son cosa seria entre los más jóvenes, dispuestos a disfrutar de un juego que no tiene edad.