Al ritmo del redoblante

MURGA

La música se especializa en tender puentes y eso es lo que se hace cada viernes en el Instituto María Auxiliadora cuando alumnos y alumnas, docentes y familias se unen junto a jóvenes con discapacidad en la murga “El rincón de la alegría”.

Las zapatillas gastadas, de bailar tanto por la avenida. El bombo y los estandartes mis compañeros en esta vida… Ya llega la comparsa muy conocida en el mundo entero, recorriendo los barrios con la alegría de los murgueros. Llega con este ritmo, ritmo de murga muy popular y que hace muchos años lo bautizamos tu-ta tu-ta. Se viene el tu-ta tu-ta, bailando el tu-ta tu-ta, la murga el tu-ta tu-ta, haciendo el tu-ta tu-ta”.
La música y letra de El Murguero, uno de esos tantos himnos de Los Auténticos Decadentes que no faltan a ninguna fiesta, se adapta perfectamente a lo que sucede cada viernes a la tarde en pleno centro de la ciudad, donde los bombos y los redoblantes marcan el paso de decenas de chicos y chicas que eligen el baile y la alegría para, entre otras muchas cosas, “despedir la semana de una linda manera”, contó Juan Pedro (10).
Si los Decadentes bautizaron “tu ta tu ta” a su creación, el bautismo de lo que se escucha y se observa en el María Auxiliadora es “El Rincón de la Alegría”, la murga que nació en la escuela deportiva El Rincón de Todos de Santa Rosa a la que asisten personas con discapacidad.
“El año pasado llegamos a la Escuela María Auxiliadora con la propuesta del Rincón pero en lo deportivo, la murga estaba pero muy aplacada, como que estaba ahí pero sin fuerza. Entonces hablé con Cristina Cardoso (directora del nivel Primario) y ella lo traslada al resto de la escuela haciendo hincapié en la murga. Y algo chiquito se hizo gigante. Nosotros teníamos solo una bailarina y de pronto había un montón, también se sumaron más chicos a la percusión así que se armó un grupo espectacular. Y el hecho de que sean ellos los que producen la música para que otros bailen es doblemente gratificante”, resaltó Sergio Manazzi, director de “El Rincón de Todos”.
“El Rincón de la Alegría” surgió como una propuesta inclusiva con espíritu solidario y esa combinación resulta en una convivencia de sonrisas, música y baile. “A mí me interesó la temática de hacer distintas actividades: tocar, alegrar los eventos, el hecho de bailar y compartir el momento con los demás. La pasás bien y eso te re pone las pilas para hacer otras cosas”, contó Paloma (10), ya con su cara pintada y lista para salir a la pista.
“Cuando me invitaron a participar me divirtió por mis compañeros y por los chicos de El Rincón que pueden compartir con nosotros y alegrarse con la música. Yo toco la guitarra y estar en la murga también me sirve para aprender otras cosas”, dijo Felipe (11), uno de los varones que le aporta ritmo a la percusión.
El empuje y entusiasmo de la murga generó trascender las puertas de la escuela, por eso ya hubo varias salidas para “llevar la música a todas partes”. En la Escuela 74, en el predio de la Laguna, en el cumpleaños del María Auxiliadora, en la plaza San Martín; presentaciones que se pueden ver en el Facebook y en el Instagram de “El Rincón de la Alegría”.
“Lo lindo es que acá te encontrás con amigos, bailás, tocás y por suerte todos hacen caso y siguen las indicaciones”, afirma con voz segura Juan Manuel (34) que cumple la doble función de tocar el bombo y ser el director de la murga. Bien acompañado por Mauricio (30) y Sebastián (35) en los redoblantes que resuenan en todo el salón.
Mientras chicos y chicas, jóvenes, docentes y padres ensayan las distintas coreografías otros miran desde el costado y comparten la merienda, otro de los ritos incorporados en cada tarde de viernes a las 18, cuando llegan los chicos de El Rincón y arranca el ensayo.
“En el secundario los chicos pueden salir del ámbito del colegio y por eso hacen actividades solidarias, pero los de primario no, entonces nos pareció interesante esta propuesta y los resultados son muy positivos. Se genera una convivencia con los padres y con los chicos de El Rincón que es muy enriquecedora”, valoró la directora Cristina Cardoso.
Morena tiene 10 años y se mueve al ritmo del bombo. Por allí está el resto de la familia que también se enganchó con los murgueros y no se pierde ni un ensayo. “Está buenísimo el baile porque además así hacés una actividad física. Es algo que hacés fuera del horario de estudio pero a la vez es dentro de la escuela así que eso está muy bueno porque compartís con tus amigos y con la familia”.
“Y es regalar alegría y solidaridad, nos llamaron de varios lugares y está re bueno ir y compartir con otra gente”, señaló Carmela (9). Justamente el hecho de compartir es uno de los valores más resaltados desde la escuela y desde El Rincón.
“Lo bueno es que los chicos tienen incorporado el tema de integración de manera natural.. En todas las aulas y en casi todos los ámbitos hay chicos integrados. No hay ningún tipo de diferencias ni tampoco lástima. Los tratan como uno más”, valoró Manazzi justo cuando el sonido de los bombos y los redoblantes inundan todo el ambiente y la energía musical tiende el puente hacia todos los rincones, sobre todo al rincón de la alegría.