Alumnos de la Epet 1 entre planos, herramientas y motores

Una silla adaptada para personas con discapacidad, un brazo robótico, un motor a inyección, planos y maquetas, todo sale de las aulas de la EPET 1 de Santa Rosa que mostró sus trabajos del año.
El estruendo es difícil de soportar sin auriculares. El motor de una 4×4 que estaba abandonado y ahora funciona como un Fórmula 1 hace que todos miren al rincón del improvisado taller desde donde viene el estallido. Lautaro y Agustín explican el trabajo que les llevó restaurar un dispositivo que se tradujo en inyección programada y al que mediante una tarea computarizada se le cambiaron los valores para que adquiera una potencia mucho mayor.
Un poco más allá Carlos muestra la adaptación para silla de ruedas en la que trabajó hasta el último instante antes de la muestra mientras que Bruno y Lucio se concentran en su brazo robótico. Las chicas, rodeadas de planos y maquetas, están a cargo del sector Construcciones y explican los detalles para la edificación de una casa o un edificio.
“Todos los años se hace la muestra de la Escuela. Vienen los chicos de la primaria y ven lo que se puede hacer como para incentivarlos a seguir sus estudios acá. Al mismo tiempo, nosotros presentamos lo trabajado que también sirve como evaluación final de varias materias”, explicó Candela sobre el evento que organizó la Escuela Provincial de Educación Técnica de Santa Rosa.
El martes 15 de noviembre fue el día de la Educación Técnica y todos los establecimientos de la provincia con esa orientación tuvieron sus distintas actividades y exposiciones: jornadas abiertas al público con el fin de difundir las distintas modalidades de colegios que tienen un perfil distinto y bien definido.
“En la materia Diseño asistido, tenemos computación y en mi caso pensé en algún proyecto para ayudar a personas con discapacidad. De ahí salió la adaptación para sillas de rueda. Es un triciclo con el motor que se utiliza en los autos del Desafío Eco; son motores de autos eléctricos, a batería, y la silla tiene un anclaje simple que se engancha y así la persona arranca, de manera autónoma. Es algo simple y útil y lo hice pensando en que quien lo use tenga la misma comodidad que andar en moto”, resumió Carlos (18), de sexto año de Electromecánica.
El proyecto le insumió unos cinco meses de trabajo en que abarcó materias como Procesos de fabricación, Soldaduras, Diseño. “Podías trabajar en grupo o en forma individual y la verdad que me costó mucho pero cuando lo probamos sentí una satisfacción enorme. El fin de semana antes de la muestra estuve desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche en el taller de mi abuelo. Pensaba que no lo iba a terminar pero cuando lo finalicé y anduvo, casi se me caen las lágrimas…”, reconoció Carlos, cansado y la vez orgulloso por el deber cumplido.
La cantidad de planos y la minuciosidad de las maquetas pueden abrumar al que se acerca desprevenido. Candela (19), Maira (18) y Cyntia (19) se ríen y reconocen que el trabajo es arduo pero también entretenido y estimulante. Además, cuando llegue el momento del egreso tendrán la posibilidad inmediata de una salida laboral porque recibirán un título: Maestro Mayor de Obra.
“Hicimos un edificio, con la planta baja, tres pisos y subsuelo. Tenemos el proyecto completo, con todas las instalaciones. Empezamos desde que el terreno era baldío y es el cierre de los siete años del proceso. Los planos es lo que lleva más tiempo”, resaltaron las chicas, que junto a Daiana (19) y Cindy (19) participaron de las Olimpíadas de Construccio-nes y Electromecánica, en Córdoba.
Desde hace cuatro años los estudiantes de la EPET 1 realizan prácticas profesionalizantes en Toay. Hacen los planos de las viviendas a familias de bajos recursos. “Es un acuerdo con el municipio y sirve de mucho porque se ayuda a la gente y para los alumnos es una práctica de lo que es la realidad. Con ese convenio se pueden escriturar las casas. Y este año le hicimos todos los planos a la municipalidad”, explicaron las chicas junto al docente Néstor Giamello.
Luego de los tres primeros años en la Escuela comienza el Ciclo Orientado, por el cual los estudiantes eligen una especialidad. Bruno (18) y Lucio (18) optaron por Electromecánica y después de meses de trabajo muestran su logro: un brazo robótico que puede servir para hacer soldaduras, pinturas en un taller o trabajar en una automotriz.
“Nos llevó cuatro meses armarlo y hacerlo funcionar mediante una aplicación que le hicimos especialmente. Cada pieza fue impresa en 3D y nos dimos cuenta de que puede tener distintas utilidades, eso es lo más importante, que sea algo que sirva y se pueda usar sin problemas”, destacaron.
El motor de la vieja Toyota Prado se enciende nuevamente y es difícil escuchar otra cosa. Lautaro (20), Maxi (18), Ariel (19), Agustín (18) y Lucas (18) solo lo apagan para explicar su trabajo, una tarea que les permitió conocer de primera mano cuestiones como “las herramientas, los motores, la forma en que funciona la inyección, la tecnología y lo que se puede hacer con la tecnología aplicada a la mecánica y otras cosas”.
¿Qué les dirían a los chicos y chicas de Primaria para que estudien en este colegio?
“Les diría que se anoten porque es cierto que la EPET requiere tiempo y dedicación -reconoce Carlos-, pero te prepara de una manera especial. Se trata de poner un poco de ganas porque después todo se aprende. Y pasa por entender que tu futuro está acá”.

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