Banda de rock, premiada por el Fondo de las Artes

Las bandas de rock con músicos pampeanos en Capital Federal cada vez son más y con más repercusión. Parque Luro nació hace un año y acaba de ganar el segundo premio del Fondo Nacional de las Artes (FNA).
Jabalí, Ciervo, Guarda-parque y Puma. La enumeración de los cuatro integrantes podría integrar cualquier folleto de promoción de uno de los lugares turísticos más emblemáticos de la provincia. Parque Luro es el nombre de la reconocida reserva natural pampeana pero también el de una banda de rock que comenzó a hacer ruido justo en el ombligo del país, en esa ciudad de la furia que cada vez más le presta el oído a la calma de la llanura y el caldén.
Gonzalo “Jabalí” Espina (28) en guitarra y voz, Santiago “Ciervo” Espina (24) en teclados y PC, Marcos “Guardaparque” Raviolo (23) en bajo y voz y Ramiro “Puma” Barrios (23) en batería integran una banda que apostó por “un proyecto conceptual” del arte y a la que en solo un año le pasó de todo. Y todo bueno.
“Ramiro, Santiago y yo tocábamos en Cara de Papa pero solo en los veranos porque el bajista vivía en Córdoba y nosotros tres en Buenos Aires. Ese grupo fue la semilla de lo que hoy es Parque Luro. Durante todo 2016 los tres que estábamos en Capital nos seguimos juntando aunque faltaba algo. Y ese espacio se llenó con Marcos que era amigo de Santi (ambos estudian Composición en medios electroacústicos en la Universidad Nacional de Quilmes) y que es de Bariloche”, contó Gonzalo sobre el germen de los Luro.
El 25 de noviembre del año pasado tocaron por primera vez en Capital. “Desde ahí no paramos más. Grabamos nuestro EP en diciembre como para cerrar el año y lo hicimos por mil pesos”.
¿Por qué el nombre de Parque Luro?
“Primero por una cuestión territorial, obviamente. Somos pampeanos y es algo que nos atraviesa profundamente. A nivel personal y a nivel musical. Pero el concepto está ligado a lo que propone el Parque como metáfora de la vida cotidiana en una gran ciudad como Capital Federal. En primer lugar por la historia ya que las tierras del Parque tienen vida indígena cercana que fue corporalmente eliminada y culturalmente conquistada al igual que cualquier ciudad actual. Además, este tipo (por Pedro Luro) hizo traer flora y fauna de distintos lados al lugar, lo cual hizo que todas las especies preexistentes tengan que convivir con los nuevos habitantes. Y eso también lo asemeja a cualquier ciudad actual”, explicó Gonzalo, o “Jabalí”.
El concepto al que remite la banda tiene componentes profundos que hablan de una búsqueda. “Somos hijos de inmigrantes y de criollos, de hombres blancos y negros. Y en ese panorama tenemos que encontrar una forma de convivir, lo que implica poder, discriminación, conquista, odio, amor, violencia y aceptación entre otras cosas. Y Parque Luro como banda es eso. Es una condensación de la energía aplacada, negra, indígena y de resistencia con la energía blanca, sutil, voraz y acaparadora. Somos cuatro tipos de otros lugares viviendo en uno distinto, con gente de todo tipo y viéndonos atravesados por la belleza de lo natural (lo que queda) y también por la invención más gris y edilicia del hombre civilizado. Creemos que eso también está en la música”.
La propuesta del grupo fusiona soul, funk, hip-hop, jazz, reggae y también cosas mucho más rockeras o electrónicas que son más propias de Europa. “Parque Luro es un resultado patagónico extraño de esas corrientes”, definen.
Y “el resultado patagónico” también fue apreciado por el jurado del Fondo Nacional de las Artes. “Ganamos el segundo premio. No tenemos ni un año como banda y recibir este estímulo es indescriptible. Nos inscribimos casi de casualidad. Mezclamos un tema que quedó afuera del EP y lo mandamos porque había que llegar a media hora de música y no teníamos esa cantidad. Todavía no caemos. Lo bueno es que para anotarse había que poner un seudónimo en el nombre del proyecto y otro para el nombre de la obra. Es decir, no el nombre real de la banda ni el real del disco o lo que sea. Eso creo que ayuda a la transparencia del concurso, tan discutida en estos tiempos” contó Gonzalo.
El premio de sesenta mil pesos ya tiene un destino asegurado: grabar el segundo material en el estudio ION a fines de diciembre.
La “cofradía” de bandas pampeanas en suelo porteño tiene a Las Sombras, Knei y Los Siberianos como líderes de una movida que ocupa escenarios y oídos ajenos. Una tendencia que para los Parque Luro marca un camino cultural de excepción para la provincia.
“Con los pibes de la Cofradía tenemos la mejor. Las Sombras, Los Siberianos y Knei son bandas absolutamente trascendentales y necesarias para la música en general, pero en especial para La Pampa porque marcan caminos posibles de desarrollo. Gustan porque son buenos, profesionales y hacen algo original. Además de que en vivo la energía es impresionante. Nosotros, si bien hacemos otro estilo, tenemos cosas que compartimos con ellos desde lo musical. Puede haber una suerte de continuación extraña entre todos. Y creo que eso ayuda mucho a la cultura provincial”.
En ese sentido Gonzalo va más allá: “La Pampa está en un momento histórico a nivel arte. Hay bandas buenas, profesionales, escritores, pintores, dibujantes, cineastas, gente haciendo danza, etc. Es muy importante que nosotros desde acá colaboremos con esa movida y nos agrupemos. Al igual que es súper importante que las bandas que están allá en la provincia se agrupen y se fortalezcan porque son parte fundamental del momento que estamos viviendo”.