La vidriera virtual

Muchos adolescentes difunden fotos personales y mensajes en fotologs que muestran a todo el mundo virtual. Dicen que lo hacen como una moda, un entretenimiento y una forma de pertenecer a un grupo.

Analisa (16) abrió su primer fotolog -o flog como se dice abreviado- hace tres años con la idea de mostrar sus fotos y escribir sus frases y letras de canciones favoritas. En ese entonces la moda era el sitio de Terra, pero como toda moda, pasó. Y Analisa cerró su flog. Hasta que en los últimos tiempos se impuso Fotolog.com entonces decidió abrir un nuevo flog, donde casi todos los días sube una foto de ella o sus amigas. “Nos sacamos fotos espontáneas, que no tienen mucho sentido, y después las posteo (las subo a la página), y escribo algún comentario sobre eso”, explica. Y continúa: “algunos eligen un nombre en inglés para su flog, o alguna palabra rara para hacerlo más original, y otros le ponen su nombre”.
“Yo también tuve un flog, lo cerré y este año empecé con uno nuevo. Subo fotos mías, con amigos, o de algún cumpleaños y escribo frases, y canciones de grupos que me gustan, como Los Beatles por ejemplo”, cuenta Emilio (16), que eligió que nadie le escriba mensajes y por eso tiene el “book” cerrado, opción que impide que quienes visiten su flog dejen comentarios. “Prefiero que sólo puedan ver las fotos y no escriban”, aclara.
Agustina (16) y Florencia (16) son amigas y cada una tiene un flog por separado, y un flog grupal con 12 chicos y chicas más del curso. “Nosotros ponemos fotos de todo el grupo y tenemos el libro de mensajes abierto. Cada uno agrega comentarios sobre las salidas que hacemos y los momentos que compartimos”, explican.
Lucía (15) también tiene varios flog, uno personal, otro con una amiga y otro sobre su grupo de música preferido, Red Hot Chilli Peppers. “Posteo fotos del grupo, comento con otros fanáticos cosas sobre la banda y me entero de algunas novedades. Tengo amigos por el fotolog de otros lugares de Argentina y de Uruguay, aunque personalmente no los conozco”, dice.
“Hay mucha gente que no se conoce y se escribe como si fueran grandes amigos. Ponen ‘besos, estás en effes’ (favoritos) para tener más contactos y que después más personas visiten su fotolog”, explica Emilio. “Además escribís cosas que personalmente no dirías por vergüenza, como ‘te amo’, ‘te quiero mucho’. Lo conocés por chat y al poco tiempo le ponés ‘te quiero’ a gente de todas partes”, agrega Luciana.

Mensajes y comentarios.
Al visitar varios fotologs se ven fotos posadas, algunas producidas, otras espontáneas, en las que chicas y chicos juegan a ser modelos, a mostrarse lindos y a gustar a los demás. ¿Alimenta la autoestima tener un flog para exhibirse al ciberespacio? Margarita reconoce que “a veces posteás fotos porque estás con la autoestima alta y decís ‘estoy re linda’. Pero al otro día estás con la autoestima baja y posteás fotos de alguna amiga o de algún famoso que te gusta. A veces te alimenta el ego y otras veces no, porque además recibís todo tipo de comentarios”.
Los adolescentes que tienen un fotolog coinciden en que están pendientes de los mensajes que cada día le escriben las visitas. Muchas veces los comentarios son similares y no pasan de un saludo, pero otras veces hay sorpresas. “A mí me ha pasado que me escriban ‘te vi anoche en el boliche’, y yo pienso ‘¿quién sos?’ Y entrás en el fotolog de quien escribió para ver si descubrís quién es”, cuenta Florencia.
“A veces te escriben ‘re linda la fotito, estás hermosa’ y otras veces recibís comentarios como ‘el fotolog está re lindo pero vos sos horrible, la remera te queda fea, chau’, entonces sentís que te exponés y que te tiran abajo, porque eso está abierto a todas las páginas del mundo”, continúa Margarita.

¿Por qué tenés un flog?
Sin poder definir qué los llevó un día a abrir un flog, algunos encuentran una única explicación “porque está de moda”. “Te entretiene, entrás, ponés tu foto y estás todo el tiempo entrando para ver cuántos comentarios tenés, quién escribió algo, y te ponés a leer el fotolog de otro, y de otro más”, cuenta Lucía.
“Yo si estoy en mi casa, entro varias veces al día a mi fotolog para ver qué hay, o mientras chateo con otra persona voy mirando los flogs”, dice Analisa.
Emilio aclara que “los floggers de acá no se obsesionan tanto como los de las grandes ciudades. Lo más normal es postear una foto por día y recibir 20 comentarios como máximo, eso es gratis. Pero en Buenos Aires, Córdoba y otros lugares hay muchísima gente que paga para poder postear más de una foto por día y pueden recibir hasta 200 comentarios de otras personas. Es todo un movimiento de gente que tiene una forma muy particular de vestirse y se juntan en distintos lugares”.
“Acá hay algunos floggers así, pero no muchos. Al ser una ciudad chica, no se ven muchos fanáticos como en otros lugares”, agrega Lucía.
La forma de escribir también varía de acuerdo a las modas. Algunos prefieren las palabras abreviadas, como en los mensajes de texto, otros intercalan mayúsculas y minúsculas (qUe eS bAsTaNtE iNcÓmOdO pArA lEeR y PaRa EsCrIbIr) y otros prefieren escribir correctamente, con palabras completas, acentos y puntuación. “Queda mejor escribir bien”, opina Analisa.
Las fotos zarpadas son otro capítulo en el mundo flog. “Se pueden postear fotos en ropa interior, pero si hay fotos muy desubicadas, el sitio las saca de circulación. Además te hacés mala fama si postéas fotos así. No va”, asegura Florencia.
Una moda que se impone, una forma de mostrarse, de ganar “amigos”. Los fotologs avanzan y suman cada vez más adeptos que eligen mostrarse en la vidriera del mundo virtual.