Roller hockey, un deporte en expansión

Fernanda y Agustín practican roller hockey, un deporte que está en plena expansión y por el cual fueron convocados para la preselección argentina junior. Los dos sueñan con representar al país en un torneo internacional.
Cuando pasan una y otra vez hasta que el fotógrafo quede conforme con el instante preciso, se rozan, se chocan. Y van cada vez más rápido estirando el palo en la búsqueda de alcanzar el tejo. Frenan y las rueditas enseguida cambian de dirección. En un ratito entraron en calor y ya quieren empezar el entrenamiento de la jornada. En realidad ya podrían comenzar un partido porque tienen puesta la indumentaria de Zorros Grises, el equipo donde Fernanda y Agustín se destacan en hacer lo que más les gusta: patinar y jugar.
“Mi papá trabaja enfrente del Polideportivo y yo miraba siempre a los chicos que venían a comprar después de los entrenamientos, venían con los palos y eso me llamaba la atención. Le pregunté a mi papá si podía ir a ver de qué se trataba así que hablé con una chica y me explicó. Probé y me gustó. Eso fue un lunes hace como tres años, y el miércoles ya estaba entrenando así que desde ese momento no paré más”, contó Fernanda Schwab (14 años) que va al colegio Edgar Morisoli del barrio Plan 5.000 y encontró en el roller hockey un deporte poco difundido pero que ya tiene su lugar entre las opciones santarroseñas.
“Yo jugaba al hockey sobre césped en La Barranca y me invitaron a probar con los rollers. Empecé a ir a la Escuela 180 donde estaba el equipo Los Cardales. Después se disolvió y ya me vine para acá”, cuenta Agustín Soria, que tiene 13 años y va a al colegio 9 de Julio. Ese “acá” es el Polideportivo Butaló, el lugar donde todos los lunes, miércoles y viernes (desde las 21.30) adolescentes y jóvenes se juntan para que Zorros Grises apuntale su espacio y mejore el rendimiento.
“De chica ya andaba en patines y en rollers. Cuando empecé me vine con los míos y me prestaron un palo. Con Agustín somos los más chicos porque el resto tiene más de 20, pero por suerte nos acoplamos re bien a los equipos, ya sea femenino como masculino”, contó Fernanda una vez que se quitó el casco de protección para una disciplina que obliga a tomar recaudos por la velocidad que se despliega, el riesgo de caídas y los fuertes impactos que puede generar el tejo en la parte del cuerpo que queda descubierta.
El roller hockey se juega en dos tiempos de 20 minutos con cuatro jugadores de campo y un arquero. Quien está debajo de los tres palos parece un verdadero guerrero detrás de una armadura que incluye pads para proteger sus piernas y canillas, una especie de pantalón gigante que comienza en la cintura y va hasta las rodillas cuidando la zona baja, pechera, guantes y un casco con rejas.
“Cuando le contás a tus amigas o compañeros de colegio te miran raro, no conocen el deporte o lo confunden con el hockey sobre hielo, entonces te preguntan si es tan violento porque en ese deporte está permitido, pero acá no, nada que ver”, aclaró Fernanda. “Lo que me gusta es la acción que tiene, el roce, es distinto a los otros deportes porque a eso le sumás velocidad y precisión”, detalló Agustín.
¿Y ustedes dos fueron convocados a la preselección nacional?
“Sí, los dos viajamos a Mar del Plata en el inicio del año así que seguramente nos llamarán para otros entrenamientos. Integramos la preselección argentina junior y en mi caso me encantó el hecho de estar ahí. Aprendés un montón y mi sueño es integrar la selección y jugar un torneo internacional. Es un deporte que me encanta y vengo con todas las ganas”, dice Fernanda con una sonrisa que no permite dudar ni un segundo de su entusiasmo.
Para Agustín el incentivo de la convocatoria albiceleste también es un impulso para entrenar cada noche. “Ahí te encontrás con los mejores, entonces eso te obliga a dar el máximo. Ojalá podamos seguir los dos porque es lo que nos gusta”.
Hace diez días el Polideportivo del barrio Butaló se llenó de palos, cascos y rollers porque los Zorros locales organizaron un torneo, tanto masculino con femenino, con la participación de Hualas de Bariloche, Cóndor de Villa La Angostura, Hurones de Bahía Blanca, Pingüinos de Puerto Madryn y Strong Woman de Neuquén.
“En masculino salimos campeones. Acá somos muchos así que armamos dos equipos y el torneo salió bárbaro”, apuntó Agustín, que pese a sus 13 años ya fue promovido a la categoría Mayores y ahí se destaca por su velocidad y destreza.
“Nosotros somos los más chicos, pero podemos jugar sin problemas y al hacerlo con gente más grande también te sirve para fortalecer tu juego. Ojalá vengan más chicos y chicas porque es un deporte súper estimulante”, valoró Fernanda sobre una actividad que tiene su desarrollo en la capital provincial pero que aún no logra asentarse en otras localidades.
“En agosto hay un torneo en Plaza Huincul (Neuquén) así que ya estamos pensando en eso. Cuando se vienen las competencias te incentiva de otra manera así que estamos a full”, dice Agustín mientras Fernanda se acomoda el casco y se desliza sobre el piso frío en busca del tejo que va y viene entre los rollers y los palos. Es hora de salir a la cancha. Es hora de jugar sobre ruedas.