Tobías Martín fue elegido por el programa Jóvenes Embajadores

Tobías Martín fue elegido por el programa Jóvenes Embajadores. Estuvo tres semanas en Estados Unidos y valoró la organización social de ese país, pero la experiencia también le hizo sentir orgullo por lo propio.
Para llegar a ser uno de los 13 elegidos debió mostrar sus buenas notas, atravesar largas entrevistas en idioma inglés y detallar sus proyectos de voluntariado y de participación social, como el que el año pasado lo llevó a ganar, junto a su compañera de curso Rocío Duprat, el certamen juvenil “Aprender a gobernar”, promovido por el gobierno pampeano.
Tobías Martín, de 16 años y en 5to. año del colegio 9 de Julio de Santa Rosa, vivió una experiencia rica e intensa, clave para “abrir la cabeza” y mirar la realidad que lo rodea con otra perspectiva: la propia y la que compartió con otros 12 chicos y chicas de toda la Argentina (elegidos entre unos 600 inscriptos) que estuvieron en Miami, Denver y Washington D.C.
“El programa ‘Jóvenes Embajadores’ comenzó en 2009. Es un intercambio cultural y a su vez se trata de aprender sobre justicia social, participación comunitaria y liderazgo para que, una vez que volvemos a nuestras comunidades, podamos hacer un cambio positivo. Yo me anoté en octubre pasado y en noviembre me llegó un mail donde me decían que me querían entrevistar. En diciembre hicimos las entrevistas en la embajada de Estados Unidos y hablamos de mis actividades. Yo tenía el proyecto de dislexia y eso ayudó mucho para que me eligieran”, recordó Tobías respecto al trabajo “Campaña por una Ley Provincial de Dislexia”, ganador en Aprender a Gobernar.
Entre las pruebas para la elección (los requisitos son tener entre 15 y 17 años además de cursar un año más de secundario después del viaje), Tobías tuvo que escribir siete ensayos en inglés. En febrero fue una semana a Buenos Aires para conocerse con los otros seleccionados argentinos (él fue el único pampeano) y finalmente el viaje se concretó en marzo. “En Miami nos juntamos con 13 chicos de Chile y cuando nos separamos a mí me tocó ir a Denver, a casas de familia”, describió.
Cada día se desarrollaban una serie de actividades, desde las 9 a las 15. “Ibamos a Organizaciones No Gubernamentales, nos reuníamos con políticos, asistíamos a comedores comunitarios y a distintos colegios a convivir para tener un verdadero intercambio cultural, para ver cómo es la vida de ellos”, contó Tobías, que con la beca tuvo todos los gastos cubiertos además de contar con el apoyo para desarrollar la campaña por la dislexia.
El viaje sirvió también para hacer comparaciones, hallar diferencias, ver lo bueno y lo malo de un país que siempre está en boca de todos. “Un día fuimos a una iglesia bautista, en donde la mayoría son afroamericanos, otro día estuvimos con chicos del secundario que tienen problemas en la casa y entonces ahí los ayudan en la creatividad y en que ocupen su cabeza en otras cosas. En esas cuestiones te das cuenta de la infraestructura y organización que poseen. En todos los colegios hay salones de arte gigantes, con música, pintura, lo que quieras”, resaltó Tobías.
“También tuvimos muchísimas charlas con los chicos y chicas y cuando les decíamos que en la Argentina la educación es gratuita no lo podían creer, lo mismo que la salud, abrían los ojos asombrados cuando contábamos que vas a cualquier hospital y te atienden”, agregó.
Para Tobías también fue un impacto ver en primera persona las diferencias según la clase social o el color de piel. “Las diferencias sociales y culturales son evidentes. En el colegio había una mesa con todos afroamericanos, otra con latinos y en otra los estadounidenses blancos, eso me impactó muchísimo porque lo mismo pasa en todos lados. En la calle te miran diferente. No se mezclan, y acá eso no sucede. Otra cosa es que todavía hay iglesias del Ku Klux Klan, encima con toda la movida de Donald Trump como candidato a presidente la gente está como muy alterada”, reflexionó.
Tobías estuvo con políticos, embajadores, funcionarios. Y se asombró de cómo los ciudadanos respetan las reglas impuestas para vivir en sociedad. “No vas a ver a nadie tocando bocina alterado ni pasando un semáforo en rojo o no respetando una señal. La organización social está muy aceitada y eso facilita todo; en eso es muy diferente a lo que nos pasa a los argentinos”, admitió.
Es usual que los argentinos valoren más lo ajeno, lo que sucede de las fronteras hacia afuera, al tiempo que protesten por todo lo que sí tienen frente a sus ojos, ¿hablaron de eso entre ustedes?
“Sí, hablamos muchísimo esas cosas cuando volvimos. El viaje me hizo valorar lo que tenemos; todos llegamos allá con algo de ese pensamiento de que tenemos un país decadente o en el que está todo mal y te das cuenta de que no es así, la gente no valora el país que tiene. Acá me puedo atender en el hospital donde quiero, puedo ir a la UBA, considerada una de las mejores universidades de América, y si no tenés esa chance podés estudiar en la UNLPam que también tiene un nivel buenísimo o en cualquier otro lugar pero sin tener que pagar”.
Si tuvieras que dar un mensaje para quiénes se quejan permanentemente o para los chicos de tu edad, ¿qué les dirías?
“Que hay que valorar las cosas que tenemos y el país en el que vivimos, y tratar de involucrarse un poco más porque todo el mundo se queja pero después se quedan todos en su casa. Hay miles de formas de ayudar todos los días y sin mucho esfuerzo”.

Las armas y la legalidad
Tobías estuvo en Denver, la capital del estado de Colorado, y allí es legal comprar y portar armas. En 2012 un hombre entró a un cine durante la proyección de Batman, comenzó a disparar y mató a 12 personas. “El tema de las armas es algo que está muy presente y que preocupa. En Denver, donde yo estuve, podés comprar armas desde los 21 años. Hay muchos casos de gente o incluso chicos que entran a un colegio y producen una matanza. Hay una gran división entre quienes están a favor y quiénes en contra de la libre portación de armas”.