“Un desastre que me deja en la calle”

El sistema cloacal de la calle Alem, en pleno centro de la ciudad, colapsó ayer al mediodía y anegó el interior de una proveeduría en la esquina de Alem y Garibaldi. El negocio está ubicado frente a las canchas de tenis del Club Estudiantes. El propietario, Fabio Soria, aseguró que una vecina le avisó que estaba saliendo agua desde una puerta trasera del comercio.
La proveeduría El Puesto no abre los días domingo. Fabio y Andrea, la pareja dueña del comercio, estaban en su casa a punto de ir a lo de unos amigos a comer un asado. “Llegué y me encontré que estaba todo el negocio lleno de agua, de desechos cloacales, materia fecal. Tengo un sótano, con dos freezer con carne en su interior. Los dos están dados vuelta, flotando en el agua podrida. Estoy seguro que se quemaron los dos y toda la mercadería se perdió”, contó Fabio.

“Una vergüenza”.
El comerciante llegó desesperado a esta redacción. Desde que encontró su local en ese estado estuvo llamando por teléfono al municipio, vecinos y a todo el que pudiera mover alguna influencia para asegurarse que el camión desobstructor de la Dirección de Agua y Saneamiento de la Municipalidad fuera el lugar para sacar el taponamiento de la cañería maestra que provocó el desborde.
El negocio de Soria no fue el único perjudicado. Sobre la calle Alem, otros vecinos tuvieron un problema parecido, aunque más leve, en sus viviendas. De hecho, un joven que dialogaba con ellos en la vereda se manifestó indignado porque no era la primera vez que el sector se obstruía y provocaba desbordes de aguas residuales en el interior de las casas de la zona. “Es una vergüenza. Hay que hacer algo, tenemos que hacer una manifestación porque si no nos quejamos esto va a seguir”, decía.

Un surgente.
Para ese entonces, Fabio y Andrea ya se habían cansado de sacar agua del local, algo inútil dado que a las 14.30, cuando este diario se acercó a la proveeduría, todavía el agua emanaba del interior del baño del comercio y de una cámara séptica inundando todas las dependencias. Además del sótano, que tenía más de un metro de aguas servidas, el otro lugar que fue severamente afectado fue la cámara frigorífica ubicada en la parte posterior al salón comercial. Soria aseguró que tenía allí unos 150 mil pesos en carne. Las medias reses estaban colgando de los ganchos y unos centímetros por debajo de ellas, se había acumulado el agua de las cloacas, con un olor nauseabundo.
“Voy a tener que tirar todo. No creo que se pueda salvar nada de todo lo que hay en la cámara”, se resignaba Fabio. Andrea tenía los ojos rojos del llanto. Junto a ellos estaban hijos, familiares y amigos, quienes no hacían más que mirar incrédulos lo que había ocurrido con el negocio que la familia estableció en esa esquina hace siete años.

Reclamo.
“Esto me deja en la calle sino se hace algo rápido”, le decía Soria a LA ARENA. “Hablé con un Número de Guardia de Dagsa, fui a Lagos 333, pero no hay nadie. Llamé a abogados, a la policía. En la guardia me atendió muy amable una señora y me dijo que iba a pasar el reclamo. Desde las 12 del mediodía estoy llamando y no tengo soluciones. Sigue saliendo como si tuviéramos una bomba. Llevo 7 años con el negocio ahí pero jamás tuve problemas de semejante magnitud. Cada tanto va el camión desobstructor porque el problema es en la calle”, narró Soria, quien miraba su teléfono a cada frase para ver si había alguna novedad del camión desobstructor.
En condiciones normales, El Puesto debería abrir sus puertas mañana a las 7.30, pero el colapso de la cloaca cambió todo. “Mañana (por hoy) ya no puedo abrir, tengo que desinfectar todo, tengo que ver la mercadería que sirve y la que no sirve. Es un desastre”, aseguró.

Tres horas.
Desde que Fabio llamó al teléfono de emergencias de la comuna hasta las 14.30, dos veces acudió al lugar una camioneta del municipio. En la segunda oportunidad, un capataz abrió la boca de registro de Garibaldi y Alem y se retiró. En la breve conversación que tuvo con el comerciante le prometió que iban a enviar el camión desobstructor.
Pasadas las 15, el camión, dos operarios y el capataz, llegaron al lugar e iniciaron los trabajos para quitar el taponamiento en la cañería central, enterrada bajo la calle Alem. Apenas quitaron la obstrucción, el agua dejó de fluir del interior del comercio. Entonces, los despenseros y sus familiares y amigos abrieron las puertas del frente y comenzaron a desagotar el agua munidos de escurridores.
A las 15.50, llegó al lugar un camión atmosférico para desagotar el sótano y el resto de las zonas donde había agua acumulada, pero la pesadilla para los Soria no terminó.

¿Por arena de un lavadero?
“Pasado el mediodía (de ayer) personal de la guardia de Dagsa concurrió a un reclamo por desborde cloacal en Alem y Garibaldi, se pudo constatar que el taponamiento se produjo por la gran cantidad de arena sedimentada en la cámara de registro y en la cañería, la cual provendría de un lavadero próximo. También se solicitó la asistencia de un equipo atmosférico para vaciar un sótano que se vio afectado”. Así lo consignó un comunicado de la Municipalidad de Santa Rosa. Aunque no lo identifica, en esa esquina funciona una sucursal de la empresa Lumi.

 

Los frezeer totalmente destruidos. Estaban ubicados en el sótano del local.

Autoservicio El Puesto, amaneció inundado por líquidos cloacales.

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