El color de los hinchas acompañó a Argentina en la final de Nueva Jersey

Fueron los hinchas argentinos, en los primeros días del verano estadounidense, los que cantaron por el equipo como si estuviesen en su tierra acompañados de bombos, banderas (nunca se vieron tantas en un partido de Copa América) y camisetas, ya sea con dedicatorias al crack rosarino Lionel Messi o el recuerdo eterno a Diego Maradona.

En toda la Copa América Centenario no se vio a tantos argentinos juntos, en las horas previas a un cotejo, manifestarse de esa manera, en un país con poco arraigo futbolístico que se evidenció en las calles, en los medios de comunicación y en los partidos también.

El evento los unió. Extraños, desconocidos entre sí, pero unidos por una sola causa: el sueño de ver a Messi levantando la copa.

Un día de sol pleno, ese que hace cosquillas en el rostro hasta dejarlo colorado, los acobijó con calor hasta el ingreso al estadio imponente que luego se vistió de celeste y blanco que significó una victoria clara entre los asistentes frente a los de la “Roja” a diferencia del año pasado cuando por razones obvia, en Santiago, el fervor fue trasandino.

No faltaron las camisetas de clubes como River Plate (en el día que su descenso histórico cumplió cinco años), Independiente, San Lorenzo, Boca, Instituto de Córdoba y San Lorenzo, entremezcladas con las de Barcelona, una influencia marca registrada de Messi, y un grupo nutrido de colombianos.

Bajo el ritmo de la música impuesta por un DJ, los hinchas bailaron, se entusiasmaron para calmar la ansiedad y los nervios de cara al partido.

Las pantallas gigantes, ubicadas en cada rincón del estadio, presentaron las alineaciones y fue Lionel Messi el más aplaudido en la Argentina, mientras que los “albicelestes” demostraron que eran más cuando el conjunto chileno fue anunciado.

El ingreso de los equipos, el canto en los himnos (con un estruendoso “¡Oh juremos con gloria morir!”) y el saludo entre los
protagonistas solo tuvo una variante con respecto a las anteriores con la aparición previa del presidente de FIFA, Gianni Infantino, quien estrechó la mano de cada uno de los jugadores.

Cuando la pelota rodó, se acabaron las palabras, pero para los hinchas la fiesta recién comenzó.

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