“A Borges lo usan para hacer escándalo”

A treinta años de la muerte de Jorge Luis Borges (1899-1986), María Kodama, esposa y albacea de la obra del escritor, publica “Homenaje a Borges”, un libro que reúne veinte conferencias que ella brindó a lo largo de universidades e instituciones del mundo y en las que aborda los tópicos que signaron la producción del autor de “Ficciones”. Editado por Sudamericana, el libro aborda la relación de la obra de Borges con Buenos Aires, el tiempo, lo fantástico, la religión, las bibliotecas, la memoria, el periodismo, el choque de culturas, entre otros temas.
“El trabajo de Kodama como heredera, protectora y difusora de la obra del escritor prosigue a lo largo de la Argentina, llega a veces a lugares muy pequeños, inclusive a aquellos que no cuentan con hotel”, dice Kodama sonriente en diálogo con Télam, en un resto-bar del barrio porteño de Recoleta. Además, se pone seria cuando considera que “no hay reapropiación creativa” de la obra de Borges por parte de algunos escritores que crean a partir de sus libros y considera que “lo buscan para hacer escándalo”.

Abuela Flora.
Télam: Cuando hace referencia a los cuentos “Historia del guerrero y la cautiva” y “El cautivo” cita la anécdota de la cautiva inglesa que no quiso regresar a la civilización, que le llegó a Borges a través de su abuela inglesa, ¿qué influencia tuvo esta mujer en la vida y obra del escritor?
Kodama: Su abuela tuvo una influencia fundamental en él. La mayor parte de los libros de la biblioteca de Borges que están en inglés y pasaron a él, eran de su abuela, lo cual tiene un gran valor simbólico. Él adoraba a su abuela. Un día me contó una anécdota divina: su abuela estaba mirándose al espejo con un ramo de flores que le habían dado, entonces él pasa y ella le dice: “Yo soy Flora un poco decrépita pero siempre Flora”, cosas que le impresionaban de su abuela. Había tenido una vida muy dura, muy difícil. Cuando el abuelo de Borges muere, ella queda desprotegida totalmente y escribe cartas en las que pide ayuda al gobierno para poder mantener a sus hijos -al padre de Borges y a su hermano- lo cual fue dramático.
T: Lo fantástico y la muerte son tópicos que aborda en el libro como temas recurrentes en la obra de Borges ¿él tenía una concepción oriental u occidental de la muerte?-
K: Tenía una gran curiosidad respecto de ese momento, porque decía que por fin iba a saber qué es lo que pasaba realmente. No sabemos nada decía. El era agnóstico y pensaba que veníamos de vidas anteriores. Hay una cosa muy graciosa que me dijo un día: prometámonos que si reencarnamos vamos a encontrarnos. Entonces le dije: sí Borges se lo prometo pero tengo que avisarle que en la próxima vida yo seré científica y él me dijo no me diga eso porque quiero volver a ser escritor. Eso es muy lindo como mandato de una vida, porque aún volviendo a vivir quería ser escritor.