A diez días de su llegada al país, todos hablan de Pokémon Go

El videogame desarrollado por la empresa estadounidense Niantic apareció en la noche del martes 3 de agosto, poco menos de un mes después de que llegara a los tres primeros países en los que estuvo disponible (Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda), y al igual que sucedió en buena parte del mundo la fiebre por jugarlo se adueñó de los argentinos.
Un indicador de eso es que escaló rápidamente al tope del ránking de las aplicaciones para móviles más descargadas, y una vez en la punta, no se movió.
En la App Store de Apple, Pokémon Go logró convertirse en la más descargada el mismo día de su llegada, mientras que en Google Play le costó tres días llegar a la punta de la lista; en ambas tiendas se mantiene desde entonces en el primer lugar, por delante de Whastapp, según los datos de la consultora de analíticas App Annie. Esa trayectoria tiene eco en la mayoría de los 88 países en los que está disponible: encabeza el ranking de descargas entre los iPhones en 56 países, mientras que entre los Android lidera en 49 (con más de 100 millones de descargas).
Pero más allá de esos fríos números, al igual que en el resto del mundo el videojuego se hizo cuerpo en el espacio público, donde se vieron en muchas ciudades grupos de personas recorriendo con la mirada clavada en las pantallas de sus celulares los más diversos sitios (reconvertidos en pokeparadas), desde la porteña Plaza de Mayo hasta la Casa Histórica de Tucumán. Y junto a la distracción obligada en los jugadores, llegaron los accidentes. El primer lesionado se reportó el 4 de agosto en Mendoza, donde un joven de 25 años que intentaba cazar a los amigos de Picachu en el paseo de compras del Puente Olive, en Godoy Cruz, se tropezó y perdió dos dientes.

Accidentes.
Las noticias sobre accidentes fueron creciendo con el pasar de los días y tuvieron su cénit el último lunes, cuando varios medios de comunicación informaron sobre la muerte de un joven de 19 años, arrollado por una formación del Belgrano Norte en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, aparentemente por cruzar las vías jugando al Pokémon Go sin reparar en el contexto.
Fuentes del Ministerio de Seguridad provincial desmintieron en diálogo con Télam esa información y precisaron que si bien el joven cruzó con la barrera baja, en realidad iba hablando por teléfono.
Junto con los accidentes llegaron los robos de teléfonos, en general a adolescentes, con reportes desde latitudes de los más variado y que hicieron, por ejemplo, que en la capital de San Juan la Policía y la Municipalidad montaran un dispositivo especial de vigilancia ante los reiterados casos de hurto.
Con la experiencia aprendida de otros países y la intención de anticiparse a los posibles riesgos, organismos de distinta índoles lanzaron guías de recomendaciones, entre ellos la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) y el Ministerio de Justicia de la Nación, que no solo alertaron sobre la obvia necesidad de prestar atención al entorno sino también de cuidar la privacidad de los jugadores, especialmente en el caso de los niños.
“Ante el interés suscitado con el juego Pokémon Go, la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales recomienda a la comunidad usuaria de aplicaciones para teléfonos móviles realizar un uso responsable de este tipo de juegos”, señaló la cartera de Justicia, que aconsejó leer “con detenimiento” los términos y condiciones de la política de privacidad del videogame antes de descargarlo.

“Diabólica”.
La recomendación cobró especial sentido sobre todo después de que esta misma semana se hiciera público que el CEO de Niantic, John Hanke, tuvo un rol destacado en el escándalo sobre robo de información privada conocido como “Wi-Spy” que explotó en 2010 Alemania y se contagió a varios países europeos.
Hanke dirigía en ese momento la plataforma de mapas en 360º Google Street View, y el incidente -revelado por el sitio de filtraciones The Intercept- sucedió cuando los autos de Google que fotografiaban las calles “copiaban secretamente tráfico de Internet de redes domésticas, recogiendo contraseñas, mensajes en mails, información financiera y archivos de audio y video”.
Durante esta semana, Pokémon Go se instaló además en las escuelas desde que un alumno del Colegio Nacional del Monserrat, en Córdoba, recibió amonestaciones por salir del aula para cazar un pokémon en el patio. Pero también cuando una profesora de biología de Rosario utilizó el impacto del videogame para enseñar contenidos de genética a sus alumnos, que no quitaban la vista de sus teléfonos.”Le puse de título ‘pokegenética’, les hablé de ‘poke-ejercicios’, y lo pudieron hacer”, explicó a Télam la docente de la Escuela de Educación Técnica 625 de Rosario. Y también se instaló en ambientes religiosos, como sucedió en San Luis, donde la mayoría de las iglesias evangélicas de la provincia lanzaron una campaña en redes sociales advirtiendo textualmente en los mensajes que “Pokémon Go es una aplicación diabólica que posesiona y enloquece al que la posee, llevándolo a cometer todo tipo de aberración”.
En tanto, al igual que pasó en campos de concentración de Alemania o en los Parques de la Paz de las japonesas Hiroshima y Nagzaki, un grupo de legisladores porteños presentó hoy un proyecto para “impedir el funcionamiento de la aplicación Pókemon Go” en los sitios de memoria del Terrorismo de Estado de la Ciudad y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), a fin de “preservar la dignidad, importancia y significación histórica”.

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