A una década de la última vez que la televisión deseó un “Feliz Domingo”

Se trata de “Feliz Domingo”, esa maratónica estudiantina de entre cinco y hasta 12 horas de duración -según las temporadas- que se emitió por Canal 9 entre 1970 y 1998, con la conducción de Orlando Marconi primero y de Silvio Soldán después.
Tras un parate de 7 años, el programa se reincorporó a la grilla del ex canal de la palomita en 2005 con la conducción de Carla Conte y David Kavlin, pero ya nada fue igual y al año siguiente hubo una nueva despedida.
“El formato surgió por generación espontánea”, contó a Télam Silvio Soldán, quien estuvo al frente del ciclo nada menos que 25 años y hoy reparte su tiempo entre la conducción de “Volver pregunta”, la animación de espectáculos de tango y la realización de “remakes de Feliz Domingo” para eventos.
“Con Orlando Marconi hacíamos un programa de juegos con público al que iban jubilados para pasar el rato y llevarse algún premio, pero un día apareció un grupo de más de 20 chicos que armaron un revuelo fantástico”, contó.
Y como a la semana siguiente aparecieron otros dos grupos similares, los conductores intuyeron que allí había una veta nueva para explotar: bastó que los adolescentes contaran que buscaban ganarse el premio mayor -un auto usado- para hacerlo dinero y pagarse el viaje a Bariloche, para que se les prendiera la lamparita y, junto a Alejandro Romay, crearan “Feliz Domingo”.

Éxito.
Con el tiempo, el programa se transformó en un verdadero éxito televisivo, con picos de hasta 40 puntos de rating y la participación de promociones de escuelas secundarias de todo el país. “Los chicos querían participar por el solo hecho hacerlo; tal es así que en varias oportunidades vinieron colegios de Bariloche a pesar de que el premio era un viaje a esa ciudad”, contó.
En su libro “TV Manía”, Luis María Hermida y Valeria Satas describen al programa como el “hijo bastardo de un romance prohibido entre ‘La Feria de la Alegría’ (1962-1972) y ‘Justa del saber’ (1958-1975)”, y al rol de Soldán como “una mezcla rara de rector bonachón y padre canchero”.
Con algunos cambios según las temporadas, el alma de “Feliz Domingo” eran las delegaciones de los 24 colegios en competencia por hacerse acreedores de la única llave capaz de abrir el cofre de la felicidad y de desatar la algarabía generalizada, a la que Soldán se sumaba con su famoso “saltito”.
Previo a eso, los cursos tenían que sortear prendas como el “yo sé”, “básquet siamés”, el “ping pong de preguntas y respuestas”, “el repechaje” y “camino al Oscar”, entre otras.