Abuelo abusó de su nieta y fue sentenciado a 14 años de prisión

El Tribunal de Impugnación Penal confirmó una condena contra un abuelo de 71 años a 14 años de prisión, por el delito de abuso sexual con acceso carnal, mediando violencia y amenazas, agravado por ser encargado de la guarda y ser cometido contra un menor de 18 años aprovechando la situación de convivencia preexistente, como delito continuado (artículos 119 primer, tercer y cuarto párrafo inciso b y f), en perjuicio de su nieta de 13 años, al no hacer lugar al recurso de impugnación presentado por el defensor particular Carlos Alberto Pérez Funes.
De esta manera, los jueces del TIP, Filinto Rebechi y Pablo Balaguer, ratificaron en un todo el fallo que había dictado el juez de audiencia, Gastón Boulenaz, el pasado 25 de abril. Allí Boulenaz había dado por probado que el imputado abusó de su nieta en reiteradas oportunidades en momentos en que la niña se encontraba bajo su guarda.
Pérez Funes afirmó que existió una errónea valoración de la prueba y pidió que se decrete la absolución de su defendido por el principio del “in dubio pro reo” (la duda beneficia al reo), aduciendo que la sentencia debía ser declarada como no fundada. Agregó que en esta causa se invirtió la carga de la prueba y que obligaron al imputado a demostrar su inocencia, e hizo hincapié en su impotencia sexual, según informó prensa del STJ.
Rebechi, autor del primer voto –al que adhirió Balaguer– le dio absoluta veracidad al relato de la víctima en Cámara Gesell acerca de los abusos (sus hermanos corroboraron esos dichos), como así también que su abuelo la presionó diciéndolo que si no estaba con él, la separaría de ellos. “Es decir que no solo ejerció violencia física sobre la menor, para obligarla a mantener relaciones sexuales, sino que utilizó amenazas de llevar a cabo determinadas acciones, que indudablemente afectaban a ella y que determinaron que aceptase esas exigencias”, indicó el magistrado.

Precisiones.
Rebechi también resaltó el testimonio de la psicóloga María Laura Cabot, quien dijo que el relato de la víctima resultó lógico, ya que aportó precisiones con relación a circunstancias de lugar, tiempo y modo y personas involucradas.
En tal sentido, acotó que “una conclusión importante de la profesional, resultó ser la de que ‘(…) se observa que la adolescente termina por aceptar dicha situación (es decir la de imposición de reglas de conducta por parte del imputado y la de favores y privilegios en la joven), adoptando respuestas adaptativas como mecanismo de sobrevivencia’. Es decir en un momento la exigencia sexual a la que era sometida, la llevó a aceptarla a los fines de no recibir castigos o situaciones no queridas; siendo dicha conducta comprensible teniendo en cuenta la preeminencia que tenía sobre ella el imputado y la imposibilidad de poder oponerse a dichos actos violatorios de su integridad sexual”.
Con relación a la supuesta impotencia del condenado, Rebechi expresó que ello no se acreditó en el legajo y que solo existe el testimonio de un hombre aseverando que, tiempo atrás, el imputado le comentó esa circunstancia en un asado.

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