Advierten que la mayoría de las Pymes industriales cuentan con maquinarias antiguas

El 67 por ciento de las pequeñas y medianas empresas industriales argentinas producen con maquinarias y equipos tecnológicos antiguos, lo que afecta la productividad y competitividad de la economía argentina, según un informe elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.
El estudio del Cippec, que comprendió a 100 pymes industriales de diversos sectores productivos de todo el país, detectó que la estructura tecnológica de mas de la mitad de las pequeñas y medianas empresas industriales consultadas “sufren un severo retraso”.
Esto puede observarse, ante todo, si se lo compara con los ciclos de renovación de maquinaria en empresas de economías desarrolladas, que se realiza cada uno o dos años.
En ese marco, en Argentina solo el 2,6% de las empresas relevadas producen con tecnología de punta, y otro 31,2% cuenta con tecnología avanzada.
No obstante, el 46,8% de los industriales opera con maquinarias de tecnología media, el 14,3% con tecnología atrasada, y 5,3% utiliza tecnología muy atrasada.
Para el coordinador del Programa de Desarrollo Económico del Cippec, Ezequiel Eliano, la capacidad tecnológica de la empresa “es una de las variables determinantes del desarrollo productivo de un país”.
A su vez, señaló que “de su posición tecnológica depende la productividad de la economía, su competencia en los mercados mundiales, sus posibilidades de abastecer el mercado local con productos de calidad, y de generar empleo de altos estándares que permitan mejores condiciones de vida. Desde esa perspectiva, uno de los causales del menor desarrollo argentino es el atraso tecnológico de su estructura productiva”.

“Limitar capacidad”.
La brecha tecnológica productiva, además de “limitar la capacidad de crear riqueza, tiende a elevar el nivel de precios”, aseveró el coordinador, y explicó que esto se debe no solo “porque se producen bienes de menor calidad a costos más altos, sino porque hace reposar la competitividad de la empresa de manera desmedida en el tipo de cambio, y a la vez, el déficit de calidad, vuelve al país dependiente de las importaciones, pasando de ser de productor a consumidor de tecnología”.
Eliano sugirió que una de las maneras de “revertir y romper esta tendencia” es a través del trabajo en conjunto del sector público y el privado: “uno facilitando las condiciones para la inversión y el otro fomentando la cultura inversora”, puntualizó.
El integrante del Cippec hizo hincapié en el comportamiento de los empresarios, quienes “mantienen una actitud pasiva” frente a la modernización tecnológica, “descuidando la formación del capital como elemento indispensable para construir una función de producción de alta competitividad”.
No obstante, modificar esa conducta ” requiere que el Estado argentino, que por décadas premió la inversión especulativa y castigó la productiva, tome un rol activo en políticas comprometidas”, concluyó Eliano. (Télam)

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