“Agradezco al fútbol porque me dio todo”

A 20 años de su retiro del fútbol, Luis Arbinzetti habló de su infancia, sus inicios en All Boys y su etapa como director técnico. Hoy maneja un taxi y dirige a la Unión de Miguel Riglos. “El fútbol es mi vida”, señaló.
La primera vez que lo vi al entrevistado, yo era un adolescente que tenía la ilusión y el sueño de ser un futbolista profesional y él iniciaba los primeros pasos en su carrera de entrenador. Uno de los dos cumplió con creces y el otro no. No hace falta preguntar quién lo hizo y quién no.
Tenía menos de 18 años y me fui a probar al Club Atlético All Boys, me acuerdo el momento en que me preguntó: “¿Pibe, de qué jugás?”. “De volante central o de enganche”, le respondí. Luego de la entrada en calor y los primeros trabajos tácticos me puso a jugar de volante por izquierda. Ese día, estaba nervioso y no hice nada bien. Ni ataqué con criterio, con la intención de desbordar y tirar centros, ni retrocedí para darle una mano al defensor para que no nos hicieran el famoso 2-1. Ahí comprendí que el fútbol no era lo mío, aunque sigo ligado al deporte más popular de la Argentina en mi condición de árbitro (aunque no ejerzo actualmente la profesión), y periodista deportivo.
Pero la cuestión no es hablar de mí sino de Luis Arbinzetti, un hombre que comparte su trabajo de taxista -algo que en la actualidad no es fácil de sobrellevar en la sociedad que se volvió violenta e irascible- y su labor cómo director técnico (este año volvió a la actividad). Hoy dirige a la Unión de Miguel Riglos, club que disputa el Torneo Oficial en la Zona Norte de la Liga Cultural de Fútbol.
“Soy taxista, ando todo el día recorriendo la ciudad y me gusta. Yo laburaba en la municipalidad y me fui porque no era lo mío, no me gustaba estar encerrado en ningún lado, no lo siento así. Es complicado porque sube gente que me ha puteado en la cancha, o por ahí sube uno y te dice ¿Vos sos tal…? Suena cómico pero es difícil, tratamos de manejarla y de salir de la situación pero la llevamos bien”, cuenta.
“Tengo trabajo y medianamente me estoy recuperando de todo lo que me pasó. Ahora las decisiones se toman con mucha más tranquilidad y estoy viviendo el día a día y bien. Tuve un problema de salud pero sé que por ahí se comenta más de lo que es. Tuve unos problemitas pero me hice unos estudios y salió todo bien, gracias a Dios estoy muy bien”.
Luis es hijo de Héctor, empleado municipal, y María Luisa, ama de casa. Sus primeros pasos los dio con una pelota de fútbol en los pies, elemento que sigue formando parte de su vida. “Tengo un lindo recuerdo de ellos porque ya no los tengo, fueron la guía en mi vida”, dice emocionado al pensar en sus progenitores. “Mi infancia fue muy buena y muy linda, disfrutando mucho. Más de lo que disfrutan ahora los jóvenes del fútbol. No había Internet ni redes sociales (ya sea Facebook, Twitter o Instagram, entre otras) así que era pasar días y días atrás de una pelota pero muy feliz. La verdad que tengo gratos recuerdos porque fue una linda infancia sobre todo jugando al fútbol”.

Sus comienzos.
Desde adolescente jugó en el “Auriazul” de la avenida Spinetto y se retiró en la misma cancha muchos años después. En el medio tuvo un paso por Ferro Carril Oeste de General Pico donde jugó el Torneo Regional 1992-1993. “Mis inicios en el fútbol fueron en All Boys, me llevó Carlitos Bayaski, un vecino de la calle Córdoba, en el barrio de Villa Alonso. Me invitó y me gustó, vi otras cosas. Teníamos fútbol todos los días y me hice hincha de All Boys”, recuerda.
“Estoy agradecido porque el fútbol me dio mucho, por ahí me quitó algunas salidas y estar totalmente concentrado desde tan joven, algo que no es fácil. Igual no reniego de eso porque el fútbol es mi vida”, añade. Es evidente que Luis es un apasionado por el fútbol y si volviera a nacer seguiría amando este deporte.
Por una cuestión etárea no llegué a verlo jugar y tuve que consultarle a colegas, como Mario Vega, Fabricio Coller y Claudio Dezeo. Me dijeron que jugaba al límite y a veces se excedía de esos límites y por lo tanto sufría muchas expulsiones. Sin embargo, era un buen jugador. “Yo empecé de volante pero teníamos muchos roces en la mitad de la cancha, por eso Roque Fernández me pidió si me animaba a jugar de último (defensor central) y jugué de 6 y de 2. Después en Ferro de Pico con (José) Aragonés jugué de 2 y fue lo mejor que hice en el fútbol y donde mejor rendí, pero sí, jugaba al límite”, explica.

El placer de la élite.
Arbinzetti tuvo la satisfacción de compartir planteles y enfrentar a rivales de esos que tenían buen pie y que entendían que el fútbol es más simple de lo que parece, de esos que, salvo excepciones, hoy no se ven dentro de una cancha de fútbol en La Pampa. “Tuve la suerte de jugar con muchos y muy buenos jugadores. (Luis) Cervio, (Délfor) Vasilchik, Miguel Giuliani, el “Topo” (Edgardo) González, Fabio Gatica, (Marcos) Ares, el ‘Vasco’ (Roberto) Beascochea, (Hugo) Zalabardo, y te puedo seguir nombrando. Fueron jugadores que dejaron algo en el fútbol”, rememora.
Intrigado por saber qué cambios hubo en el fútbol pampeano y porqué no aparecen futbolistas de esas características, el “Flaco” como lo conocen en el ambiente, explica que “el fútbol sigue siendo igual y es simple. Por ahí ahora los chicos no prestan mucha atención y hoy por hoy no se puede vivir del fútbol. De todos modos hay buenos jugadores, el otro día (el domingo) jugamos contra Mac Allister y el pibe Lucas Rodríguez (tuvo un paso por el fútbol de Turquía) es un jugador distinto. Y lo que hizo Sebastián Guenchual (tiró un par de caños que pagan la entrada) que vieron todos, eso es lindo pero ahora es más complicado porque las redes sociales le quitan potrero al fútbol”.

Regional con Pico.
Luis tuvo el beneplácito de integrar el plantel de Ferro Carril Oeste de General Pico que jugó el Torneo Regional 1992-1993. En ese equipo de Aragonés también jugaron Gustavo Morales, Marcelo Dalmasso, Ricardo Sosa, Nelson Herlein, Marcos Siage, César Mayer, Raúl Lucero, Jorge Mendoza, Carlos Quiña, Cristian Sánchez, Luis Cervio, Delfor Vasilchik, Sergio Sagrera, Leonardo Cisneros y Gabriel Quiroga, entre otros.
A lo largo del certamen, el “Verde” piquense jugó ante Atlético Santa Rosa, Sol de Mayo (Viedma, Río Negro), Villa Mitre (Río Colorado, Río Negro), Centenario (Neuquén), Cipolletti (Río Negro), Germinal (Rawson, Chubut), Argentino Oeste (San Nicolás, Buenos Aires), Club Mercedes (Mercedes, Buenos Aires), Sarmiento (Junín, Buenos Aires), San Miguel (Buenos Aires), San Martín (San Juan) y Desamparados (San Juan).
“Los regionales son torneos muy duros, son los Argentinos de ahora. Antes era mucho más duro, los equipos del sur se armaban muy bien era difícil ir a jugar a Cipolletti, Centenario y General Roca; y los equipos de Buenos Aires eran muy buenos, fue una linda experiencia y el equipo llegó bastante lejos”, recuerda.

Del retiro al banco.
A fines de los 90′ y con 32 años, Arbinzetti decidió “colgar los botines”. Se retiró en All Boys tras una carrera de 15 años, el técnico del “Auriazul” era Marcelo Troche quien tuvo una destacada trayectoria dirigiendo a clubes pampeanos. All Boys, Sportivo Cultural de General San Martín, Unión Deportiva Campos de General Acha, y Huracán de Guatraché fueron algunos de ellos.
Hace un lustro, y en una nota periodística contó que tuvo un caso especial con Luis Arbinzetti. “A Luis me lo habían pintado como mala persona, dentro y fuera de la cancha, sin embargo conmigo fue un señor, adentro y afuera de la cancha. Fue un gran número dos, tal es así que cuando se retiró de la actividad lo incorporé al cuerpo técnico como mi ayudante de campo”, había indicado Troche.
Le pregunté si el buen gesto del ex futbolista de River fue un factor clave para tomar la decisión de ser entrenador. “La decisión de ser técnico o liderar grupos la llevaba adentro y es algo con lo que me siento bien. Le había dicho a Marcelo que tenía ganas de dejar, ya tenía 32 años y había empezado a los 15 ó 16, aparte tuve varias lesiones en la rodilla. Me invitó a ser parte del cuerpo técnico y me gustó la idea”.
“Rubén Elías también me invitó a ser su ayudante y fui aprendiendo”, añade.
Dos de los DT que marcaron su carrera fueron Roque Fernández y José Aragonés. “Tuve la suerte de tener muy buenos entrenadores, de todos sacás un poquito”, resalta.
Entre otros equipos, Arbinzetti dirigió a All Boys de Santa Rosa, All Boys de Trenel, Ferro Carril Oeste de General Pico y Cultura Integral de Colonia Barón. Ahora, está al frente de la Unión de Miguel Riglos. Debido a un problema personal tuvo que dejar la profesión y el regreso no fue para nada fácil.

Un regreso complicado.
“Tuve una etapa complicada de mi vida con la pérdida de casi toda mi familia y me había alejado bastante del fútbol. Tenés que estar bastante tranquilo, bien personalmente y tener tiempo, en ese momento no me daba”, cuenta.
“La gente de Riglos se comunicó conmigo y me entusiasmé. Me costó mucho y sentí nervios las dos primeras semanas. No estaba muy seguro porque había perdido la relación y el roce con los jugadores, pero los dirigentes y los chicos del club se están portando muy bien. Estoy muy agradecido y quiero seguir y seguir aprendiendo porque nadie tiene la verdad en el fútbol”, concluye Arbinzetti.

Un nivel con dos lecturas posibles.
Por primera vez en muchos años, cuatro clubes pampeanos competirán en los torneos de ascenso del fútbol argentino. General Belgrano de Santa Rosa y Ferro Carril Oeste de General Pico, en el Federal “A”; y la Asociación Deportiva, Social y Cultural de 25 de Mayo y All Boys de Santa Rosa, en el Federal “B” representarán a nuestra provincia y buscarán subir una categoría.
A raíz de este hecho inusual, que no se ve desde hace mucho tiempo, Luis Arbinzetti sostuvo que hay dos lecturas posibles, o el fútbol de La Pampa está creciendo de a poco porque le cuesta o el fútbol argentino está en muy bajo nivel”,
“Creo que estamos ahí, de a poco el fútbol pampeano va a ir mejorando porque las condiciones están, puede ser que el fútbol argentino esté en un nivel muy malo y los resultados se están dando. Argentina perdió dos veces la final de la Copa América (ambas ante Chile, tras empatar sin abrir el marcador y por definición desde tiros del punto del penal). Mirá lo que pasó con Boca Juniors y River Plate (ambos quedaron eliminados de la Copa Libertadores de América ante Independiente del Valle, en semifinales y octavos de final, respectivamente), perdieron con equipos de Ecuador, que antes no se perdía”.
Por otro lado, dijo que lo mismo pasa en todos lados. “A nivel mundial el fútbol se ha emparejado para abajo, los clubes o las selecciones más chicas están creciendo mucho y otros están cayendo bastante, eso hace que todo esté muy parejo y cualquiera pueda ganarle a cualquiera”, indicó.

Un pibe con condiciones.
Luis Arbinzetti destacó las condiciones del delantero Julián Sosa, que con tan solo 16 años tuvo la gran de responsabilidad de reemplazar en el ataque de la Unión de Miguel Riglos al experimentado atacante Oscar Wunderlich, quien se está recuperando de una lesión que lo dejó afuera de las canchas. “Sosa es un chico con unas condiciones bárbaras, me hace acordar a Miguel Giuliani cuando arrancó. Además, hay una camada de pibes que quieren llegar, tienen que mentalizarse que pueden”, dijo.

Mauro Germán Arias

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