Agroecología en Entre Ríos: una nueva forma de producir

La investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Amalia Gracia, coordina en el Centro de Investigaciones y Transferencia de Entre Ríos, una línea de investigación que trata la estratificación social y su vínculo con el sector socio productivo y la conformación de actores sociales, políticos y económicos. Es una gran línea de trabajo que pretende incorporar a otros colegas, en la que también participan becarios doctorales.
Se interesa por los grupos que promueven la agroecología, materia poco desarrollada en Entre Ríos, más evolucionada en la provincia de Santa Fe. “Allí trabajo con la experiencia de agricultura urbana. En Paraná he buscado grupos que estén vinculados a lo agroecológico. Hay pocos y hay algunas experiencias incipientes donde la labor será ir impulsando y conectando casos, por ejemplo de Santa Fe que puedan replicarse en Entre Ríos porque hay un campo fértil para trabajar. También estoy trabajando con pescadores, con el sector ladrillero, con apicultores que tienen una vocación por una producción agroecológica combinando la apicultura con otras actividades productivas”.

Agroecología.
La agroecología es una práctica histórica de las comunidades campesinas de toda América Latina que busca evitar el uso de agroquímicos y recuperar formas tradicionales de producción y la soberanía alimentaria que es poder decidir qué vamos a producir y comer, y generar formas más equitativas de producir, de intercambiar y consumir. “Lo importante es un trabajo con el suelo, es decir que pueda tener la nutrición a partir de productos orgánicos y también buscar elementos para ahuyentar las plagas –que no tengan químicos-. También es importante la observación, el trabajo que pueda tener el agricultor, el pequeño productor, de observar ciclos. Es una ciencia interdisciplinaria -sociología, etnobotánica, ecología, agronomía- que rescata el saber y el conocimiento de los pueblos indígenas, de sus formas tradicionales de producir y le agrega el conocimiento científico”, explica Gracia.
La conexión inicial con productores agroecológicos viene de Rosario, del programa “Agricultura urbana” donde llevan diez años en la producción de hortalizas de forma familiar y se conecta con la economía solidaria en el sentido de que se vende en ferias en distintos lugares de la ciudad. A partir de ahí detectaron experiencias en Estación Sosa, localidad de Paraná y un foco de horticultores de Concordia que están buscando la transición para no usar químicos. “Eso implica un proceso, no es inmediato, es un aprendizaje. Trabajamos en la mesa local de economía solidaria y el gran desafío es que estos productores se agrupen, creen ferias y se autogestionen”, explica Gracia. El papel del grupo de investigación es identificar porque los casos pueden ser potenciales. Otro desafío es el rol de apoyar al fortalecimiento de la creación de la organización.
La investigadora explica que el objetivo no solo es el de generar conocimiento sino el de transferirlo para fortalecer la organización. “El reto es mostrar que son experiencias que a la gente le sirve para desarrollar su producción, para comer sano, para intercambiar con otros y a partir de ahí es como las experiencias se pueden replicar”.

Trabajo en equipo.
Gracia hace hincapié en el trabajo de formar a los becarios recién incorporados. “Se unen a nuestras líneas de investigación y vamos con ellos a hacer trabajos de campo”, dijo. Además, en la Universidad Nacional de Entre Ríos –contraparte del CIT Entre Ríos creado en 2012- crearon un seminario interno de investigación donde buscan que los estudiantes tengan elementos muy concretos de técnicas de investigación y así puedan poner en juego esas técnicas en el trabajo de campo. “Nos relacionamos con actores sociales, instituciones. Eso implica un trabajo de colaboración. O sea que la transferencia inicia en el propio proceso de colaboración”, amplió.
Además, subraya la importancia de trabajar en equipo. “Es lo que nos permite afrontar los desafíos. La lógica de la academia como otros mundos sociales es un mundo muy competitivo donde se fomenta el individualismo y tratar de liderar desde ese lugar. Poder hacer trabajo colectivo es una necesidad que tiene que ver con poder afrontar las exigencias que tenemos en términos de generar productos. Es muy importante y como tal trato de transmitirles eso a mis becarios”, sostuvo.
Con miras a futuro, el desafío según la investigadora es lograr otras economías que sean sustentables en lo ambiental también lo sean en lo económico y en lo social. “Que la gente pueda vivir de eso. En principio formar productores que tengan ganas de aprender estas nuevas formas de producir”, afirmó. Y reflexionó: “Es importante poder articular no solamente la parte de la producción sino también la del intercambio, o sea poder generar redes de intercambio es también otro de los desafíos, y poder articular estas formas con la vida urbana. La agricultura agroecológica tiene mucho potencial en la ciudad, no solamente en el campo”.