“Alguien se tiene que hacer cargo del muerto”

Una joven que hace ocho años está detenida y condenada en Misiones por un crimen que asegura que no cometió, pidió que la liberen ya que pese a que en abril la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se revise su sentencia a perpetua, continúa presa por decisión de jueces provinciales. Está en marcha un documental audiovisual para contar su historia.
Se trata de Cristina Vázquez (33), actualmente alojada en la alcaidía de Mujeres de Posadas y privada de la libertad desde junio desde 2008, quien si bien debió ser excarcelada cuando el máximo tribunal dispuso la revisión integral de su sentencia.
La joven cuenta ahora con la defensa del presidente del Colegio de Abogados de Misiones, Martín Ayala, quien explicó a Télam que solicitó su libertad porque “el fallo de la Corte la dejó en una situación de prisión preventiva de casi diez años cuando el plazo legal es de dos”.
“Es ilegítima y totalmente ilegal la detención”, remarcó Ayala, que en un escrito dirigido al tribunal que condenó a Cristina detalló que esta situación se halla vedada por la Constitución Nacional, la de Misiones y tratados internaciones.
El abogado descartó que exista peligro de fuga por parte de Vázquez ya que posee arraigo en Posadas (su familia vive allí), tiene previsto terminar la secundaria, empezar a estudiar Gastronomía y trabajar cuidando a una persona mayor.
El caso comenzó hace 15 años, el 27 de julio de 2001, cuando Ersélida Dávalos de Insaurralde (79), jubilada del Poder Judicial de Misiones, fue asesinada a golpes en la cabeza, presuntamente con un martillo, en su casa de Posadas.
La mucama la encontró al día siguiente en el lavadero y se determinó que de la vivienda habí­an robado dinero y joyas, pero no se hallaron testigos para esclarecer el hecho.
No obstante, en 2002 fueron detenidos por primera vez Vázquez (entonces de 19 años), que vivía en la misma cuadra que la anciana, y otros vecinos, Omar Jara (entonces de 20 años) y su pareja, Cecilia Rojas, de la misma edad.
Pese a que les dictaron una falta de mérito y los liberaron, por apelación de la hija de la ví­ctima, Daniela Insaurralde, fueron detenidos otra vez en 2008, enviados a juicio oral y condenados en 2010 a prisión perpetua por “homicidio calificado criminis causa”.
El fallo fue confirmado por el Superior Tribunal de Justicia de Misiones, pero fue apelado a la Corte de la Nación, que en abril ordenó revisarlo integralmente.
En la causa, fue aceptada como “amicus curiae” (amigos del tribunal) la Asociación Pensamiento Penal (APP), que agrupa a funcionarios judiciales, abogados y docentes de todo el país y cree en la inocencia de Cristina.
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“Cristina fue condenada por ser mujer y ser pobre”, sostuvo Indiana Guereño, de la APP, que remarcó que no hay un sólo indicio en su contra.
Tras hacer un análisis exhaustivo del caso, la agrupación destacó en un informe “la falta de imparcialidad de los jueces que impusieron la condena, entre ellos la presidenta del tribunal, Marcela Leiva, quien se habí­­a desempeñado como secretaria del juzgado donde se desarrolló gran parte de la instrucción del caso”.
También afirmaron que “Cristina Vázquez se encontraba la noche del hecho a ocho kilómetros del lugar, por lo que ninguna prueba científica ni testimonial directa pudo comprobar su participación en el delito”.
También se destaca “la ausencia de perspectiva de género” para analizar el caso y que se la condenó “en base a rumores e indicios, haciendo un juicio moral sobre el modo de vida de la joven y de los testigos que afirman haber estado con ella”.
Otros aspectos que se destacan son que en el propio fallo se reconoce que no hay “prueba directa” contra los sospechosos, ni se pudo dilucidar qué rol tuvo cada uno en el hecho.
Sobre la hora de la muerte de la víctima, se calcula entre la 1 y 2 de la madrugada del 28 de julio, luego de dos o tres horas de agonía, según estableció la autopsia.
Vázquez asegura que el día anterior por la tarde se habí­a ido con su amiga, Celeste García, a la vecina localidad de Garupá, que pasaron por la puerta de la casa de la anciana, y regresó recién el 29, tras concurrir a un boliche.
Tanto su amiga como el padre de ésta, Pedro Oyhanarte, corroboraron que estuvo con ellos en el hogar de niños Belén, pero sus testimonios fueron considerados falsos en el juicio.
En la causa también se presentó la Defensoría del Pueblo de la Nación, que denunció las “paupérrimas condiciones de detención” de Cristina, quien recientemente pasó cuatro meses detenida “sin control judicial en una comisaría sin agua caliente ni actividad alguna por disposición unilateral de la administración penitenciaria”.
Documental.
“Alguien se tiene que hacer cargo del muerto”, le dijo su defensora a Cristina Vázquez antes de ser condenada a prisión perpetua hace ocho años en Posadas por el homicidio de una anciana, según lo narra la propia joven en un documental que dos amigas están preparando para contar su historia y que esperan estrenar en breve.
“La idea es visibilizar el caso, generar cierto interés, que pueda haber una respuesta”, dijo a Télam Magda Hernández, que trabaja con la productora independiente Mitaí­ Film y espera el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
La documentalista entrevistó a Cristina en el Instituto Correccional de Mujeres de Posadas -donde se encuentra detenida bajo un régimen riguroso- a sus padres, sus amigas, abogados y peritos que intervinieron en el caso.
“Y la defensora agarra y me dice ‘mirá Cristina, yo te voy a decir una cosa, acá vas a estar tres o cuatro meses’. Pero si yo no hice nada.
‘Bueno, pero alguien se tiene que hacer cargo del muerto'”, dice la joven en la pelí­cula.
Luego recuerda que cuando pronunció las “últimas palabras”, en el juicio oral, le dijo a la presidenta del tribunal que ella no habí­a sido, que era inocente.
“Le dije que a mi, desde los 19 años, me detení­an, me sacaban. Yo no tuve juventud, pero yo tenía la esperanza hasta el final”, dice emocionada la joven.
El padre de Cristina, José Vázquez, hace hincapié en que “el informe policial dice que las huellas levantadas en ese lugar (el del crimen) no coinciden con los tres imputados”, pese a lo cual los condenaron a la pena máxima.
Por su parte, Celeste Garcí­a, asegura que la noche del crimen Vázquez estuvo con ella, “lejos del lugar donde ocurrió eso”, en relación al homicidio.
“Entonces, en todo esto tengo la absoluta seguridad de que ella no estuvo en ese momento, fueron chivos expiatorios y lo siguieron hasta el final porque a alguien habí­a que echarle la culpa”, concluye, ya que los tres condenados siguen en prisión.
Un caso similar sobre el que se realizó un documental es el de Fernando Carrera (37), condenado a 15 años de prisión por la llamada “Masacre de Pompeya”, pero en libertad.
El director Enrique Piñeyro contó su historia en la pelí­cula “El Rati Horror Show”, aunque por ahora para la Justicia Carrera sigue siendo culpable. (Télam)