Alternativas agroecológicas efectivas contra los pesticidas y fertilizantes químicos

Una familia de florihorticultores del sur del gran Buenos Aires consiguió que la totalidad de su producción de 6.000 kilos de verduras y 3.000 docenas de flores anuales, esté libre de agroquímicos como el glifosato, logrando alimentos más sanos, tanto para el medioambiente como para quienes los cultivan y consumen.
Estos pequeños productores de la localidad bonaerense de El Pato consiguieron prescindir totalmente de los pesticidas y fertilizantes convencionales, gracias a la adopción de un sistema de producción agroecológica que se vale de recursos que la propia naturaleza ofrece, tales como la diversificación de cultivos, el uso de plagas benéficas y de preparados caseros.
“Yo empecé enfermándome muy mal, hasta que me tuvieron que operar la vesícula. Luego intenté volver a fumigar con los químicos que siempre usábamos y casi me muero”, contó a Télam Bernardo Castillo, quien a partir de esta experiencia pensó otra manera de producir.
Los médicos le diagnosticaron intoxicación por el mal uso de agroquímicos y Castillo decidió dejar de utilizar los “químicos muy fuertes” y reemplazarlos con “remedios agroecológicos” que “no son venenos sino ahuyentadores que corren o espantan” a las plagas, explicó el productor.
Integrante de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), la quinta de Castillo se convirtió en modelo de explotación agroecológica y él mismo en referente de este sistema de producción cuyo eslabón final es la venta directa del productor al consumidor, que “nos viene a visitar e intercambia ideas con nosotros”, valoró.
“La gente cree que lo agroecológico es más caro, pero no es así porque si bien lleva un poco más de laboreo, es mucho más barato producirlo”, aseguró el quintero.
El emprendimiento es apoyado, desde fines del año pasado, por un proyecto de extensión de la Universidad de Buenos Aires denominado “Manejo sanitario sustentable en una transición hacia la producción agroecológica de flores y hortalizas”, del que participan estudiantes y docentes de la Facultad de Agronomía, así como técnicos del Senasa, el INTA y la Secretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Eduardo Wright, profesor de fitopatología y codirector del proyecto explicó que “hacemos un acompañamiento para identificar qué problemas tienen en la producción y buscamos soluciones dentro de este esquema”.
“Con este manejo que hace Bernardo hay muy pocos problemas sanitarios”, contó tras una recorrida por la hectárea y media de explotación.
El sistema de producción se basa “en diversificación de especies, no aplicar agroquímicos, seleccionar los vegetales que pueden colaborar con el control de plagas, dejar siempre corredores biológicos que permitan que ahí sobrevivan las plagas e ir probando y seleccionando microorganismos que puedan ser utilizados para el control de enfermedades”, detalló Wright.
En esta quinta, los pesticidas son reemplazados por el ‘sulfocalcio’, logrado en base a azufre y cal, el ‘caldo bordelés’ hecho con sulfato de cobre y cal apagada, el vinagre de manzana y el ‘aceite de neem’, óleo natural extraído del árbol del mismo nombre.
Los fertilizantes, en tanto, son suplantados por productos como el ‘purin de ortiga’ que se obtiene de la fermentación de la planta y el compost, que además es protagonista de un proyecto de ‘biofábrica’ o fábrica de controladores biológicos o bioinsumos que también están llevando adelante en esta quinta.
Por su parte, la codirectora del proyecto e investigadora en floricultura del INTA Marta Rivera aseguró que la adopción del enfoque agroecológico “es una cuestión de concientización y de incluir también en el esquema de costos a la salud personal y ambiental, que son cuestiones que a veces no se consideran en la ecuación tradicional”.
En tanto la profesora de zoología agrícola Serafina Russo explicó que el no uso de pesticidas convencionales permite que sobrevivan bichos que funcionan como biocontroladores porque “se alimentan de otros insectos malos o que producen daños”.
“Los biocontroladores están naturalmente y si uno pone agroquímicos mata todo, lo bueno y lo malo. Acá vemos que hay parasitoides y predadores dando vuelta, y por eso no hay tantas plagas”, dijo señalando las flores de la quinta.
Bernardo ya convenció a otros seis quinteros vecinos que ya están produciendo agroecológicamente, a los que se suman otros 15 que comenzaron a hacerlo en el marco de la UTT y otros 50 en la localidad bonaerense de José María Jáuregui. (Télam)