Amenaza de bomba contra el empresario Miguel Calamari

A raíz de un llamado al 101 advirtiendo una amenaza de bomba en un edificio céntrico donde vive el empresario Miguel Calamari, policías y bomberos cortaron al avenida San Martín por más de dos horas. Tras comprobar que no hubo elementos explosivos, liberaron la circulación al tránsito informaron periodistas de “El Aire de la Mañana”, programa que se emite por Radio Noticias.
En ese sentido, Calamari explicó: “me enteré cuando estaba la policía abajo, fue por un llamado al 101, me asomo a la ventana y veo que hay policías cortando la calle, por suerte actuaron de inmediato”. “Esto es más de lo mismo. No nos dejan vivir tranquilos, es algo que no se esperaba”, agregó.
Por otro lado, y consultado sobre sus deudas, respondió “no puedo cumplir con lo prometido a alguien que no le debo, tengo sospechas de quien pudo haber sido pero no puedo dar nombres porque está actuado la Justicia”.
“La amenaza es de alguien que quiere cobrar o molestar, a esta altura no se que pensar. Estoy confiado en la Justicia, la policía y la Brigada de Investigaciones”, continuó.
En relación al incendio que sufrió la casa de su ex pareja, sostuvo que “el autor no apareció”. “De que es intencional no hay dudas porque se encontraron bidones en el lugar. Hay cámaras y está trabajando la Justicia”, afirmó Calamari en diálogo con Radio Noticias.
“No se como tomarlo, mi preocupación es que estaba mi familia. Si no se escuchaban los gritos de los vecinos, se comía la casa entera. Espero que esto se esclarezca pronto”, prosiguió.

Deudas.
Por último, y en relación a los orígenes de sus deudas argumentó que “en un momento Renault nos llama a todos los concesionarios para reducir la cantidad de ventas. Nosotros vendiámos 250 coches y en un momento solo me tocaron 23. Quise preservar la fuente laboral, tenía 110 empleados y cinco sucursales abiertas (entre la central y las que tiene en Buenos Aires). Había alquilado cuatro campos y me desbordé con los problemas cotidianos, ahí empecé a pagar intereses”.
“Una empleada que me gana un juicio, me embarga las cuentas bancarias. Obviamente que los cheques venían para atrás. Hasta que en un momento nos empezamos a desbordar y me meto con prestamistas”, indicó.

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