Ante la falta de terrenos, los desarrolladores inmobiliarios reciclan fábricas y áreas industriales

El alto costo de los terrenos en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores determinó que los desarrolladores inmobiliarios adquirieran fábricas y espacios abandonados para poder reciclarlos y construir áreas residenciales con oferta gastronómica, corporativa y cultural.
Al igual del fenómeno que se vivió a principio del 2000 en el Meatpacking District de Nueva York, los desarrolladores argentinos apostaron al reciclado de fábricas y áreas industriales con el objetivo de suplantar la falta de tierra en la ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Uno de estos ejemplos es el Distrito de las Artes, ubicado en los barrios de la Boca y Barracas, donde el gobierno de la Ciudad y desarrolladores privados apuestan a la revitalización de la zona.
Allí se desarrolla el reciclado del ex frigorífico Pampa, donde el grupo desarrollador KWZ está invirtiendo más de 1.000 millones de pesos en un complejo de uso mixtos de viviendas, oficinas, hotelería, locales comerciales y ateliers.
“El target son matrimonios jóvenes e inversores que apuestan al crecimiento de la zona y la consolidación de su oferta cultural por su cercanía a la Casa Suiza, Fundación Proa y La Usina del Arte”, destacó Guido Wainstein, director de Grupo KWZ.
En el casco histórico de la ciudad se encuentra el Palacio Raggio, un edificio del 1900 cuyo reciclado y puesta en valor demandó más de 180 millones de pesos para la construcción de 150 unidades, entre suites y residencias distribuidas en 8 plantas y contará el distintivo de que cada una de éstas tendrá una altura que oscilará entre 3 y 4 metros.
En relación al target del comprador, Rodrigo Fernández Prieto, CEO de Intelligent destacó: “En el casco histórico, a diferencia de otros barrios de Buenos Aires, los principales compradores son empresarios y personajes excéntricos, parejas jóvenes y personas amantes de la historia, el arte y lo cultural”.
“San Telmo y Montserrat son barrios que poseen un patrimonio cultural único de Buenos Aires y que reflejan la historia de la Ciudad como ningún otro, lo cual hace que la zona comprendida a lo largo del Casco Histórico se transforme en uno de los lugares ideales para la inversión en real estate. Este es un fenómeno que también se dio en las principales ciudades del mundo, como ser Londres y Nueva York con los famosos Barrios Soho”, agrega Fernández Prieto.

Doble apuesta.
Ahora bien, la apuesta es doble, ya que el desarrollador no solo tiene que llevar adelante un mega proyecto, sino pensar en la manera de poner en valor las construcciones relegadas en el tiempo y conseguir una arquitectura novedosa y atractiva para el inversor y el usuario final.
Fuera del casco urbano de la ciudad y apuntando al segmento de lujo, la desarrolladora KWZ trabaja junto al estudio Aisenson en la puesta en valor de la emblemática Villa Roccatagliata, ubicada en el límite de los barrios de Belgrano y Coghlan, donde el proyecto de reconversión se basa en un concepto arquitectónico moderno que combina la presencia de una casona histórica de 1890 con un emprendimiento inmobiliario segmentado en dos edificios con un jardín central.
De esta manera, los desarrolladores conservarán y pondrán en valor el Palacio Roccatagliata con una inversión de esta puesta en valor demandará más de 650 millones de pesos con el objetivo de transformarlo en un ícono de la zona.
“Este nuevo polo combina el estilo inglés que recibió el barrio de Coghlan a fines del siglo XIX y principios del XX con el polo gastronómico, comercial y educativo de Belgrano R. Esta zona en donde antes había talleres y lotes abandonados, ahora apunta a consolidarse como un barrio residencial moderno con rápidos accesos al corredor norte de la provincia de Buenos Aires y a los principales puntos de la ciudad”, destaca Sebastian Zelwianski, arquitecto del proyecto. (Télam)

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