Apareció otro caso de “ciberestafa virtual” a mujeres

Las “ciberestafas” a mujeres continúan en Santa Rosa. Tras la aparición del primer caso donde una mujer, identificada como “Mery”, fue víctima de una estafa virtual, ahora surgió un segundo episodio.
La segunda casi víctima no quiso identificarse por resguardo pero dijo que tiene 34 años, dos hijos y que es amiga de “Mery”. Luego de la publicación en LA ARENA del primer caso, quiso comunicarse con el presunto estafador para ver si tenía otros objetivos similares. Y lo comprobó. “Cuando quiso estafar a mi amiga el hombre la bloqueó de WhatsApp. Le pedí a mi amiga el número y comencé hablarle yo por WhatsApp. Me respondió enseguida y nos dimos cuenta que existía”, relató la entrevistada. Y amplió: “Después me empezó hablar, y a mandarme mensajes, preguntándome cómo andaba entre otras cosas”. La joven aclaró que no utiliza la red social Skout por la cual su amiga conoció al desconocido.“Era obvio que me estaba mintiendo para hacerme el mismo juego que a mi amiga y sacarme dinero: me decía lo mismo que a ella”, dijo la entrevistada. La particularidad es que le dio otro nombre. Mientras se identificó con su amiga bajo el nombre Sthepen, a ella le dijo que se llamaba Morgan. “Me dijo lo mismo que a Mary: que tenía 54 años y un hijo estudiando en Francia: pero la foto de perfil era otra y no alcanzó hacerme la historia del depósito porque nunca le pasé mi dirección”, sostuvo.
La joven dijo que lo hizo por su amiga, por lo que le había pasado y para “desenmascarar” al desconocido. “Intentaba seducirme pero yo sabía de antemano cuál era su objetivo: era ilógico que quisiera conocerme de un día para el otro”, expresó. “También me mandó fotos con regalos: no creo que se halla dado cuenta que era amiga de Mary”, dijo la mujer al completar que hace dos días que no habla con el desconocido.

“Caso Mery”.
El “Caso Mary” surgió días atrás cuando la empleada domestica entabló una amistad con un hombre, que se hacía llamar Stephen, de Londres, a través de Skout, destinada a encontrar amistades. Ambos se escribían todos los días. Un día, Stephen, que se autodefinió como ingeniero, le dijo a Mary que debía viajar de manera urgente a Dubai por un trabajo en un barco. Le prometió regalos y hasta su equipaje. “Un día me envió una guía de envío postal a mi nombre y aseguró que me iba a volver a escribir cuando tuviera señal. La empresa que supuestamente iba a mandar el paquete le mandó un mail a Mary diciéndole que el equipaje quedó varado en Nueva Deli porque tenía monedas extranjeras. Por eso le solicitaban dinero, a través de una transferencia,  a Mary. Afortunadamente la mujer (que constató la veracidad de la página) nunca efectuó el envío y además bloqueó a Stephen.