Apuesta a lo natural

“Amor y mucha dedicación”. La frase de Carla Dogliolo define lo que hace cada día en su vivero El Jardín Primitivo, un emprendimiento en el que también brinda cursos de jardinería y paisajismo y que busca un cambio de mirada en el trato hacia las plantas y las flores.
El lugar común lleva inevitablemente hacia una definición que se renueva cada 12 meses: primavera es igual a amor, alegría y sol. Y con el verde como paisaje de fondo, naturaleza que florece en la estación del año donde la temperatura invita a salir al aire libre. Un verde que seduce apenas uno llega a la vereda de El Jardín Primitivo, el vivero que produce y vende una gran variedad de plantas e insumos para la jardinería de hogar.
“Arranca septiembre y se viene la temporada fuerte. En este rubro es así, los fines de semana es cuando más gente viene y no hay excusas, hay que estar listos porque más allá de lo que es venta tenés que dedicarle mucho a lo que es producción. Esto es amor, mano de obra y dedicación, si hace 10° bajo cero hay que sacar el yuyo, si hace 40° hay que salir igual y regar dos veces al día. Diría que trabajamos 18 horas al día porque, aunque el local cierre, esto sigue, pero nos encanta lo que hacemos y le dedicamos todo”, cuenta Carla Dogliolo (47), técnica en Floricultura y Jardinería recibida en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y paisajista con título del Instituto Argentino de Paisajismo.
Carla trabaja junto a su pareja, Augusto von Storch, y una empleada. El proyecto surgió en plena ebullición (2001) de un país que luego desbarrancaría. “Lindo momento elegimos…”, se ríe. “En ese momento hicimos un invernáculo y empezamos a producir plantas. También traíamos cosas de viveros y generábamos algunas cosas de diseño. Eso era en nuestra casa y años después surgió la chance de comprar un fondo de comercio y abrimos acá”, recordó Carla sobre el local que se ubica al 1300 de la avenida Illia, a la vera del kilómetro 606 de la Ruta Nacional 5 que une Santa Rosa con la ciudad de Bueno Aires.
Nacida en Trenel, Carla se fue a los 12 por esa misma ruta a vivir a Capital Federal junto a su familia y volvió a los 30. Antes, conoció a Augusto, de la lejana Comodoro Rivadavia, y allí vivieron dos años. Luego llegaron Emilia (15) y Vladimir (13) y la radicación definitiva en La Pampa, ya con el jardín como medio de vida.

Mano de obra.
“Nosotros ponemos mucha mano de obra, buscamos no automatizar. Si tenés 200 rosas en un cantero no podés regar con aspersores porque si hay un poco de humedad se pueden enfermar de algún hongo, o si mojo el pimpollo cuando está en la flor, a la semana se pudre. Entonces no podés automatizar nada, es todo manguera y manual. Ese es el tratamiento que le damos y así el producto tiene su evolución natural”, explicó.
El emprendimiento de Carla no solo se dedica a la venta sino que desde hace tiempo abrió el juego a enseñar lo que sabe. En El Jardín Primitivo dicta cursos de jardinería y diseño del paisaje.
“Con Jardinería lo que se enseña tiene que ver con lo más práctico: la poda, la fertilización, el trasplante, la plantación. Y el diseño tiene que ver más con proyectos del armado de un jardín, qué poner con qué, en qué lugar, si va a medir tanto, si cuando florece combina o no con la que está al lado. Tengo dos grupos y son muy variados, tuve desde una chica de 13 años que estaba empezando el secundario hasta gente de casi 80 años. También muchas mujeres de 30 que se están haciendo la casa y quieren ponerle ellas mismas su sello. En febrero y marzo se abre la inscripción y en abril arranca, hasta la primavera, que empieza la temporada fuerte y ya no tengo tiempo”.

Educación y cuidado
Una casa o una ciudad sin plantas ni flores se parece bastante a un lugar sin vida. Santa Rosa no es un lugar especialmente amable con las distintas especies y Carla lo ratifica.
“Falta cultura con las plantas, la gente se queja del clima, de que hace calor, que hace frío, que llueve o que hay viento, pero no es regar y nada más, muchos quieren que las cosas vengan solas, y en los espacios públicos ni hablar. Hay que dedicarles tiempo y cuidados, no hay mucho secreto. Cuando hicieron el barrio Santa María de La Pampa llevamos plantas para poner alrededor de la plaza, eran 80 fresnos y a la semana fuimos y quedaban 30, a los diez días volvimos y no había ni uno. Hay falta de educación y cuidado con las plantas. Tampoco hay políticas en lo que tiene que ver con arbolar desde lo estético y lo funcional, y que en verano la ciudad tenga 3 o 4 grados menos gracias a una buena arboleda. Cada uno pone y saca y hace lo que quiere, me parece que en ese sentido hace falta otra mirada”, analizó.
En El Jardín Primitivo los clientes encuentran asesoramiento e insumos para obtener las soluciones adecuadas para que su patio o parque luzca”atractivo, sano y funcional”. También hacen diseño y ejecución de parques y jardines, mantenimientos y diseño y construcción de estanques, fuentes y cascadas.
“La idea es brindar un servicio completo, que la gente que viene despeje todas las dudas y se lleve algo que le guste y le dé resultado.Nosotros seguimos produciendo, ya ahora algo muy específico y lo vendemos derecho, no hacemos producción para terceros. Un arbusto lindo por ahí te lleva tres años y se muere el 70 por ciento de lo que plantaste. Es un emprendimiento que implica mucho trabajo, como muchos otros, pero en el que también es clave la dedicación”, resaltó Carla mientras mira de reojo unas amapolas que crecen a la espera de la estación verde, la que el solcito de la mañana ya anuncia que va a hacer florecer apenas el invierno dé el portazo de despedida.

Las acuáticas también.
Carla Dogliolo es Paisajista de formación heterogénea. Además de su título en Floricultura y como Paisajista cursó Jardinería práctica en la Escuela Hichen del Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires. También Lombricultura y Huerta Orgánica en la UBA y fue alumna de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Realizó diversos cursos de fotografía del paisaje.
Esa formación le permite también a El Jardín Primitivo tener variedad de plantas acuáticas, como papiros, nenúfares, lentejitas de agua, flotantes. “Para las acuáticas hay diferentes técnicas, métodos de mantenimiento y características, como pasa con cualquier otra. Lo importante es que todas las plantas necesitan cuidado y que se realice algún tipo de mantenimiento para que sobrevivan la mayor cantidad de tiempo posible”, detalló Carla sobre las distintas especies que tienen su atractivo especial.