Argentina no pudo con Venezuela y el camino a Rusia es cada vez más difícil

Inmersa en su propio laberinto, aunque mostró esta vez un poco más de profundidad, la Selección argentina volvió hoy a llenarse de dudas tras empatar esta noche ante Venezuela por 1 a 1, porque a dos fechas del final de las Eliminatorias sudamericanas, se mantuvo en puestos de repechaje con Oceanía para llegar al Mundial de Rusia 2018.
El equipo vinotinto sorprendió apenas iniciado el segundo tiempo, tras un contragolpe certero en el que John Murillo definió ante Sergio Romero, cuando Argentina había dominado y merecido la ventaja en la primera etapa. Pero cuatro minutos después del gol que silenció el repleto estadio “Monumental”, Frank Feltscher en contra de su propia valla, tras un desborde del ingresado Marcos Acuña, estampó la igualdad.
El conjunto dirigido por Jorge Sampaoli, que tuvo su debut como local como entrenador albiceleste, no pudo conseguir una victoria que allane su camino a Rusia 2018, aunque todavía sigue dependiendo de sí mismo.
Al igual que al inicio de esta doble fecha, Argentina quedó en puestos de repechaje, con 24 puntos, los mismos que Perú -su próximo rival en octubre en Buenos Aires-, aunque los incaicos tienen más goles a favor y estarían yendo directamente al Mundial.
La última fecha, en caso de necesitar un resultado, Argentina deberá ir a buscarlo a la altura de Quito, frente a Ecuador.

Protagonismo, pero sin efectividad.
De entrada, el protagonismo fue todo de Argentina, no solo por las necesidades que tiene de cara a Rusia 2018, sino porque los resultados de los otros partidos lo dejaban en buena posición si ganaba.
Con un Mascherano recostado en la derecha, en la línea de tres que propuso Sampaoli, Argentina tuvo su primer chance a los 3 minutos, cuando el “Jefecito” le puso un pase en profundidad a Icardi, pero el delantero del Inter definió ante la salida del arquero, que logró despejar el peligro.
La propuesta albiceleste fue clara, abrir las puntas cada vez que sea posible y que el balón pase la mayor cantidad de veces por Messi, y a los 9 fue Di María el que llevó peligro tras dejar atrás a dos defensores y el centro al corazón del área no lo pudo definir Icardi abajo del arco.
Venezuela llegó planteando un 4-1-4-1, con Salomón Rondón solo de punta y un orden táctica increíble, que mutó cada vez que Argentina armó jugadas de riesgo y en la zona media, y en ese sentido el dibujo pasó a un 5-4-1, sin pruritos.
Lo mejor de Argentina se logró ver cada vez que Lautaro Acosta tomó contacto con el balón y encaró, y a los 16 el hombre de Lanús desbordó, envió un centro atrás y Banega conectó, pero Chancellor sacó de cabeza, cuando Fariñez estaba vencido.
Por el otro sector Di María siguió imponiendo su velocidad y habilidad y a los 21 un nuevo centro suyo fue conectado por Icardi, pero Fariñez le volvió a ganar el duelo, que Dybala no pudo transformar en gol.
Sin embargo, las lesiones lo persiguen a Di María en el equipo nacional y a los 24 debió salir y dejarle su lugar a Acuña.
Venezuela se agrupó muy bien atrás, tapó cada intento de una Argentina que si bien no estaba desesperada, buscaba y no encontraba un patrón de juego, más allá de que a los 31 Acosta cambió de frente para Acuña y el centro atrás lo conectó Dybala, pero el balón se fue cerca del poste izquierdo de Fariñez.
Un Messi muy retrasado buscó encontrar el resquicio, pero Venezuela logró neutralizarlo, salvo en la última jugada del partido cuando “La Pulga” sacó un zurdazo que Fariñez mandó al córner de manera espectacular.

Nervios y desesperación.
El peor presagio llegó a los 5 del segundo, cuando Argentina jugada en ataque dejó demasiado flanco atrás, una serie de rebotes y un mal retroceso albiceleste le permitió a Venezuela ser práctico y poner a Murillo solo frente a Romero, para definir con calidad “Champions League”.
Pese a los augurios agoreros el equipo de Sampaoli logró llegar al empate rápido tras un gran desborde de Acuña por izquierda y el centro “venenoso” lo conectó Feltscher en contra de su valla, cuando Icardi ya se relamía.
Casi de inmediato Dybala sacó un zurdazo tremendo desde afuera del área le hizo cimbrar los reflejos a Fariñez, en una sensación de presencia que Argentina necesitaba en este momento.
Nervioso, el equipo argentino cometió errores, sobre todo conceptuales a la hora de buscar el camino hacia el gol y Venezuela fue preciso y ordenado para poder aguantar los embates y salir rápido en la transición, que muchas veces agarró a la defensa local a contrapierna.
Messi muy recostado por la derecha y con un Icardi que no tuvo mucho juego colectivo, Sampaoli sacó a Dybala y mandó a Benedetto para que le haga compañía al hombre del Inter.
Los lanzamientos de los mediocampistas Moreno o Murillo para la velocidad de Rondón, hizo que Fazio jugara muy cerca del delantero, mientras que Mascherano tuvo que retroceder muchas veces a contrareloj, porque la dupla Pizarro y Banega denotó cansancio y dejó espacios a sus espaldas.
Cada vez que Acosta entró en acción generó sensación de avance, pero se abocó demasiado al libreto táctico del entrenador, que le fue quitando sorpresas, más allá de que a los 28 sacó un zurdazo que se fue por encima del travesaño.
Sampaoli intentó tener algo de profundidad y juego en el medio con Pastore por Icardi, dejando a Benedetto bien de punta, pero las acciones de Argentina estuvieron siempre depositadas en Messi, que asistió mucho y definió poco.
Argentina entró en un embudo en el que convivieron sus dudas, sus temores y ninguna certeza y en ese ir y venir de puntos, jugadas y especulaciones, ahora su suerte quedará librada a su propia fortuna, o tal vez al azar.
En el final Messi dejó a Pastore solo ante Fariñez, pero el joven arquero venezolano volvió a ser eficiente y evitó la caída de su arco.