Atrás Hay Truenos: la banda neuquina que, de a poco, conquista la escena

El grupo nació en Neuquén capital y, de a poco, sus integrantes se mudaron hacia Buenos Aires para sorprender al público porteño con su primer trabajo, “Romanza” (2012), y consolidar su tan mentada producción con el aclamado “Encanto” (2013), en el cual el formato canción se hizo presente.
A lo largo de esta intensa trayectoria se nota un trabajo acabado en el que el sonido de Los Truenos, como son conocidos, apuntó cada vez más hacia esa oscuridad a lo Joy Division, pero con una identidad tan propia que les hizo ganar un nombre dentro del under porteño.
“Cuando escuché a la banda me di cuenta que tenía algo diferente. El Mató A Un Policía Motorizado estaba yendo a Neuquén y nos pidieron que formáramos parte de su sello. Con ese antecedente todo se fue dando de forma normal. Al principio no fue una gran recepción, pero siempre nos invitaron a participar de fechas”, dijo a Télam el bajista Diego Martínez.
“Fuimos muy constantes -agregó el guitarrista Ignacio Mases, quien se instaló en la Capital Federal hace cinco años-. Siempre estuvimos en movimiento y eso permitió que la ola que trajimos de Neuquén se hiciera más grande”.
Allí, al comienzo de la Patagonia y del desierto que aloja a Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos más grande del país, el cuarteto completado por Héctor Zuñiga en batería forjó una metodología de trabajo bastante “cerrada”, según explicaron sus miembros, pero que se abrió para “Bronce”.

Núcleo cerrado.
“Abrimos mucho el juego, pese a ser un núcleo cerrado. Eso nos dio muchas perspectivas en el estudio y transformó a este disco en algo más amoroso. Trabajamos con Juan Cruz Palacio, un chico de Tucumán que nos aportó la idea de sumar a otros músicos. Buscamos lo mejor que pudimos”, explicó Diego.
Pese a esa “apertura”, desde el primer rasgueo en “Luz Mala”, la canción que abre “Romanza”, hasta el último acorde de “Interminable”, la que cierra “Bronce”, se escucha una camino sonoro que en ningún momento titubea, pese a que en el gran “Encanto” el grupo se dirigió más hacia un rabioso formato canción.
En su tercera placa hay una síntesis de sus dos primeros trabajos, lo cual deja un campo abierto para la producción de su próximo álbum.
“El primer disco -evocó Ignacio- lo grabamos en cuatro días y yo no conocía las canciones. No lo vuelvo a hacer. El segundo lo hicimos a los chapazos. No me imagino mucho el próximo. Queremos hacer algo más bailable, pero no sabemos mucho. Se puede ver en los tres discos un cambio y una evolución. Pero la esencia se mantiene. Nos gusta experimentar con el sonido, buscar nuevas formas. Cuando algo está hecho, darle una vueltita más. Tenemos una forma de hacer las cosas que va variando, pero que a la vez se mantiene”.
Para Diego, uno de los motivos por los cuales la gente se acerca a escuchar a Atrás Hay Truenos “tiene que ver con que la banda busca una identidad y, también, hacer cosas nuevas desde el sonido”.

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