Bonifacio: cuando los problemas de napas se agravan

Lo que le pasó a Diego Achabal, un hombre que vive en Bonifacio un pueblo de la localidad bonaerense de Guaminí -ubicado cerca de la laguna Alsina- le sucedió o le puede suceder a algún pampeano.
Según consignó “La Nueva”, hace unos días Achabal tuvo la ocurrencia de filmarse en la cocina de su casa, desayunando con los pies metidos en el agua que brotaba del piso; luego difundió el video en las redes sociales.
Queriendo o no, en pocas horas este comerciante de 38 años logró hacer visible el drama que está viviendo esta población de 2.500 habitantes y gran parte del distrito a causa de las inundaciones.
El promedio histórico de lluvias de Guaminí ronda los 800 milímetros, pero en lo que va del año ya cayeron 1.300. Esta situación inusual, más el aporte de agua proveniente de una amplia cuenca, ha elevado a niveles críticos el sistema de lagunas Las Encadenadas del Oeste.
El espejo de agua más comprometido es Alsina, que está a centímetros de su pico histórico de 110,83 metros sobre el nivel del mar. Según los habitantes de Bonifacio, esto es lo que no deja que las napas drenen como deberían.
“Paró de llover el domingo 10, pero el agua sigue saliendo del piso. Son las napas que suben. No seca nunca”, contó a La Nueva. Achábal, entre resignado y angustiado.
Su casa está cerca del Hospital Municipal, uno de los edificios más comprometidos por el avance del agua. Allí vive con su mujer Natalia y sus hijos Jimena y Leonardo.
“Hace nueve años que estamos acá y nunca vivimos algo así. Normalmente el agua drenaba, pero ahora ya no. Las napas están altísima, pero no las vamos a acomodar hasta que no baje la laguna grande (Alsina)”, dijo.
El día en que se inundó la cocina y el living de su casa estuvo sacando agua por horas junto a su familia y amigos. Llegó a tener 5 centímetros de líquido.
“El agua entraba por el piso, por el marco de la puerta, por todos lados. O sea, no eran goteras, sino esos agujeritos a nivel de piso por los que entran las hormigas. De ahí salía agua”, describió.
“Hace nueve años que estamos acá y nunca vivimos algo así. Normalmente el agua drenaba, pero ahora ya no. Las napas no las vamos a acomodar hasta que no baje la laguna grande (Alsina)”, dijo Achabal.
El pozo ciego de su casa está a pocos metros de la cocina. A 15 días de aquella lluvia, el líquido aún está a 30 centímetros de la superficie.
“El día de la lluvia, en un momento nos pusimos a pensar si no estábamos sacando agua de lluvia mezclada con líquido del pozo. Al final nos terminamos agotando y nos fuimos a dormir. Dijimos: ‘que amanezca como amanezca’. A la mañana hice el video”, recordó.

Foto lanueva.com