Boxeador cruzó caminando para pelear

DE URIBURU A LONQUIMAY SON 25 KILOMETROS, PERO LA RUTA ANEGADA OBLIGA A UNA VUELTA DE 120

¿Las inundaciones en nuestra provincia provocan problemas a todo el mundo, a todas las actividades? Parecería que sí, y no sólo a la producción agropecuaria -quizás la más afectada-, sino también a muchas otras hasta impensadas.
El viernes último hubo un festival boxístico en Lonquimay -distante 60 kilómetros de la capital provincial-, y los boxeadores que viven en Santa Rosa debieron recorrer algo así como 120 para poder llegar. Primero ir por la ruta 35 al sur, hasta el cruce con la 14, de allí hasta Miguel Riglos en la intersección con la ruta 1, y salida a la 5 en Lonquimay. Son más de 58 kilómetros dando “toda” la vuelta.
Un boxeador de Uriburu, Ezequiel Gómez, estaba programado para combatir y debía ir hasta el pueblo vecino -muy próximo por cierto- pero la laguna que hay en la zona de la estancia Los Robles -cerquita de La Gloria- anegó la ruta 5. El tránsito está cortado hace un mes en ese sector; y se está trabajando en un alteo que viene demorado.

Caminando.
El joven boxeador sólo pudo ir un par de veces en la semana a entrenar en la misma Lonquimay; pero el viernes último debía estar a las 21 horas porque combatía en una de las primeras peleas del festival. ¿Cómo hacer?
Su entrenador (también de Lonquimay), Mauricio Serrano, halló la solución: “Te tomás un remise hasta el corte y ahí te vamos a buscar”, le dijo. Efectivamente el chico tomó su bolsito y salió rumbo a Lonquimay… pero no encontró un solo auto que lo acercara al pasaje anegado. “Me fui caminando desde donde vivo, 6 ó 7 kilómetros, y después crucé a pie el lugar donde está el agua… son más o menos unos 50 metros”, explicó Ezequiel Gómez. Un poco más tarde, ya más tranquilo de superar aquel trance, tuvo la alegría del triunfo por puntos luego de tirar a su rival en el penúltimo asalto.
¿Al regreso? No pudo evitar, esta vez sí, tener que dar “toda” la vuelta con un amigo que en auto lo llevó de nuevo hasta Uriburu.

Una larga vuelta.
En Santa Rosa los que gustan del boxeo hace rato que no tienen festivales en la ciudad para seguir la actividad; y no son pocos los aficionados que concurren a programaciones que se hacen en pueblos vecinos.
Por eso el mismo viernes, cuando también había boxeo en Ataliva Roca, muchos santarroseños se acercaron al gimnasio del Club Pampero; y obviamente descartaron dar “toda” la vuelta para ir a Lonquimay. En tanto los organizadores de Lonquimay se quedaron con las ganas que muchos aficionados de la capital provincial, y también de Uriburu y Anguil, concurrieran para lograr una recaudación un poco más acorde a los muchos gastos que demanda llevar adelante un festival.
Es verdad, la situación de las rutas anegadas complica todo, incluso la concurrencia a una programación de boxeo. Ataliva Roca se vio “beneficiada” esta vez, pero cuidado porque el Bajo Giuliani está también sumamente amenazado por las aguas…
¿Cuándo se pondrán las pilas las autoridades para hacer las obras que hacen falta? Una pregunta que, por ahora, no tiene respuesta.