Cinco refugiados de Sudán del Sur correrán por la paz bajo la bandera olímpica

Los cinco atletas sursudaneses del primer “equipo de atletas olímpicos refugiados” esperan que su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 contribuya a los esfuerzos de paz en su país asolado por la guerra.
Compuesto por 10 deportistas, este equipo único en su género y compuesto de refugiados fue seleccionado por el Comité Olímpico Internacional(COI) en junio y disputará los Juegos bajo la bandera de los cinco anillos entrelazados, cuando el mundo se enfrenta a la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial.
Los cinco representantes sursudaneses del equipo, tres hombres y dos mujeres, son todos corredores, hallados y seleccionados en campos de Kenia, principalmente Dadaab y Kakuma. Tras largas semanas de entrenamiento, se disponen a emprender su viaje a Río.
“El equipo se ha entrenado bien en las colinas de Ngong (cerca de Nairobi) y espero que logren buenos resultados en Río”, explicó la responsable de misión, la ex atleta olímpica keniana Tegla Loroupe.
Más allá de su talento deportivo, los cinco sursudaneses del equipo pertenecen a familias que huyeron de la guerra civil en Sudán (1983-2005). Una guerra que desembocó en la independencia de Sudán del Sur en 2011.

“Nuestro país decae”.
Ninguno de ellos ha vivido en el Sudán del Sur independiente. Pero todos tienen en mente la guerra civil y las atrocidades que se han cometido en su país desde 2013, una razón suplementaria para superarse en la pista.”Es tan triste ver cómo nuestro país decae cuando tendría que ir hacia adelante…”, declaró James Nyang Chiengjiek, inscrito en los 400 metros lisos.
La capital de Sudán del Sur, Juba, fue escenario de nuevos combates mortíferos a principios de julio, acompañados de ejecuciones sumarias de civiles y numerosas violaciones que ponen en peligro un frágil acuerdo de paz alcanzado en agosto de 2015.
“Espero que nuestros dirigentes se apoyen en nuestra participación en los Juegos para llevar la paz a nuestro pueblo, porque el deporte fue durante mucho tiempo considerado como un factor de unidad”, agregó James.
Piech Bur Biel tenía siete años cuando huyó del país con su madre y su hermano en 2002. Refugiado en el inmenso campo de Kakuma (200.000 personas), no ha vuelto a ver a su padre desde entonces.
“Tal vez no soy un buen corredor ahora, pero mi deber es regresar (a Sudán del Sur) y hacer emerger (nuevos talentos) en mi país”, explica con modestia este atleta de 21 años.

“Embajadores por la paz”.
Tras la carrera olímpica de 800 metros, tiene intención de volver a Malakal, una de las ciudades más afectadas por la guerra civil que opone a las tropas del presidente, Salva Kiir, contra las de su vicepresidente, Riek Machar.
Los atletas se entrenaron principalmente en las colinas de Ngong, a unos 40 kilómetros de Nairobi, y afinaron su preparación física y mental, pasando dos semanas en altitud en el oeste del país con la flor y nata del medio fondo mundial: los corredores kenianos.
“Al principio no fue fácil. Tuvimos que superar numerosos desafíos para formarlos y hacerles tomar conciencia de que podían ser buenos atletas”, explica su entrenador, el keniano Joseph Domongole.
“Fue un gran privilegio comer y entrenarse con los kenianos, considerados los mejores del mundo. Ahora vamos a los Juegos con más confianza para desafiar a los otros atletas de alto nivel. No estaremos intimidados”, afirmó James.
Más allá de sus resultados en Río, el entrenador de estos atletas excepcionales quiere creer que desempeñarán un papel esencial para su país, del que se convertirán en “embajadores por la paz”.
Sudán del Sur, que fue reconocido por el COI en 2015, estará igualmente representado por primera vez en los Juegos Olímpicos de Río por al menos dos atletas. (AFP)