Colocaron ofrenda floral y preparan marcha a 10 años de la desaparición del testigo Jorge Julio López

Familiares y dirigentes sociales colocaron hoy una ofrenda floral en el “Pozo de Arana”, el sitio
donde funcionó un centro de detencion clandestina durante la dictadura en La Plata, y por la tarde marcharán para pedir el esclarecimiento de la desaparición de Jorge López, un albañil que era
testigo en una causa por delitos de lesa humanidad.
Al cumplirse hoy diez años de la desaparición de López, agrupaciones de derechos humanos y partidos de izquierda organizaron también protestas en la plaza de Mayo, a las 14.30, y en la plaza
Moreno de La Plata, a las 16.30, para reclamar “cárcel común” a todos los represores y que se defina qué ocurrió con López.
En La Plata, en tanto, a las 13 la familia de López encabezará una Jornada de reflexión que se iniciará en la puerta de su casa, en calle 140 esquina 69, del barrio Los Hornos, desde donde
marcharán hacia el parque de la calle 66, donde Rubén López, hijo del testigo desaparecido leerá un mensaje sobre “estos 10 años de ausencia y silencio”.
Desde allí, los manifestantes se sumarán a las organizaciones sociales que harán su acto en la plaza central de La Plata, a las 16.30, bajo la consigna de “Memoria, Verdad y Justicia”.
En una carta abierta que difundió días atrás Rubén López, a 10 años de la desaparición de su padre, recordó que a fines de 1999 el testigo solía decir que “algún día juzgarán a los opresores,
acuérdense lo que este viejo decía, esto va a cambiar señores, algún día juzgarán a los que mataron tanta gente”.
López era un albañil que, a los 77 años, desapareció de su casa justo cuando estaba por ir a escuchar en un juicio los pedidos de perpetua para el represor Miguel Etchecolatz.
En ese proceso López integraba la querella contra el ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense de la dictadura que se convirtió en el primer represor llevado a juicio luego de la
anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Allí contó cómo el 27 de octubre de 1976 una patota encabezada por Etchecolatz lo secuestró y torturó por ser un militante de la unidad básica “Juan Pablo Maestre”, que respondía a Montoneros. (DyN)

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