Cuando la pelota tiene perfume de mujer

Mario Vega – Ya no es raro ver a las chicas jugar fútbol. Un poco porque algunos torneos internacionales -como los juegos olímpicos-, le dieron popularidad. Ahora se quiere organizar un buen torneo en Santa Rosa.
La joven juguetea con la pelota… tímidamente, como sabiendo que está siendo observada. Y no se equivoca. Detrás de ella hay decenas de hombres de pantalón corto que esperan para ser protagonistas en una de las cinco canchas del complejo. Algunos elongan sus músculos, otros trotan en el precalentamiento previo, casi todos la miran porque el fotógrafo está haciendo su trabajo. Pero nadie dice nada… Buzo deportivo, figura estilizada, el cabello al viento, la muchacha es una postal de una atleta en su hábitat… salvo que, en este caso, se trata de una -en realidad varias- canchas de fútbol.
Jessica Paola Forestier es la persona que se ha hecho cargo de administrar el complejo “Ricardo Forestier”, que ubicado al sudoeste de la ciudad reúne, los fines de semana, a cientos de entusiastas jugadores de fútbol amateur…

Locos por el fútbol.
Jessica es la mayor de las hijas de Roberto, el impulsor de un proyecto ambicioso para incentivar la práctica del fútbol; ese hombre que algo perturbado por su amor por la pelota -de alguna manera hay que justificar esa decisión-, se propuso comprar un gran predio en algún lugar de Santa Rosa, y concretar un complejo deportivo… “para que todo el mundo juegue al fútbol”. Sí, Roberto, perdón, pero… ¡un poco loco tenés que estar!
Bueno, la cuestión es que Jessica es una de sus hijas -los otros vástagos son Vanina, Antonella y Maximiliano-, que nacida en Cipolletti (donde su papá fue reconocido jugador de fútbol) se enamoró de Santa Rosa cuando llegó para hacer el último año de la escuela primaria.

Jessica, la abogada.
Como quedó dicho sus padres son Roberto -, gerente de Casino Club, de quien alguna vez nos ocupamos en esta columna-, y su mamá es Cecilia. “Papá jugaba al fútbol en Cipolletti, pero también trabajó en la policía, y luego se vinculó al Casino… Mamá era comerciante, trabajaba en un negocio de pilchas… viví en el Valle hasta los 6 ó 7 años, después en Comodoro Rivadavia cuatro años… sí, con un viento insoportable, aunque igual me gustaba ese lugar. Aquí en Santa Rosa terminé la primaria en la 143, e hice el secundario en el Colegio Belgrano… después me quedé un año en Santa Rosa estudiando abogacía, y a mitad de año decidí irme a Buenos Aires con mi hermana Vanina, que hacía Medicina (hoy es médica gastroenteróloga en el Udaondo). Me recibí en la UBA en el 2009, y mientras estudiaba trabajaba en comercios, en eventos… Más adelante empecé y estoy haciendo la maestría en Derecho Laboral y Relaciones Internacionales”, precisa.

Volver a Santa Rosa.
Después de recibirse se desempeñó en diferentes estudios jurídicos y terminó abriendo el propio “en 2012, en Chacarita, en Capital Federal; al otro año me
fui al Abasto; y finalmente abrí otro en Buenos Aires, donde sigo viajando en forma más o menos habitual porque todavía tengo algunas causas que atender”, cuenta.
Pero el papá, Roberto, y el cariño que siente por Santa Rosa la llevó este año a afincarse aquí. “Siempre me encantó la ciudad, los amigos y amigas… tengo como una familia de amigos”, se alegra.
“La idea es empezar a ejercer la abogacía aquí, y además instada por mi padre me hizo hacerme cargo del complejo de canchas de fútbol… Estuve un año y medio viajando, yendo y viniendo desde Buenos Aires, pero decidí venirme para llevar adelante la administración del predio, hay un buen equipo de gente colaborando y yo hago un poco la coordinación”, amplía.

El gusto por la política.
Aclara que el complejo lleva el nombre de su abuelo, “Ricardo Forestier”, y cuenta que fue precisamente él quien de alguna manera la acercó a la política: “Siempre me gustó, y el abuelo, que por supuesto era de Indio Rico (pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires que los Forestier reconocen como su patria chica), y era peronista hasta la médula. Fue concejal de su pueblo, y tuvo un pequeño paso por la política de Tres Arroyos”, lo recuerda.
“El abuelo me dejó libros de regalo, y la última vez que pude saludarlo me dio un compendio de diarios que había armado, de distintas épocas, y fue casi como un legado”, se emociona un poco.
En Buenos Aires militó en el justicialismo, “y con un grupo reducido, escribimos un libro. Con el grupo ‘Atenea’, un conjunto de jóvenes profesionales, hacíamos trabajos de edición de cuadernillos para municipios de la provincia de Buenos Aires, en los que se hablaba de política pública de medio ambiente”, completa Jessica.

La jugadora de fútbol.
Resolvió instalarse en la capital provincial, y empezó a ir todos los sábados al complejo deportivo que concibió su padre y lleva el nombre de su abuelo. “Llevo adelante la administración, me llevo bien con todos… Estoy integrada con la Liga de Veteranos, frecuento a los amigos de mi viejo, tengo mucho contacto con los seniors, los conozco de hace años: Estergidio Pérez, Omar Giménez… y abogados y contadores que son más de mi edad. Tengo muy buena relación con todos”, revela.
Jessica es hincha de Boca Juniors, y en muchas oportunidades estuvo en un palco de la Bombonera. “Papá es fanático, e iba con él, y con algunas amigas… y sí, también jugué al fútbol durante cuatro años en torneos de “La Rana Club”, de Pilar, en Buenos Aires. Eran torneos de fútbol 7, amateur por supuesto, pero entrenábamos y todo… incluso había en el equipo algunas chicas pampeanas”, recuerda.

“Como Palermo”.
“¿Cómo juego? Soy delantera, zurda, un poco rústica, pero hacía goles porque siempre estaba ahí… tipo (Martín) Palermo, digamos”, y se ríe con ganas por su apreciación. “Y sí, cómo no me va a gustar el fútbol si mi papá es fanático, y fue por eso que siempre tuvo la idea de tener un predio con varias canchas, como el que finalmente concretó aquí, y que a mí me toca ahora administrar. Pero a todos los hermanos nos gusta el fútbol: la mejor es Antonella, que en el torneo que jugábamos en ‘La Rana Club’ la eligieron la mejor defensora… y sigue jugando en las canchas de Marangoni (el ex jugador de Independiente y Boca)…”, comenta.
Casi se sonroja cuando alguien le comenta que ella, al cabo, termina siendo “la patrona” del predio, y que por eso a ninguno de los “muchachos” -y no tan
“muchachos”- no se les ocurrió ni una frase socarrona (tan habitual cuando se juntan muchos hombres y entonces parecen envalentonarse ante la presencia de una dama), y nadie osó siquiera a un silbido mientras Jessica posaba para las fotos…
La piba se ríe con ganas ante los comentarios… Es agraciada, simpática, sociable, y emprendedora. Ahora se planteó un desafío: concretar un gran torneo femenino… En eso está.
El fútbol femenino llegó para quedarse… ¿queda alguna duda?

El campeonato que se viene.
Jessica explica las características del torneo provincial de fútbol femenino que pretende se empiece a jugar en los dos últimos meses del año. “Sé que hay torneos relámpagos, pero la idea que tengo es generar un espacio de inclusión de todos los equipos de la zona, de toda la provincia en realidad, dándoles actividad los domingos. Que el domingo sea el predio para las mujeres”, dice la joven dando por sentado que el sábado está destinado al fútbol masculino, en sus diferentes categorías.
“Pero además no quedarnos sólo con la actividad deportiva -completa-, sino realizar otro tipo de cosas, como charlas de prevención en salud, con la participación incluso de una psicóloga deportiva… todas capacitaciones que resulten gratuitas”, señala.
En principio el torneo se está diagramando sobre las mismas canchas del complejo donde juegan los hombres, que serán marcadas para que las chicas puedan jugar fútbol 5. “Ya tengo la colaboración de Marcela Castro, quien sé que juega muy bien y además es directora técnica recibida. Ella tiene en la municipalidad de Santa Rosa varios conjuntos que podrían participar; pero también convoqué a equipos de Doblas, de Macachín y de General Acha que quieren venir”, se entusiasma.
Y completa: “La pretensión es generar una suerte de liga, así como la de los hombres, pero de chicas. Lo hablé con la gente de la Liga de Veteranos-, y a lo mejor podríamos ser una suerte de apéndice. Vamos a jugar por supuesto con árbitros, el reglamento correspondiente al futsal; y tendremos todas las comodidades. Queremos ver si organizamos algo amistoso como para tener algún parámetro de lo que puede pasar, y ya estamos disponiendo de sillones, sonido, una cantina con cosas saludables… le vamos a dar un marco distinto a todo. El predio va a tener otra cara, un toque femenino si se quiere”.