Iván Angiono, un campeón de la Matemática

Hace 17 años y en plena adolescencia volvió desde Corea del Sur a Trenel con una medalla y lo recibieron como a un héroe. Hoy, con 33 años, Iván Angiono es distinguido otra vez por su labor científica.
El 23 de agosto del año 2000 en Trenel nadie dormía. Como en cualquier pueblo que tiene a alguien que se destaca, sale al mundo y vuelve con un premio, todos lo esperan para una fiesta popular, todos se sienten un poquito parte del logro de quien se convirtió en un “ciudadano ilustre”. Ese alguien es Iván Angiono, el científico que a sus 16 años fue recibido como un ídolo cuando regresó a su pueblo desde Corea del Sur y que hoy, casi dos décadas después, es reconocido nuevamente a nivel nacional.
“Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Venía más que feliz por la gran experiencia que fue esa Olimpíada Internacional, fantástica en todo sentido, incluso por ser uno de mis primeros viajes al exterior y por lo que significa un país tan distinto pero a la vez fantástico. A eso, sumarle mi primera medalla (de bronce) en este tipo de competencias… y recuerdo ese gran momento al llegar a Trenel. Mis viejos mantuvieron el secreto, así que hoy, 17 años después, es como si aún viera a toda ese gente en el acceso, mis amigos, familiares, profesores, compañeros y mucha otra gente. Fue inmenso el cariño recibido y no lo olvidaré jamás”, recordó Iván sobre ese momento que también le valió la tapa de 1+1.
Casi dos décadas después Iván busca cómo multiplicar las horas del día para combinar su trabajo diario como profesor en la Facul-tad de Matemática, Astro-nomía, Física y Compu-tación de la Universidad Nacional de Córdoba, como investigador adjunto del Conicet, como expositor en seminarios y congresos y como papá primerizo de Josefina, la beba que nació el 9 de agosto gracias a su relación con Antonela Bertone, abogada, también oriunda de Trenel y con quien comparte su vida desde hace 16 años.
“Hice la licenciatura en Matemática en La Plata y en Córdoba el doctorado. Cuando terminé seguí trabajando como becario post doctoral del Conicet, y desde 2013 como investigador del Conicet. Gracias a eso participé en numerosos congresos en Argentina y el exterior, y también estadías en el extranjero para aprender nuevos temas”, destacó Iván sobre sus experiencias en Boston, Río de Janeiro, París y Bonn. “Por suerte conocí muchas ciudades y culturas diferentes, eso me dio un crecimiento personal por fuera de la Matemática pero que a la vez repercute en mi trabajo”.
Este trabajo también fue reconocido por la Academia Nacional de Ciencias. Iván recibirá el próximo lunes 11 el premio “Enrique Gaviola”, en una ceremonia en la sede de la Academia, en Córdoba.
“El premio me lo dan por mis avances en las teorías de álgebras de Hopf: ciertas estructuras algebraicas que aparecen en distintos problemas de la física como también de otros campos de la Matemática. Estudié este tema desde mi doctorado, entre el 2007 al 2011, y se obtuvieron avances fundamentales. Es un orgullo que distingan la labor realizada durante tantos años”.
El galardón se otorga de manera anual a un investigador menor de 40 años: se premia a un matemático, al año siguiente a un físico y al otro a un astrónomo repitiéndose en forma cíclica cada tres años.
El papel de la ciencia y la tecnología en el país está hoy en plena discusión por el recorte que se aplicó desde Nación, ¿vos qué opinión tenés?
“Es una pregunta interesante y a la vez compleja. En primer lugar habría que salir del River-Boca que se extendió de la política a todos los ambientes. En particular el mundo científico fue invadido, en mi opinión demasiado, a veces olvidándose que debe seguir siendo científico y no político, obvio que sin dejar de discutir sus temas como parte de la sociedad. Están mal los recortes actuales porque un país como el nuestro, con la ciencia no muy desarrollada, necesita que su gobierno entienda que es la base del desarrollo. Lamentablemente se hizo campaña hablando que esos recortes no se iban a realizar, más aún que se iba a invertir más en ciencia, pero una vez en el poder el proceder fue muy distinto y eso duele. También hay que pensar qué tipo de ciencia se quiere, en los países desarrollados se puede ver cómo orientan sus investigaciones y cómo exigen y ponen competencia entre sus científicos para potenciarlos, por eso tampoco sirve dar mucha plata sin control”.
Cuando descansa de los números, de las investigaciones y de las teorías, Iván se distiende jugando al fútbol y al básquet, mirando a River por la tele o, junto a Antonela, con películas y series, sobre todo si son de suspenso. “Y hay un hobbie que me apasiona también: la numismática. Mantengo mi colección de monedas, me gusta investigar sobre las mismas y aprovecho mis viajes al exterior para recorrer museos y conseguir nuevas piezas”.
¿Extrañás Trenel?
“Extraño mucho, lamentablemente elegí esta profesión que amo pero que no puedo desarrollar allá. Disfruto mucho volver a charlar con todos los conocidos, no solo amigos, porque cada salida a caminar o comprar algo significa pasar un tiempo con alguien que pregunta cómo va todo, por dónde andas, etc. El próximo viaje va a ser muy especial, será el primero ‘de a tres’, donde Josefina conocerá la tierra de sus padres”, se ilusiona Iván sobre la visita a ese pago chico que hace 17 años lo recibió como a un héroe. Y que hoy lo espera como a un campeón de la Matemática.