De la Serna: “Para ser un hombre del drama hay que ser feliz”

El versátil Rodrigo De La Serna protagoniza, con Oscar Martínez, “Inseparables”, una versión argentina de “Amigos intocables” uno de los grandes éxitos del cine francés de las últimas décadas.
De la Serna y Martínez se conocieron en el teatro, convocados para la última versión local del “Amadeus” de Peter Shaffer, en la que interpretó el papel epónimo del célebre compositor que el segundo compuso en el estreno de hace más de dos décadas, y juntos también aceptaron el desafío más riesgoso para un actor, el de la comedia con un fondo de drama.
Su nuevo film “Inseparables” es una reunión no solo de actores de renombre sino también de personajes, que replican y a la vez adaptan a los de la versión original de 2011, aquella dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache, que resultó un éxito de taquilla y ya tiene en producción una tercera remake estadounidense dirigida por Simon Curtis, con Bryan “Breaking Bad” Cranston y Kevin Hart.
Se trata de la historia de un hombre maduro, millonario, distinguido, amante de la pintura y la buena música pero que está cuadripléjico; y que además de mostrarse arisco con quienes le rodean, no sabe cómo resolver un amor que ha conquistado a la distancia; y la de otro más joven, humilde y vulgar, que se convierte en su asistente.
“Los dos papeles, Amadeus y Tito, comparten cierto histrionismo, desenvoltura, desfachatez”, aseguró De la Serna en diálogo con Télam y confesó que cuando el productor Luis Alberto Scalella lo convocó no había visto la versión original del filme francés.
El actor, que en televisión participó en series como “Hermanos y detectives”, “Okupas”, “Campeones” y “El puntero” y recibió tres premios Martín Fierro, y en cine protagonizó “Diarios de motocicleta”, “Crónica de una fuga” y “Revolución: El cruce de los Andes”, además es cantante y guitarrista del grupo El Yotivenco.

Pibe de calle.
“Mi personaje es el de un pibe que tiene muchísima más calle que yo, que en algún momento orilló lo marginal, de una clase social muy opuesta a la de su antagonista, con una vida muy dura”, explica De la Serna y agrega: “Tuve que aferrarme mucho al guión, que es una partitura muy precisa y perfecta, y a lo medular del relato, que es el vínculo que se da entre ellos. Entre lo que uno ha caminado y observa, y ese guión, salió este personaje”. Y agregó: “Inseparables es francamente, una comedia-dramática, y cómo irrumpe este personaje atorrante en esa mansión da pie a una comedia perfecta, a pesar de que lo medular de este vínculo tan profundo es en serio. La comedia es mucho más que la humorada. Las comedias de Shakespeare eran tragedias pero con un final feliz. En este caso el relato pide cierta profundidad emocional. No es un drama sino la vida misma, es llegar a ese fondo con la emoción que requería el relato. Vittorio Gassman hablaba de que el actor que puede enfrentar una comedia es el más grande. Para ser un hombre de comedia hay que ser un hombre feliz y para serlo del drama muy feliz, porque sino te come la tragedia”.