Derechos para los ciudadanos cyborg

Los cyborg son una nueva categoría de ciudadanos del mundo que reclama que se respete su derecho de haber incorporado nuevos sentidos que amplían los que percibe el resto de los seres humanos. Tienen en sus cuerpos implantes que les traen aparejados algunos problemas, como por ejemplo en los aeropuertos.
Dos cyborg pasaron por Mar del Plata y contaron a un auditorio de diseñadores cómo es su vida diaria y su anhelo de que, en un futuro no tan lejano, no los miren como si fuesen Terminator. Porque no son robots.
Neil Harbisson y Moon Ribas son dos artistas y activistas cyborg y han decidido ampliar sus sentidos, incorporando la nueva tecnología. En el encuentro internacional de Diseño, organizada por Trimarchi en Mar del Plata, mantuvieron en vilo al auditorio contando su experiencia de vida.
Neil se ha implantado una antena en el cerebro que le permite “escuchar” los colores. Él nació con acromatopsia, solo percibía los valores blancos, negros y grises. Pero encontró en la antena una manera de equilibrarlo. Esta le permite escuchar los colores, hasta percibir algunos invisibles como infrarrojos y ultravioletas. A partir de ahí desarrolló una sinestésica teoría del color y el sonido.
En el encuentro de Mar del Plata contó que tuvo problemas para injertarse la antena porque los médicos del Reino Unido -de donde es oriundo- se negaron a hacerlo hasta que finalmente en España aceptaron el desafío.
Uno de los problemas que le atrajo es que lo rechazaron en los aeropuertos, porque las normas internacionales impiden pasar los controles con un objeto tecnológico. Por ello viene reclamando al gobierno británico que lo consideren un ciudadano cyborg, -una nueva categoría de ciudadano, dice- y viene peleando a nivel mundial para que se respeten sus derechos.
La antena que lleva por sobre la cabeza fue creada en Suecia y por eso está gestionando su ciudadanía en ese país, porque una parte de su cuerpo, inescindible, es sueca. Para abonar esta posición, consideró que si un ciudadano se ha colocado un corazón artificial chino, podría reclamar la ciudadanía. “Si se siente chino debería serlo”, dijo.
“Los cyborg tenemos derechos y debemos ser considerados por las instituciones del Estado”, insistió.
Su compañera y militante cyborg Moon Ribas se injertó un chip conectado a un centro de sismografía mundial, que le permite percibir en tiempo real cualquier movimiento telúrico.
Todo comenzó cuando empezó a experimentar sobre las vibraciones a su alrededor, cómo las percibía, y luego de varias pruebas decidió implantarse el chip que la mantiene conectada con el centro sismológico y ahora percibe, constantemente, cualquier vibración alrededor del mundo, de la más leve a un terremoto de magnitud. “Esto me hace sentirme conectada al mundo, a la tierra, a lo que pasa en la Naturaleza”.
Ambos comparten otra particularidad cyborg: en Brasil se implantaron muelas que les permite, siguiendo estudiados movimientos bucales, comunicarse a través de un código morse, y así se transmiten ideas sin palabras.
Una forma de acercarse a esta nueva ciudadanía es aceptar que los que tienen un marcapasos podría considerarse un cyborg, pues lo necesitan para sobrevivir. Otras tecnologías médicas, como el implante coclear, que permite que un sordo oiga a través de un micrófono externo conectado a su nervio auditivo, también se aproxima a la experiencia cyborg.
Neil y Moon tienen una fundación que promueve los derechos de los cyborg y también ha comenzado a fabricar chips. Con el tiempo creen que los seres humanos de transformarán en cyborg, diseñando e incorporando nuevas percepciones, en un mundo que los irá naturalizando. (Télam)

Compartir