Dilma enfrenta su destino y se defiende en el Senado, que busca su destitución

La defensa de Dilma Rousseff pretende darle un tono épico a la sesión teniendo en cuenta que todas las previsiones indican que el Senado logrará el mínimo de 54 votos para destituir mañana a la primera mujer presidente de Brasil, elegida en 2010 y reelecta en 2014, acusada de delitos contables en la ejecución del presupuesto 2015.
El jefe de gabinete del gobierno interino, Eliseu Padilha, dijo que calcula 60 votos a favor de la destitución, que permitirán la asunción en Asamblea Legislativa para que Temer, ya como jefe del Estado, pueda viajar a China a hacer su estreno internacional en la cumbre del G20. “Claramente estamos ante una farsa y veremos quién se ubica del lado correcto de la historia”, afirmó a Télam el jefe del bloque del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, Humberto Costa.
El legislador agregó que “la presidenta enfrentará cara a cara a sus acusadores y tendrá la oportunidad de decir que quieren destituirla sin un motivo, porque no hay crimen contra la Constitución y por eso es un golpe”.

Con Lula y Buarque.
La mandataria estará acompañada por una comitiva de 15 invitados, entre ellos su mentor político y antecesor en la Presidencia, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien la Policía Federal acusó el viernes ante el juez Sérgio Moro en relación con la investigación del multimillonario desvío ilegal de fondos de la petrolera estatal Petrobras. También fue anotado como posible invitado el cantante y escritor Chico Buarque, referente de la izquierda brasileña y quien ya ha participado en actos públicos en defensa de Rousseff.
En su discurso de 30 minutos y en las respuestas a sus interrogadores, Rousseff apelará a su biografía como luchadora contra la última dictadura militar, que la mantuvo presa, a que nunca fue vinculada a actos de corrupción, y a que representa un modelo de inclusión social del que participaron muchos senadores que hoy, aliados a Temer, buscan destituirla.

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