A un mes de su llegada “Disfruta de la paz y el pueblo”

A UN MES DE SU LLEGADA, HANNEN NASSER SE ADAPTA BIEN A LA PAMPA

Hannen Nasser parece haber encontrado la paz que buscaba. Eso dice cada vez que alguien le pregunta cómo se siente, cómo la recibió Parera, el pueblo en el que vive desde que llegó a la Argentina para convertirse en la primera refugiada siria del siglo XXI en llegar al país.
Hace un mes, el rostro de la muchacha de 24 años aparecía en todos los medios nacionales y los principales diarios enviaban periodistas para entrevistarla. Hoy todo volvió a la normalidad en Parera: pasado el “boom” de la refugiada, la muchacha puede caminar tranquila por las calles del pueblo, le gusta tomar mate al aire libre, sacar fotos y preparar la comida en la casa María Belén, la “prima” que le dio refugio, a la que conoció por Internet en el año 2012.
“Trabajo todavía no tiene. Ella venía con mucho estrés y quería descansar. Por suerte hace una vida muy tranquila, disfruta de la paz y la gente del pueblo”, dijo ayer a este diario Zulma Bedis, presidenta de la Asociación Arabe de La Pampa. y agregó: “Con el castellano viene bien, va aprendiendo de a poco. Pero lo cierto es que todos le hablan en inglés”.
Días atrás, después de hacer varios trámites en la oficina de Migraciones de Santa Rosa, la joven recibió en Parera el documento de identidad argentino que acredita su condición legal de refugiada.
“Su familia, en Siria, está muy contenta porque la ven muy bien. Se comunican todos los días por Whats App y por Skype. Ella no tiene problemas para relacionarse, es muy sociable y se viene adaptando bastante bien a todo”, agregó Bedis.

Las primas.
Si bien no pueden demostrar fácticamente que las une un lazo sanguíneo, el apellido (que fue alterado cuando los ancestros llegaron al país) de María Belén (37 años, docente de inglés, hija de una familia tradicional de Parera) y Hannen (24 años, fotógrafa y traductora) fue suficiente para iniciar una relación por Facebook y luego por Skype.
En el año 2012, María Belén comenzó a rastrear potenciales familiares en Siria por las redes sociales. Buscó su apellido (y las posibles degeneraciones) y allí se encontró con Haneen. No hicieron falta muchas sesiones de chateo para que iniciaran una amistad.
Generalmente, cuando María Belén salía de trabajar mantenían largas charlas: en Parera, pueblo de 2.500 habitantes al norte de La Pampa, eran las cinco de la tarde mientras que en Latakia (Siria), una ciudad tan grande como Bahía Blanca que da al Mar Meditarráneo, las 10 de la noche. La joven fotógrafa compartía la casa con sus padres y un hermano de 17 años. Su otra hermana estudia arte en Damasco, la capital del país.
En apenas 6 años la guerra que afecta a Siria dejó casi 300.000 muertos, más de 12 millones de desplazados y otros tantos que dependen de ayuda humanitaria para sobrevivir.