Eduardo Castex: una familia analiza sembrar pejerreyes

“En la parte de atrás de la casa tenemos en agua en la puerta. Cuando hay viento sur esto es terrible, porque avanza más el agua sobre la casa. Ni siquiera en la inundación del 2001 el agua llegó a este límite, donde en el patio tenemos todo flotando y vivimos con las botas de goma en las puertas de la casa”, detalló a este diario la castense Sonia Tamagnone.
La vecina reveló que están analizando “sembrar pejerrey en septiembre u octubre” para aprovechar la laguna de 240 hectáreas que está a la vera de la ruta nacional 35 en la denominada “curva de Peiretti”, ubicada a aproximadamente 13 kilómetros al sur de la localidad de Eduardo Castex. (ver aparte)
La familia Cometto-Tamagnone vive, desde marzo de este año, con el agua en la puerta de su casa. Está inundado el patio, un galpón cercano a la vivienda familiar tiene “entre 60 y 70 centímetros” de agua en su interior, el invernadero está flotando sobre la aguas, un silo y un deposito también se inundaron.
“Esto arrancó el 28 de marzo con los 400 milímetros que cayeron, después se sumaron 200 más, el agua avanzó. De las 310 hectáreas tenemos el 80 por ciento bajo agua. Nos quedan 60 a 70 hectáreas para que anden los animales y no se puede meter ninguna herramienta de trabajo porque las napas están muy arriba”, relató la entrevistada.
“Hubo -recordó- otras inundaciones y la laguna siempre fue característica en este campo, pero nunca avanzó el agua hasta la casa. Es algo realmente muy grande. Ni siquiera en el año 2001, porque en esas inundaciones el agua llegó a 200 metros de la casa, pero llegar hasta el galpón y otras construcciones que quedaron con más de 60 centímetros en el interior, nunca ocurrió”.
-Tamagnone, ¿cómo se vive con el agua en la puerta de su casa?
-Es muy complicado. Nos vamos arreglando. En cada puerta tenemos un par de botas. El frente no está afectado y tenemos salida hacia la ruta. Pero, todo lo que tenemos que hacer, lo hacemos con botas. No nos queda otra, porque los pocos animales que nos quedaron los tenemos que atender. Y tampoco nos podemos ir, porque si dejamos la casa sola cuando volvamos no encontramos más nada.
-¿El nivel del agua se mantiene, crece o va bajando?
-Es un tema que deberían analizar los especialistas. A nosotros nos afecta porque vivimos acá, pero hay mucha gente complicada en la producción y las pérdidas económicas. Tenemos una calle lateral que recolecta el agua e ingresa permanentemente. Desde la ruta hacia el este, y trae agua desde el este hacia el oeste. Ingresa agua por los dos lados. Es como un riachuelo que trae agua constantemente. Y el nivel de la laguna había bajado, pero ahora nuevamente estamos en los mismos niveles de meses atrás.
-¿Cómo resisten esta angustiante situación?
-El clima es cíclico. Si tenemos esto ahora, pienso que en algún momento se revertirá esta situación. Igualmente para que las tierras vuelvan a ser productivas pasarán años, porque no es solamente que baje el agua, sino que bajen las napas para poder trabajar en esos campos.
-Obviamente que está situación cambió la forma de vida.
-Estábamos comenzando con un criadero de cerdos. Y el agua llegó hasta el borde. Ese proyecto quedó ahí, porque no sabemos si el agua seguirá avanzando. Los corrales donde trabajábamos los animales, tuvimos que cortar alambres porque no podés ingresar. Producción cero. Los pocos animales para engorde se van vendiendo, y no podemos traer porque no podemos mantener lo que tenemos porque no se puede sembrar, hay que comprar raciones para los animales. Lo que antes era natural, ahora es todo dinero porque se debe comprar. Y el estilo de vida, cambia totalmente. Tenemos los patos en la ventana. Y rogamos que las construcciones aguanten, porque está es una casa vieja que en las inundaciones del año 2001 ya sufrió unos quiebres.