El esperado regreso de Ricardo Iorio

Después de seis meses de silencio, Ricardo Iorio fue el carismático bastonero de una fiesta en el teatro Vorterix de Rosario para la que combinó canciones de Almafuerte, ermética y sus álbumes solistas tangos y milongas y atesorando en los cielos. “Tocar mis canciones no es hacer covers”, apuntó en medio de una noche encendida y gozosa donde comandó los climas desde un micrófono de pie y trajinó la escena gesticulando y arengando a su equipo de colaboradores ante 1200 espectadores. Vestido con un sobretodo negro (que abandonó enseguida para lucir la inmensa cruz plateada sobre una remera también negra) encabezó otros tres pasajes en torno al repertorio del grupo que comparte con Claudio Marciello, Beto Ceriotti y Bin Valencia: “1999”, “Sentir indiano” y “Los delirios del defacto”.
Mientras el estadio bramaba el clásico “Iorio es lo más grande del heavy nacional”, el aludido interrumpió el grito y pidió: “si me permiten, digan del metal nacional”, pero la sugerencia no surtió efecto. Las versiones de “Allí en San Juan” y “Sé vos”, prologaron otro apunte de Ricardo quien contó que “anoche hablé telefónicamente con Marciello y me decía que quería estar acá. A veces se cierra un portón y se abre una ventana”. Sin aflojar la intensidad y el poderío de un ensamble que plasmó en directo los resultados de tres meses de ensayo consciente, se sucedieron “Memoria de siglos” (en el primer recuerdo de Hermética) y “Toro y pampa”, momento en el que Iorio ironizó sobre su estado de salud y tocándose las costillas izquierdas comentó: “si este no es el corazón, sigamos. No pasa nada”. Pero casi inmediatamente reflexionó ante la multitud: “La imaginación y el humor son positivas porque nos hacen olvidar de la única realidad que tenemos que es la muerte”.

Obras.
“Este espectáculo de entretenimientos continúa con otras obras”, anunció antes del ingreso de los hermanos Carlos y Jorge Cordone, quienes fueron guitarristas de Edmundo Rivero, para una trilogía criolla con “Tangolpeando”, “El adiós de Gabino” y “El último viaje”, que motivó otro punzante apunte de Iorio cuando dijo: “Soy muy poco profesional porque me emociono con lo que canto”. Un intervalo de 15 minutos fue matizado desde la pantalla ubicada detrás de la batería donde se mezclaron pasajes de personajes televisivos de Diego Capusotto y Benny Hill con fragmentos de filmes de Chaplin, un recitado de José Larralde y escenas de capítulos “Los tres chiflados”, entre otros. En ese bizarro collage, se propuso un montaje en torno a Ricardo Retardo (una criatura de Capusotto que se sorprende repitiendo “¿ah sí?” al recibir noticias viejas) abordado por una persona que le informaba que “Almafuerte no paró. Sigue en el camino” y la audiencia estalló en una ovación.
Sumando la guitarra de Carina Alfie, el segundo tramo del recital estuvo más enfocado en el repertorio de “Atesorando en los cielos”, su disco solista de 2015 en el que intervino la pequeña gran violera. Pero hacia el final e integrando a todos los participantes, Iorio volvió a Hermética (“Atravesando todo límite” y “Cuando duerme la ciudad”) y a Almafuerte (“Tú eres su seguridad y “El amasijo de un gran sueño”) para cerrar una velada de dos intensas horas. Aunque esta nueva aventura de Iorio parece estar envuelta en el secreto, Télam pudo confirmar que hacia fines de septiembre el grupo actuará en Córdoba y luego hará otra presentación en la disco Pinar de Rocha, en la localidad del conurbano bonaerense de Ramos Mejía.

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