El Estado Islámico asumió la autoría de la masacre de la discoteca de Orlando

La milicia extremista Estado Islámico (EI) asumió este domingo la autoría de la matanza en un boliche gay de Orlando que mató a 50 personas, según un comunicado difundido por la agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas y reproducido por la página web especializada SITE.

Según el canal NBC News, Mateen llamó poco antes de iniciar el tiroteo al 911, le declaró su lealtad al EI y mencionó a los atacantes del maratón de Boston en 2013, dos jóvenes de origen checheno que se radicalizaron luego de estudiar y vivir durante años en Estados Unidos.

Nacido en Nieva York y residente en la ciudad de Port St Lucie, en Florida, ubicada a poco más de 200 kilómetros de Orlando, de descendencia afgana, Mateen trabajaba como guardia en un centro de detención de menores y no figuraba en el llamado “listado de terroristas” de Estados Unidos, aunque sí estaba en la mira del FBI junto a cientos de presuntos seguidores del grupo islamista EI.

Mientras su padre no dudó en describir a su hijo como un hombre homofóbico, su ex esposa, quién habló con el diario The Washington Post bajo condición de anonimato, destacó que no era una “persona estable” y que la maltrataba.

“Me golpeaba. Venía a casa y empezaba a golpearme porque la ropa no estaba limpia o cosas así”, afirmó la mujer, quien conoció al sospechoso hace ocho años en internet y decidió mudarse a Florida para casarse con él en marzo de 2009.

Al principio, “él parecía un ser humano normal” hasta que se tornó violento, agregó la mujer, quien además destacó que su marido no era muy religioso y hacía ejercicio en el gimnasio con frecuencia.

Además contó que su ex esposo no dio “nunca” señales de haberse radicalizado en un sentido religioso, poseía una pistola de bajo calibre y trabajaba como guardia en un centro de detención de menores.

“El era una personas muy introvertida”, dijo la mujer.

Casados en 2009 y divorciados formalmente en 2011, ambos se mudaron a Fort Pierce, en Florida, donde la familia de Mateen tenía un departamento. Cuando los maltratos comenzaron, los padres de ella intervinieron y la sacaron de la casa.

“Ellos literalmente salvaron mi vida”, contó al diario estadounidense.

Después de enterarse de la matanza en el boliche de Orlando, la mujer suspiró y dijo: “Todavía lo estoy procesando, definitivamente tengo mucha suerte”.

Compartir