El Gepeto pampeano

Miguel Angel Rauch construye autitos, camiones, helicópteros o granjas enteras en base a la noble madera. Un emprendedor que crea y que sueña con expandir su micropyme de juguetes. “Mi objetivo es dedicarme a diseñar y que el producto se haga en la fábrica”.
A la hora de hablar de clásicos de la literatura infantil un lugar ineludible lo ocupa la historia sobre esa marioneta que cobra vida mientras su creador, el carpintero Gepeto, la está tallando. La figura de Pinocho atravesó la vida de millones de niños y niñas en todo el mundo y aún hoy su leyenda genera atracción. El mismo interés que, pese a la era de lo electrónico y del plástico importado, despiertan los juguetes hechos con ese material tan antiguo como noble que es la madera.


“La característica de mis juguetes es que está todo hecho en madera, cola y aceite de lino. No uso ni siquiera pintura, es un juguete natural y de colección que dura toda la vida. Y los chicos hoy eligen más el de madera antes que el de plástico”, cuenta Miguel Angel Rauch, el creador de una marca con un nombre más que apropiado: Madera Manía.
En su pequeño taller de la calle Errecalde, en el barrio San Cayetano de Santa Rosa, Miguel (37 años) fabrica autitos, camiones, helicópteros, aviones, estaciones de servicio, molinos y granjas enteras con animalitos tallados en madera. Productos de diseño único y que más allá de crisis económicas e importaciones, no decaen en el interés de la gente.
“Las ventas no cayeron, al menos en este tipo de juguetes. En mi caso no influye lo que viene de afuera (en relación a la gran cantidad de productos llegados desde China) porque lo mío es muy específico. Me muevo con clientes que coleccionan y con jardines de infantes, a los que les llevo en cantidad. Hoy el criterio es usar juguetes naturales”, explica Miguel.
Su destino de artesano o carpintero se fue delineando desde chico. Le ayudaba a su padre en el trabajo como soguero (fabricación de sogas) y en la talabartería. Veía la forma de trabajar la madera y, en silencio, incorporaba conocimientos. “Siempre me atrajo, me gusta la artesanía, lo llevo en la sangre. Estudié carpintería en la EPET y cuando empecé a ir a ferias con productos de talabartería le sumaba autitos. Siempre se vendían siempre muy bien así que me metí con todo en ese rubro”, recordó.


Primer paso.
En 2011 tomó la decisión y puso en marcha su emprendimiento. Por fuera de su clientela en Santa Rosa abrió el abanico hacia ciudades como Neuquén o Bahía Blanca, adonde viajó para encuentros de artesanos y ferias, siempre con ventas tan positivas que lo terminaron de convencer sobre cuál era su camino.
“En 2013 saqué el crédito del programa nacional Capital Semilla, y con eso compré las máquinas. Esa decisión me cambió por completo. Yo hacía todo a mano, y era agotador, hasta llegué a dudar si seguir porque no daba abasto. Pero al incorporar las máquinas el panorama fue muy distinto, produje mucho en poco tiempo y con menos esfuerzo”, recordó Miguel, que no tiene cifras precisas pero estima que ya lleva hechos más de 5 mil juguetes.
El trabajo diario con los juguetes lo combina con su tarea en los talleres comunitarios en los barrios a través del programa Inaum, que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia. Padre de Luna, que está a días de cumplir 9 años, se apoya en la mirada profesional que le brinda su pareja Marina, a dos materias de convertirse en flamante contadora.
“Ella me ayuda con los números y con todo lo que es organizarme en ese sentido. Tengo un espacio muy chico para trabajar, con siete máquinas, mi idea es alquilar un salón o algo más abierto para estar más cómodo y así llevar gente que me ayude, tener empleado como corresponde porque es muchísimo trabajo. Mi intención es hacer una cadena de trabajo, tener una minipyme”, planifica Miguel.
Creativo.
El responsable de Madera Manía apunta a dedicarse a lo que más le atrae: la creación. “Lo que más me gusta son los días en que estoy inspirado, me gusta crear, y esos días armo un producto que es único. Lo publico en Facebook y dura dos o tres días, la innovación me da resultado. Tengo la suerte que lo que hago gusta y genera demanda”, reconoce.
“El emprendimiento al que apunto es que sea una fábrica, algo más grande, mete un poco de miedo embarcarse en eso porque es mucha más responsabilidad, es jugar en otra liga. Fui artesano toda la vida, de manejar mis tiempos y demás, pero en el futuro me gustaría dedicarme sólo a diseñar y que con ese plano se fabrique el producto con la gente trabajando, siempre en este modelo de juguete infantil y noble, de madera, siempre busco que sea una pieza de colección”. Como un Gepeto construyendo miles de Pinochos, pero con rueditas.

Certificación y ronda de negocios.
El objetivo más inmediato de Miguel es lograr la certificación de sus creaciones. Tener un packaging y pasar las pruebas obligatorias para que el producto entre en jugueterías y supermercados. La semana pasada el Ministerio de la Producción organizó un seminario con jugueteros de la provincia para avanzar en ese sentido.
“Nos dieron una capacitación que va a seguir en General Pico. En la ExpoPymes se hizo una ronda de negocios y nos compraban al por mayor, pero ninguno tenía certificación, así que el seminario está muy bueno. La Expo me sirvió muchísimo, se acercan muchos clientes ahí, es una vidriera muy importante y podés cerrar negocios”, aseguró Miguel.
“Tenemos una provincia en la que debemos salir a comercializar en el mercado regional y nacional, pero para ello hay que cumplir con ciertos requerimientos. Vamos a trabajar para lograr la certificación de juguetes y así poder comercializarlos fuera de la provincia”, explicó Silvano Tonelotto, subsecretario de Industria, Comercio y Pymes. De la capacitación participaron productores de distintos tipos de juguetes (de madera, muñequería, impresiones 3D, didácticos) provenientes de Santa Rosa, General Pico, Ataliva Roca, General San Martín; entre otros.

Madera Manía puede encontrarse en el perfil de Facebook “Miguel Ángel” o en el correo electrónico miguelrauch@gmail.com