El huracán Matthew dejó más de 200 muertos en Haití y se aproxima a Estados Unidos

Más de dos millones de estadounidenses estaban llamados a evacuar el litoral atlántico y en Florida se decretó un plan de emergencia federal ante la llegada del potente huracán Matthew, que se reforzó a categoría 4 tras dejar al menos 200 muertos en Haití.
El ministro del Interior haitiano, François Anick Joseph, dijo este jueves por teléfono a la AFP que al menos 108 personas habían muerto en el país, el más pobre de las Américas.
En su paso por el Caribe, Matthew causó también cuatro muertes en República Dominicana, donde más de 36.500 personas fueron evacuadas.
Está previsto que el huracán, que subió este jueves a la categoría 4 de la escala de Saffir-Simpson (de cinco niveles), llegue a Florida durante la madrugada del viernes, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
Según el último boletín del NHC, a las 18H00 GMT Matthew se encontraba 100 km al sudeste de Nassau, capital de las Bahamas, y 205 km al sudeste de West Palm Beach, un balneario situado unos 100 km al norte de Miami, con vientos de 220 km/h.
“Es el huracán más potente que golpea esta zona en décadas”, advirtió el NHC.
El presidente estadounidense Barack Obama anunció un plan de ayuda federal a Florida (sudeste), lo que permite desbloquear rápidamente recursos federales de asistencia y que las agencias de seguridad interior (DHS) y de gestión de situaciones de emergencia (Fema), coordinen las labores de rescate.
Alrededor de 1,5 millones de residentes de la costa de Florida recibieron la orden de evacuar, así como más de un millón en Carolina del Sur. Y Georgia, donde se espera que Matthew llegue el sábado, también ordenó evacuar a los habitantes de seis condados de su litoral.
En un gesto muy poco frecuente, “los parques temáticos Walt Disney World, los parques acuáticos, Disney Springs, los minigolfs y el complejo ESPN Wide World of Sports (de Florida) cerrarán hoy (jueves) a las 17H00” (21H00 GMT), indicó la empresa, que informó que el viernes permanecerán cerrados.
Sin electricidad en Bahamas.
El gobernador Rick Scott de Florida, un estado acostumbrado a las tormentas tropicales, urgió a sus conciudadanos a no esperar hasta el último minuto para echarse a la carretera, y evitar así verse atascados en un embotellamiento o sin gasolina.
Los candidatos presidenciales, Hillary Clinton y Donald Trump, también exhortaron a los ciudadanos a que evacuen las zonas en peligro, pero algunos habitantes desafiaban estas recomendaciones.
Judy Ruscino, de 74 años, explicó que ella y su marido se refugiaron en el garaje de su casa de la costa. “Hemos comprado comida y la puerta del garaje está protegida contra las tormentas”, aseguró.
Según las autoridades aeroportuarias, se anuló el 90% de los vuelos previstos para este jueves en Miami.
La devastadora potencia de Matthew seguía golpeando el archipiélago de las Bahamas, donde se cerraron los aeropuertos y los cruceros turísticos fueron desviados.
Varias personas que no siguieron las instrucciones de evacuación emitidas los últimos días se vieron atrapadas en sus casas por el aumento del nivel del agua, y todo el archipiélago se quedó sin electricidad.
En la isla de New Providence, donde se encuentra Nassau, algunos habitantes relataron cómo los fuertes vientos arrancaron los techos de sus casas. Además, las carreteras estaban cubiertas de árboles caídos.
Las autoridades pidieron a los bahameños que no salieran de sus casas.
Haití, el más golpeado.
Haití fue el país más golpeado por este huracán, donde dejó 108 muertos.
Solo en el municipio de Roche-à-Bateau, en el sur del país, hubo “al menos 50 muertos”, informó por teléfono a la AFP el diputado del departamento del sur Ostin Pierre-Louis.
Y en Jeremie, capital del departamento meridional de Grande Anse, de unos 30.000 habitantes, un 80% de los edificios fueron arrasados por el huracán, indicó la ONG Care en su cuenta de Twitter.
El viento y las lluvias inundaron cerca de 2.000 casas, dañaron 10 escuelas, destruyeron importantes superficies agrícolas, empresas, rutas y puentes. Más de 21.000 personas fueron evacuadas e instaladas en refugios provisorios.
Haití, muy vulnerable a las inclemencias climáticas debido a una importante deforestación, intenta aún recuperase del terremoto de 2010 que dejó más de 200.000 muertos en el país más pobre del Caribe. Ahora teme que resurja la epidemia del cólera, dado que se registraron ocho nuevos casos.
Y en plena temporada de huracanes, la tormenta tropical Nicole se transformó este jueves en huracán al sur de las islas Bermudas.
Refugios abarrotados.
Los refugios del este de Florida estaban abarrotados el jueves en una carrera frenética para salvar personas y mascotas del “potencialmente desastroso” huracán Matthew, que promete devastar la costa con vientos de categoría 4 o incluso 5.
El refugio más grande de St. Augustine -un pintoresco balneario fundado en el siglo XVI en el litoral oriental- ya estaba en el límite de su capacidad con 500 personas y sus autoridades negaban la entrada a frustrados huéspedes, que debían devolverse bajo la lluvia y con las almohadas bajo al brazo.
Los huéspedes “comenzaron a llegar ayer (jueves) por la tarde y se quedarán hasta que las autoridades de manejo de emergencias nos digan que se queden”, dijo el director de la escuela secundaria Pedro Menéndez, Clay Carmichael.
Las 500 personas estaban ordenadamente echadas en cobijas o colchonetas sobre el suelo de la cancha de básquetbol. Y aunque imperaba el nerviosismo, algunos -sobre todo niños y ancianos- aprovechaban para socializar.
Riendo, la puertorriqueña María Maldonado, de 86 años, contó que había venido a Florida al bautismo de su bisnieta y que ahora estaba varada allí, sobre una silla de campamento. “No es la vacación perfecta, pero nos tratan bien”, dijo.
Más de dos millones de estadounidenses están llamados a evacuar en Florida, Georgia y Carolina del Sur. De ellos, cerca de 1,5 millones de residentes de la costa este de Florida recibieron la orden de trasladarse tierra adentro.
Las estaciones de gasolina en las ciudades costeras ya no tenían combustible, los supermercados habían agotado existencias de baterías, linternas y otros suministros, los hoteles no tenían más habitaciones y era una odisea conseguir alimentos enlatados.
En los balnearios de Jacksonville Beach y Atlantic Beach el viento se hacía sentir y la lluvia dejaba poca visibilidad para manejar. Las ciudades estaban desiertas, excepto por un par de personas que se tomaban selfis en la playa frente al intenso oleaje.
Tras dejar más de un centenar de muertos en el Caribe, Matthew llega en la noche del jueves a Palm Beach -100 kilómetros al norte de Miami- con vientos de 220 Km/h, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC).
Su impacto en Florida será “potencialmente desastroso” y “los vientos en los edificios altos serán en promedio de una escala más alta a los vientos en la superficie”, informó el NHC.
El río St. Johns, que desemboca entre Jacksonville y St. Augustine, podría tener crecidas de 2 a 3 metros. El área, casi toda bajo órdenes de evacuación, había dispuesto al menos 10 refugios para los que no podían irse de la zona.
Los comedores de las personas sin hogar también abrieron sus puertas y las autoridades buscaron a los residentes que no tenían medio de transporte en autobuses escolares.
El refugio de mascotas de la escuela Timberly Creek tenía un centenar de perros y unos 50 gatos que ladraban y maullaban nerviosamente en sus jaulas, lejos de los pájaros y los roedores, más silenciosos.
El olor era fuerte, el aire denso y el estruendo de los animales alto y constante.
“Ya sé, es una locura”, gritó Nat Walters, de la oficina de control de animales del condado de St. Johns, mientras se alejaba de los animales para hablar con AFP. “Este es uno de los dos refugios de mascotas en el condado, de hecho no puedes venir aquí si no tienes una mascota”.
Los perros miraban tristemente entre los barrotes y se agitaban al escuchar pasos humanos. Sus dueños los visitaban de vez en cuando, compungidos.
Una mujer de 55 años entró al refugio en silla de ruedas y llevando a un perrito de la correa. Sin dar su nombre, contó que su marido había muerto días atrás. “Es la primera vez que estoy en una situación así”, lloraba.
Adentro del gimnasio que refugiaba a los humanos, un centenar de personas mataba el tiempo echada sobre cobijas. “Esto apesta”, dijo Dina Capuano, malhumorada porque debía “haber ido a un hotel”.
Pero cuando decidió obedecer la orden de evacuación, ya era tarde y no encontró habitaciones disponibles.
Al menos su hijo de nueve años pasaba el rato jugando cartas con la abuela, un juego que los dos podían disfrutar. (AFP)