El momento del “heredero” del gol

Luciano Tourn es uno de los grandes goleadores que ha dado el fútbol pampeano de todos los tiempos. Su perfil bajo y el hecho de haber desarrollado gran parte de su carrera en la Zona Sur de la provincia, lejos los de los “grandes medios”, le impidieron tener el reconocimiento que hubiera merecido por haber inflado redes en cuanta cancha pisó.
Nacido en Villa Mengelle de Jacinto Arauz, el centrodelantero ha vivido de las buenas y de las malas en su extensa trayectoria. Debutó hace más de 23 años en Primera División, se destacó en todos los clubes de la región donde jugó y llegó hasta el Nacional ‘B’.
Del otro lado de la balanza, sufrió algunas lesiones complicadas (entre ellas una triple fractura del tabique nasal que le implicó un par de intervenciones quirúrgicas) y otros sinsabores propios del fútbol, como cuando por una cuestión de representantes no pudo mostrar sus goles en Chile.
Sin embargo, uno de los momentos más emotivos de su carrera lo vivió este domingo, y obviamente en una cancha. Fue en Darregueira, por la cuarta fecha de la Zona Sur de la Liga Cultural, donde el Villa Mengelle de sus amores venció por 3-1 al local Gimnasia y Esgrima.
Tourn, en su triple condición de dirigente, consejero y otra vez jugador del ‘Patotero’, fue reemplazado por uno de los tantos juveniles que hoy están teniendo su lugar en el equipo. Pero no se trataba de un chico más, sino de Francisco Tourn, su hijo, a quien papá pareció entregarle la llave que tantos arcos le permitió abrir. Y ‘Pancho’ no falló: marcó tres goles, le dio el triunfo a Villa y dejó en claro que lleva bien puesto el apellido.

El regreso.
La carrera como jugador de Luciano Tourn había terminado hace poco más de una temporada. El paso de los años y su intención de colaborar con el ‘Patotero’ desde otro lugar, lo llevaron a sumarse a la comisión directiva del club, desde donde decidieron darle más lugar a los jóvenes.
Pero el fútbol tenía algo más para él dentro de una cancha. La floja campaña de Villa en el Apertura de este año propició su regreso, con el objetivo de aportar experiencia y quitarle presión a los chicos. En el presente Clausura volvió a jugar y coincidió con el ascenso de su hijo, Francisco, que a los 16 años fue promovido desde la reserva (llevaba diez goles en ocho partidos), y con el que en las primeras fechas (ante Argentino de Darregueira y contra Deportivo Alpachiri) se dio el gusto de compartir el ataque.
“Volví para el segundo campeonato porque el club necesitaba gente de experiencia. Se había desmantelado el plantel y había que rearmarlo desde abajo. Por eso decidí volver, para acompañar a los pibes, y justo pude jugar con Francisco, lo que es un sueño para mí”, reflexionó Tourn. “Poder encontrarme con él, en el mismo lugar donde me inicié, es emocionante”, agregó.

El traspaso.
El regreso de Tourn padre dio resultados. En tres partidos, Villa sumó casi los mismos puntos que en todo el Apertura, y bajo su tutela (además de la de otros experimentados como el santarroseño Claudio Ortiz), los chicos comenzaron a mostrar sus armas.
El domingo pasado, Luciano se resintió de una molestia muscular durante el primer tiempo ante Gimnasia, y el técnico Marcelo Grosetti dispuso el ingreso de Francisco, quien al borde de la línea de cal recibió mucho más que un saludo. Fue una especie de traspaso de mando; de goleador a goleador; de padre a hijo. ‘Pancho’ entró, marcó los tres goles de Villa y le dio un mensaje a papá: “Ahora sí te podés retirar tranquilo”.

Goles asegurados
La dinastía Tourn en Villa Mengelle de Jacinto Arauz parece no tener fin. Los goles de papá Luciano ya comenzaron a darle paso a los de Francisco, que a los 16 años ya anotó su primer triplete en uno de sus primeros partidos en Primera División.
Antes, ‘Pancho’ se había destacado en inferiores y en reserva, categorías en las que aprendió a jugar de delantero porque su posición original era de doble volante central o enlace.
Sin embargo, el paso del “heredero” por el ‘Patotero’ no será en principio por mucho tiempo, porque dentro de poco más de un año finalizará el secundario y lo esperará Bahía Blanca. Allí seguirá una carrera universitaria y, posiblemente, también jugará al fútbol. Es que ya tuvo una prueba en Olimpo y le pidieron que regresara.
Mientras tanto, el menor de la familia también viene haciendo bien los deberes. Ignacio tiene 13 años, juega en la quinta división de Villa y, al igual que Luciano y Francisco, es goleador. Como para seguir con la tradición.

Una larga carrera
Luciano Tourn tiene 39 años y mucho para contar sobre su carrera. Cuando aún era un adolescente dejó su Villa Mengelle para reforzar a la Unión Deportiva Bernasconi, con el que hicieron una gran campaña (gol suyo a All Boys incluido) hasta llegar a la final, que perdieron con Unión Deportiva Campos de General Acha en 1995.
Sus goles lo llevaron a Olimpo de Bahía Blanca, donde a los 20 años logró debutar en el viejo Nacional “B”, en un duelo ante Chaco For Ever. Luego tuvo un breve paso por Pampero de Guatraché (en el ’96 ganaron el Mayor), el regreso a Olimpo y después el salto a Deportivo Merlo, con el que logró el ascenso desde la Primera “C” a la Primera “B” Metropolitana.
En ese momento de su carrera nació Francisco, su primer hijo, y también surgió la posibilidad de ir al exterior para jugar en Puerto Montt, de la segunda división chilena. Allí, luego de realizar la pretemporada, Tourn no pudo jugar oficialmente por una cuestión de papeles y representantes, y el golpe anímico lo llevó a tomar la decisión de volver a su provincia.
El goleador llegó en un gran momento a La Pampa y, gracias a sus goles, Independiente de Jacinto Arauz (rival histórico de Villa) llegó a la final del Torneo Provincial 2002, que perdió ante Pico FBC. En ese torneo, Tourn fue el máximo goleador con 9 anotaciones, las mismas que otro histórico como Marcelo Monge, ese año en Atlético Macachín.
Después pasaron Ferro de Intendente Alvear, Sportivo y Cultural de General San Martín y Rampla Juniors de Villa Iris, antes del regreso para terminar su carrera en donde la había comenzado. Los goles volvieron a Villa Mengelle, donde jugó hasta hace poco más de un año. Pero regresó para darle paso a su hijo Francisco, hoy con 16 años.