El oso Arturo murió esta tarde en su jaula del zoológico de Mendoza

El oso polar Arturo, del zoológico de Mendoza, que desde hacía varios días ya había entrado en un proceso de descompensación y de marcado deterioro irreversible, murió hoy a causa de un cuadro clínico terminal debido a su avanzada edad, pues estaba a punto de cumplir 31 años, informó la Secretaría de Ambiente del Gobierno de Mendoza.
Desde el pasado viernes, el equipo de veterinarios y los funcionarios de Ambiente se apostaron junto al animal para acompañarlo y que su deceso fuera tranquilo, se informó.
Desde el viernes, los funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento territorial, al mando de Humberto Mingorance, junto a parte del equipo de veterinarios del paseo y la Unidad Fiscal de Medio Ambiente de Nación (UFIMA) acompañaron al oso, contemplando la posibilidad de dormirlo para evitarle sufrimiento ya agotadas todas las instancias de tratamientos, pero la naturaleza siguió su curso y esta tarde falleció.
Se trata del último oso polar en cautiverio en la Argentina, que murió este domingo a causa de un decaimiento generalizado que ya arrastraba desde las últimas semanas, informaron las autoridades de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza.
Luego de sobrellevar varios días de decaimiento y falta de apetito, el oso Arturo se fue “apagando” paulatinamente y al final hoy se produjo su deceso en su jaula, dijeron las autoridades del zoo mendocino.
Hace unos meses un equipo de veterinarios de la Fundación Temaikén llegó a Mendoza para asistir al oso polar Arturo luego de los signos de decaimiento y falta de apetito manifestados en los últimos meses, por lo que decidieron sedarlo para practicarle estudios complementarios que posibiliten un diagnóstico.
Al oso mientras estuvo dormido y le practicaron ecografías, radiografías, endoscopias de la cavidad oronasal, le sacaron muestras y le hicieron hisopados de los ojos y de los oídos.
“Hubo que hacer una guardia nocturna para monitorearlo de cerca y evaluar su recuperación porque estaba muy deprimido, las anestesias siempre tienen riesgo y más en animales de esta edad”, señaló en aquel momento el veterinario de la Fundación Teimaken, Eduardo Francisco.
Arturo cumplió 30 años y supera ampliamente el promedio de 21 que viven los osos polares en cautiverio, por lo que muchos de los males que padeció fueron también por la avanzada edad del animal. (Télam)

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