El Papa reconoció el genocidio armenio y pidió por la unidad de los cristianos

Antes de tocar suelo armenio a las 15 locales el Pontífice se había referido a bordo del avión papal a los periodistas que lo acompañaron, entre ellos Télam, sobre la “bella noticia” del acuerdo de paz alcanzado en Colombia y ratificó que la votación del Brexit fue la expresión de “la voluntad popular”.

“Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia, inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos”, aseveró el Pontífice en su discurso en el palacio Presidencial de la capital armenia frente al mandatario del país asiático, Serzh Sargsyan.

“Y mientras, las grandes potencias miraban para otro lado”, denunció.

Segundos antes, el sucesor de Pedro se había referido a la matanza de más de 1 millón de armenios a manos del Imperio Otomano de 1915 como “Metz Yeghérn”, la palabra usada por el pueblo del país para describir esos hechos.

“Metz Yeghérn, el ‘Gran Mal’, que azotó a vuestro pueblo y causó la muerte de una gran multitud de personas”, aseveró.

En 2015, Francisco ya había hablado de “genocidio armenio” para recordar el centenario de la matanza por parte del entonces Imperio Otomano, lo que generó un altercado diplomático del Vaticano con Turquía, sucesora del desaparecido imperio, que incluyó el retiro del embajador del país ante la Santa Sede por casi un año.

La inclusión o no de la palabra “genocidio” durante la condena del Papa a las matanzas de armenio había sido el eje de la diplomacia vaticana en los últimos días, al punto que la palabra no figuraba en el discurso que salió de la Secretaría de Estado y fue improvisada por el Santo Padre.

Además, el Pontífice hizo un fuerte llamado a la comunidad internacional para “poner fin” a la persecución a los cristianos que hoy son “discriminados y perseguidos por profesar su fe”.

En ese marco, en el primer día de su visita a Armenia, Francisco rindió “homenaje a pueblo armenio” y la “profundidad de las raíces de su fe cristiana”, en sintonía con el lema elegido para el viaje, “Visita al primer país cristiano”, por la adopción del cristianismo como religión de Estado en el año 301.

El Obispo de Roma denunció que “en la actualidad, igual e incluso tal vez más que en la época de los primeros mártires, los cristianos son discriminados y perseguidos en algunos lugares por el mero hecho de profesar su fe”.

También criticó que “en diversas zonas del mundo no se encuentra solución satisfactoria a muchos conflictos, causando dolor, destrucción y el desplazamiento forzado de poblaciones enteras”.

“Es indispensable, por tanto, que los responsables del destino de las naciones pongan en marcha, con valor y sin demora, iniciativas dirigidas a poner fin a este sufrimiento”, pidió antes de recordar el 25 aniversario de la independencia de Armenia.
Más temprano, en su primer discurso en Ereván, Francisco había pedido por la “unidad de los cristianos”, tras resaltar los gestos de “acercamiento” entre las Iglesias Católica y Apostólica de Armenia.

El Pontífice llegó hoy al país asiático para una visita de tres días durante la que mañana visitará un memorial del genocidio armenio y el domingo lanzará, siempre junto al Catholicós Karekin II (la máxima autoridad religiosa de la Iglesia local), dos palomas frente al monte Ararat como “símbolo de paz”.

En esa línea, requirió la “unidad” entre los cristianos en un mundo que lamentó “marcado por las divisiones y los conflictos”, al tiempo que resaltó “el espíritu ecuménico” y recordó los puentes tendidos entre la Iglesia Católica y la Iglesia Apostólica de Armenia.

“Doy gracias al Señor por el camino que la Iglesia católica y la Iglesia Apostólica Armenia han recorrido a través de un diálogo sincero y fraterno, con el fin de llegar a compartir plenamente la mesa eucarística”, afirmó el Pontífice en su visita a la catedral armenia de Etchmiadzin, en sus primeras palabras en el país asiático tras aterrizar en el aeropuerto de Zvartnots, construido por el empresario argentino Eduardo Eurnekián.

“Que el Espíritu Santo nos ayude a realizar esa unidad por la cual pidió Nuestro Señor, para que sus discípulos sean uno y el mundo crea”, agregó el Pontífice.

“El mundo, desgraciadamente, está marcado por las divisiones y los conflictos, así como por formas graves de pobreza material y espiritual, incluida la explotación de las personas, incluso de niños y ancianos”, denunció Francisco acompañado por el Catholicós armenio Karekin II.

Ese mundo, expresó Francisco, “espera de los cristianos un testimonio de mutua estima y cooperación fraterna, que haga brillar ante toda conciencia el poder y la verdad de la resurrección de Cristo”.

En ese marco, estimó que “el compromiso paciente y renovado hacia la plena unidad” es una “luz brillante en una noche oscura y una llamada a vivir también las diferencias en la caridad y en la mutua comprensión”.

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