El Perlan II busca el récord en el sur argentino

El primer planeador presurizado del Proyecto Perlan II superó ayer los 28.000 pies de altura, unos 6,800 metros, en la localidad santacruceña de El Calafate en el marco del proyecto encarado por la compañía Airbus de los Estados Unidos que intenta por estas horas batir el record al que llegaron en el 2006, cuando llegaron a los 50.000 pies. 
El objetivo de este vuelo, cuyo proyecto comenzó hace 15 años, no es sólo buscar batir el record de altitud para un avión sin motor, en este caso presurizado, sino que persigue el fin de comprobar como un planeador puede llegar a la estratósfera y estudiar cuestiones climatológicas y de la capa de ozono de la Tierra. 
En la primera experiencia, del Perlan I realizada en 2006, se utilizó el vórtice polar y las corrientes que se producen en esta zona, principalmente de junio a septiembre, para elevar el planeador que llegó a los 50.000 pies, unos 12.000 metros, más que la altura de las aeronaves convencionales y se batió el record de altura. 
Las nubes lenticulares (más severas), características de esta región, fueron el desafío que enfrentaron profesionales de la aviación del país del norte y de Argentina con una extensa experiencia, tanto en la NASA como en la fuerza aérea.
La jornada comenzó a las 8,15 con la exposición para los periodistas acreditados en el hangar del aeropuerto de El Calafate. Los pilotos, Jim y Tim, subieron poco después de las 11 al planeador que fue movido con cuidados extremos para no alterar la presurización que se estrenaría.
Cholo, de 80 años, fue el piloto argentino que con su avión arrastró la máquina unos cuatro mil metros hasta dejarla en el cielo del glaciar Perito Moreno y el cerro Cristal, en medio de las torres simuladas por las nubes que ayudarían a su elevación. Luego, el avezado piloto, trajo la soga de ochenta metros y la soltó en el lugar acordado.
Las cinco horas de la travesía fueron monitoreadas con controles extremos de seguridad tanto desde el salón del hangar como desde Estados Unidos. Los pilotos, con equipos similares a los de los astronautas y con sus cuerpos ocupando casi todo el espacio interior, contaron con el apoyo de “un tercer piloto” a través de un complejo sistema de computadoras.
“Misión Cumplida” exclamó uno de ellos al descender. “Porque está ahi” dijo el otro cuando fue consultado sobre la motivación de seguir arriesgando en su vida, parafraseando a quien lo dijo cuando ascendió al Everest.
Para los integrantes de la Administración de Aviación Civil (Anac), Fuerza Aérea, Policía Aeroportuaria (Psa) y toda la gente del aeropuerto fue un día distinto, plagado de sorpresa y recuerdos.
Néstor Méndez, ex-intendente de la localidad y pionero del Aeroclub Lago Argentino, dijo a Télam que “nosotros queríamos más motor para ir contra el viento y ahora en uno de los lugares más difíciles de volar el viento es el más potente motor, el que nos propone el vuelo a vela hasta la estratósfera. Más alto, más rápido, más económico y a la mayor distancia”.
Si el clima lo permite, hoy el Perlan II intentará alcanzar los 27.000 metros para llegar “a una parte de la atmósfera adonde nunca ha ido nadie”, según destacaron desde el equipo.
El equipo del Perlan II se trasladó a la Argentina tras finalizar con éxito los test de vuelo realizados en Minden, Nevada.
“Tras el éxito de la fase de pruebas de vuelo en los Estados Unidos, estamos listos para partir rumbo a Argentina, donde comenzaremos una nueva etapa de descubrimientos sobre nuestra atmósfera e intentaremos batir un nuevo récord de altitud de vuelo sin motor”, dice en comunicado Ed Warnock, responsable de la misión Perlan II.
En El Calafate la aeronave busca alcanzar los 27.000 metros de altura valiéndose de corrientes de aire ascendente generadas por las ‘ondas de montaña’ -fenómeno atmosférico que se produce cuando el aire incide con fuerza y perpendicularmente sobre la ladera de las montañas-. 
En las zonas montañosas de los polos del planeta, son típicas las ondas montañosas capaces de llegar incluso a la estratosfera y El Calafate en los meses de agosto y septiembre es uno de los pocos lugares en el mundo para encontrarla. (Télam)