El presupuesto 2018 de Nación deja sin viviendas a La Pampa

OTORGA 62 VIVIENDAS PARA UN DEFICIT DE 14.000. EL PROMEDIO ERA DE 2.000 POR AÑO

Un simple cálculo permite concluir que la partida de Nación en 2018 alcanzará para construir apenas 68 viviendas. Esta cantidad cubre el 0,5% de la demanda que supone el padrón de inscriptos en el IPAV.
Aunque todavía no ha comenzado la negociación formal que permita darle tratamiento favorable al Presupuesto 2018 en la Cámara Baja, debido a que el gobierno nacional postergó dicha instancia para después de las elecciones, lo que se puede apreciar en el proyecto, que fue directamente elaborado por la Oficina Nacional de Presupuesto bajo la estricta supervisión de la Jefatura de Gabinete de Ministros, dista mucho de constituir algo bueno para La Pampa.
Ello no quita que en el marco del “toma y daca” para conseguir los votos, muchas de las partidas puedan reformularse y evitar así el perjuicio directo para la provincia.
Sin embargo, de acuerdo a la versión que hoy obra en Diputados, La Pampa no tiene mucho para festejar.
A la ausencia del segundo tramo del Acueducto del Río Colorado y de la etapa II de la obra de contención de inundaciones en el norte de La Pampa, más conocida como “Obra de los Daneses”, también hay que sumar la poca inversión que habrá en viviendas sociales, un tema delicado para los pampeanos, si se tiene en cuenta que un tercio de nuestra población no tiene su vivienda propia.

Cálculos.
Según lo que se desprende del presupuesto que tiene estipulado la Secretaría de Vivienda y Habitat dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas para el año entrante, a lo largo y a lo ancho del país se construirán 27.000 viviendas sociales con recursos del Tesoro Nacional, junto a otras 2.000 que se harán a través de la asociación público-privada, con fondos que aporten inversores particulares.
Para ejecutar esas 27.000 viviendas sociales, la Secretaría tiene previsto reservar una partida de $ 20.805.726.953, de los cuales solo $ 63.785.366 serán remitidos a la provincia de La Pampa.
Si se tiene en cuenta lo establecido en la Resolución N° 3/2017, donde se fijan los montos máximos financiables para las viviendas sociales que se desarrollan en las distintas provincias, en La Pampa cada casa de barrio de 60 metros cuadrados debe costar $ 940.262. Este cálculo permite concluir que con lo que mandará Nación en el 2018 alcanzará para construir apenas 68 viviendas.
De más está decir que esas casi 68 viviendas apenas sirven para cubrir el 0,5% de la demanda que supone el padrón de inscriptos en el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda.

Monto bajo.
Llama poderosamente la atención que el monto contemplado esté por debajo del estipulado nominalmente el año pasado, amén de la inflación acumulada de por medio.
Sin ir más lejos, el presupuesto de 2017 contempló para la misma finalidad casi 4,5 veces más de recursos.
En el ejercicio actual, la partida para construir viviendas sociales en La Pampa es de $ 285.561.059, y aún debe tenerse en cuenta que entre el momento de la elaboración de un presupuesto y otro, es decir 2017 con 2018, hay una inflación acumulada superior al 20%, lo que significa que de considerar la depreciación producto del avance de los precios, la caída interanual es aún mayor.

Pérdida de centralidad.
Con la llegada del Plan Nacional de Viviendas, las popularmente denominadas “casas de barrio” ya no revisten la importancia que tenían para otros gobiernos.
El plan en cuestión estratifica el acceso a la vivienda en función del ingreso del grupo familiar, algo inédito si se tiene en cuenta que bajo las diversas etapas del Plan Federal de Construcción de Viviendas y el Programa “Techo Digno”, todos ejecutados durante el kirchnerismo, nunca existieron condiciones de este tipo para la adjudicación. Ello es posible a partir de la fuerte penetración que ha ganado el crédito hipotecario con la llegada de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA).
En efecto, las viviendas sociales solo quedan reservadas para aquellos casos en que tanto el potencial beneficiario como su cónyuge perciban ingresos hasta el equivalente a dos salarios mínimo, vital y móvil, unos $ 17.720 a valor de hoy, dado que el 1° enero del 2018 vuelve a subir.
Luego, para los que perciban entre dos y cuatro salarios mínimos, queda el Procrear, que es un crédito hipotecario ajustable por UVA, más un subsidio del Estado Nacional. Finalmente, para los que reúnen más de cuatro salarios mínimos, queda el hipotecario UVA convencional.

La Pampa solo recibirá 0,67 por ciento.
La discriminación denunciada por Carlos Verna por parte del gobierno nacional está comprobada: La Pampa solo recibirá el 0,67 por ciento del Presupuesto proyectado para el 2018 mientras que Capital Federal, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, distritos de gobernados por Cambiemos, se llevan casi el 50 por ciento de la torta.
Así lo reveló un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) sobre el Presupuesto 2018. La distribución del gasto para obras públicas estará concentrada en provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
A la provincia que gobierna María Eugenia Vidal se le asignó un 22% mientras que al distrito que comanda Horacio Rodríguez Larreta un 20%. Le siguen Córdoba, provincia a la que se asignó un 4,5%, y en cuarto lugar Santa Fe, con un 4,3%.
En tanto, el 25% del gasto no tiene una asignación provincial específica, mientras que hay 12 provincias (la mitad de las jurisdicciones), a las que tomadas en conjunto se asigna menos del 10% del gasto.

Aclaración.
El informe aclara que considerar solamente la asignación del gasto agregado no permite establecer una medida relativa relevante, “ya que las provincias en nuestro país presentan una marcada heterogeneidad en cuanto a la población”.
Si se toma el promedio del gasto por habitante proyectado con asignación en provincias, el ordenamiento provincial es muy diferente. En este caso, el ordenamiento del gasto por habitante muestra que en CABA se asignan gran parte de los gastos del nivel nacional del gobierno, cuestión lógica por constituir la capital del país donde funcionan la mayoría de las dependencias federales.
Provincias que figuran entre las últimas en el listado de participación en el gasto total, como Tierra del Fuego o Santa Cruz, se ubican ahora como las más favorecidas considerando el gasto por habitante de dichas regiones. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba quedan en este indicador por debajo del promedio. No obstante, entre las provincias con mayor gasto por habitante y las que gastan menos, la brecha no es proporcionalmente sustancial.