El río Salado llega hasta La Reforma

Merced a los importantes caudales que están entrando a la provincia desde hace varias semanas, el río Salado-Chadileuvú ya llegó hasta la localidad de La Reforma y avanza hacia la zona de bañados que se encuentra al oeste y al sur de las sierras de Lihué Calel. Esta reactivación está empujada en gran parte por la descarga del río Tunuyán en el Desaguadero, algo que hacía años no sucedía. El Atuel sigue llenando los bañados pampeanos pero todavía no llega al Salado. Con los embalses mendocinos llenos y cuando aún no comenzó la temporada de deshielo, el pronóstico es que habrá agua en los ríos pampeanos durante muchos meses.
En la última semana, el río Salado-Chadileuvú volvió a correr con fuerza bajo el puente de La Reforma, lugar donde el río corta a la ruta provincial 20. El cauce llevaba años atravesando una lenta agonía, con escurrimientos ínfimos o incluso períodos en que se había cortado la circulación del agua.
La situación cambió en pocos días. Desde hace al menos una semana, la escorrentía no para de subir y el caudal es cada vez más fuerte. El sonido del agua pasando bajo el puente le da musicalidad a una imagen que hacía tiempo había quedado en el olvido.
Tras haber alcanzado la franja central de la provincia, el Salado avanza ahora hacia la zona de bañados que se ubica al noroeste de las sierras de Lihué Calel. Pero antes de llegar allí, a unos 25 kilómetros al sur de La Reforma, el cauce se divide en dos ramas. La más occidental avanza por un curso más o menos delimitado hacia la laguna La Dulce. El oriental lo hace hacia los bañados, una superficie que abarca unas 40.000 hectáreas donde el río no tiene un escurrimiento delimitado.
Llenar esos enormes humedales le insumirá semanas. Cuando se colmen, el Chadileuvú avanzará hacia tres grandes lagunas ubicadas aguas abajo. Son La Tigra, La Leona y La Brava, las tres de miles de hectáreas de superficie y todas en este momento con un nivel muy bajo.

Cuenco.
Recién después de llenarlas, el agua alcanzará la laguna Urre Lauquen, un cuenco de enorme superficie pero baja profundidad entre las sierras y la localidad de Puelches.
Esta perspectiva lleva a suponer que el río tardará todavía algunos meses en reactivar ese complejo y extenso sistema hídrico. La abundancia de agua, los embalses mendocinos repletos y un nivel récord de nieve en la cordillera anticipan que, aunque lleve su tiempo, el agua finalmente volverá a pasar junto a la localidad de Puelches
La crecida del río Salado-Chadileuvú está motorizada en gran parte por el río Tunuyán, uno de los cuatro ríos cordilleranos que atraviesan la provincia de Mendoza y descargan en el Desaguadero -que es el mismo que ingresa a La Pampa bajo el nombre de Salado-.
“En este momento, el embalse que regula el río está al 103 por ciento de su capacidad, lo que significa que está erogando por vertedero”, comentó Javier Schlegel, secretario de Recursos Hídricos de la provincia, al ser consultado desde LA ARENA. “Hacía años que el Tunuyán no llegaba al Desaguadero”, acotó.
El principal dique regulador del Tunuyán es El Carrizal, que separa la zona de riego conocida como Tunuyán Superior de la denominada Tunuyán Inferior. “Como es agua de deshielo, es muy dulce, por eso el río Salado está llegando a nuestra provincia con una carga salina que no es la habitual”, señaló Schlegel.
El tenor salino actual es de 6 gramos por litro, que si bien es algo -por encima de los límites para consumo humano- es muy bajo para un río que antes de esta reactivación ingresaba con 60 gramos por litro (tres veces el agua de mar) e incluso picos de hasta 110 gramos por litro. “Era tan alta la carga de sales, que los instrumentos no la registraban”, relató Schelgel.
En este momento, el Salado entra a La Pampa con un caudal de 9 metros cúbicos por segundo. En los últimos cinco años no había superado el metro cúbico por segundo.
La crecida en el Salado continuará por varios meses, señaló Schlegel. “Esos embalses están llenos y en cualquier momento va a empezar a erogar también el Diamante, que está cerca de llenarse porque está a un 97 por ciento de su capacidad”, indicó. “La perspectiva es de un año con mucha agua en ese río”, sostuvo.

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