El senador Lovera en contra del voto electrónico

“Ante las carencias que hoy tiene Argentina, que la prioridad de agenda sea el voto electrónico me parece una falta de respeto y una ridiculez”, sostuvo hoy el senador nacional por La Pampa, Daniel Lovera (PJ).
En el Congreso de la Nación se está debatiendo un proyecto de ley del Poder Ejecutivo para instrumentar el voto electrónico en las próximas elecciones legislativas. Comienzan a escucharse voces a favor y en contra.

¿Ha podido evaluar el Proyecto del Gobierno Nacional?
Sí, lo he evaluado y si bien todavía lo estamos analizando, hoy me encuentro con elementos que me generan desconfianza.

¿Está anticipando su voto negativo?
Sí. En principio cualquier ciudadano debe poder controlar el acto eleccionario, independientemente de su instrucción. Esta es la garantía para cualquier sistema democrático que se precie de tal. Con este sistema una gran parte de la población no podrá cumplir con esa fiscalización. No es que me niegue a la modernización, creo que hay muchas cosas que se podrían hacer para mejorar nuestro sistema electoral. No es precisamente esta, la que nos quieren imponer con una ley a las apuradas y con muy poco sustento.

¿Qué elementos tiene para decir que no es fiable el sistema impulsado por el Gobierno Nacional?
Por un lado, los departamentos de informática y ciencias de la computación de las principales universidades públicas de nuestro país se pronunciaron en contra del proyecto porque dicen que es prácticamente imposible construir sistemas que brinden máximas garantías de inviolabilidad como las que requiere un sistema de votación. Lo que podría permitir, acuerdan, múltiples mecanismos de identificación de votantes o adulteración de resultados. Además, hay decenas de especialistas que concuerdan que este sistema no es seguro.

¿Qué resultados ha tenido el voto electrónico en el mundo?
De 295 países solo 6 continúan utilizando este sistema (Bélgica, Estonia, Brasil, Venezuela, India y Filipinas). Hasta hace unos años esta lista era más extensa, pero varios países tras implementar distintas formas de voto electrónico, lo prohibieron. Si miramos el ránking de países con mayor desarrollo humano del planeta, los primeros 20 votan con papel. Es decir, que incluso los países con mayor PBI e innovación tecnológica, eligen seguir sufragando en papel.
Ni que hablar de lo que dictaminó Alemania para no utilizar el sistema. Porque no es posible fiscalizar el proceso y, sobre todo, por la falta de recursos humanos con conocimiento para ello (y lo dice Alemania que no es un país del Tercer Mundo, está en la vanguardia tecnológica).

¿A usted como senador del PJ no le llama la atención la posición del gobernador de Salta, Urtubey, que trata de estúpidos a los que no apoyan el sistema de voto electrónico?
Ese apuro, esas ganas y esa defensa con tanto ímpetu, la verdad es que me generan aún más desconfianza. Quizás el compañero Urtubey anda buscando pista para el “Bailando 2017” -en referencia al popular programa que conduce Marcelo Tinelli-. En un país donde tenemos más del 30% de nuestros compatriotas viviendo en la pobreza, donde no hemos tenido la capacidad para construir consensos que sostengan y creen políticas públicas para que haya menos pobres; donde todos los días tenemos compatriotas que pierden su trabajo; donde los jóvenes tienen que abandonar sus estudios por falta de recursos; donde tenemos provincias que hacen esfuerzos y gestiones interminables para lograr una parte de lo que corresponde; la verdad que hoy sea la prioridad de este Gobierno Nacional el voto electrónico, es una falta de respeto y una ridiculez.

¿Por qué tiene tanto apuro del Gobierno Nacional en instrumentar el nuevo sistema?
La verdad que no lo sé. De lo que sí estoy seguro es que al momento de hablar de una reforma electoral debemos ser muy cuidadosos, no podemos dejar que prevalezca la ansiedad de innovación a riesgo de poner en jaque el principio central de la calidad democrática como condición moral para defensa de la República. No es viable aquí el principio de “prueba y error”, ya que las consideraciones para vehiculizar un nuevo sistema requieren del análisis de múltiples variables para encontrar garantías.

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