El Zorzal, cuando el sueldo es la sonrisa

La Asociación Pampeana de Equinoterapia y Equitación Deportiva es una actividad en plena expansión. A través de este maravilloso método terapéutico se utilizan al caballo para la búsqueda de la recreación, rehabilitación, integración, contención familiar e inclusión social. Es una apuesta al potencial del desarrollo físico, psíquico, emocional y social, mejorando la calidad de vida de todas las personas sin límites de edad.
Pero claro está que para poder desarrollar esta actividad y cubrir las necesidades de quienes recurren a este método terapéutico no sólo es necesario contar con equinos dóciles, sino que es primordial la presencia de un equipo capacitado que guíe a los pacientes en el camino hacia una recuperación o mejoría óptima.
Es por eso que El Zorzal está conformado por un grupo de por lo menos 20 voluntarios, dueños de un corazón gigante que, si bien no perciben remuneración económica, obtienen algo que para ellos es más gratificante aún y es la felicidad de los casi 180 pacientes que disfrutan del tratamiento.
El profesor de equitación y el responsable de la Asociación, Matías Baldone, se refirió al trabajo de las personas que trabajan junto a él y sostuvo que “siempre tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas”.

Caminar por primera vez.
Como ocurre en cada edición de la Expo Rural de Santa Rosa, los integrantes de la Asociación Pampeana “El Zorzal” demostraron y explicaron como desarrollan los tratamientos terapéuticos en personas que padecen diversas patologías. Allí dieron a conocer el caso de Ainara, una niña de apenas seis años que padece una enfermedad que le impide caminar.
La niña, oriunda de Macachín, viaja a esta capital para tratarse con los instructores especializados en la equinoterapia y, luego de varios meses de arduo trabajo, pudo demostrar su notable evolución y progresivo fortalecimiento pudiendo dar sus primeros pasos sola.
La alegría invadió la pista y sin dudas es imposible poder describir con palabras lo que sintieron la niña, su familia y quienes la acompañan. La mejoría demostrada no habría sido posible sin la compañía de los voluntarios de la Asociación, como en este caso fue Dolores Alonso, quien posee una amplia trayectoria en la equitación y doma de caballos y es compañera terapéutica de Ainara.

Estimulación.
Durante la tarde del sábado el público que asistió a la Exposición pudo apreciar una de las características del tratamiento que consiste en “aprovechar los movimientos tridimensionales del caballo para estimular músculos y articulaciones del paciente (el vaivén hacia arriba, abajo, delante, atrás y hacia los lados es un movimiento que resulta ser el único en el mundo animal semejante al caminar humano)”. Además, sostuvieron los especialistas consultados, el contacto con el caballo “aporta facetas educativas y terapéuticas a niveles cognitivos, comunicativos y de personalidad”.

“Es algo muy gratificante”
No es un trabajo fácil, y para hacerlo hay que estar muy preparado. Constantemente las emociones están a flor de piel y el echo de tratar con personas que padecen diversas enfermedades es algo muy delicado. Además, para poder ser voluntario, hay que conocer de caballos y seguir de cerca las solicitudes de los médicos de los pacientes quienes otorgan primero un certificado habilitándolos para desarrollar la actividad.
Así lo explicó Natalia Fantini, una de las voluntarias que trabaja en la Asociación desde hace seis años y que encontró en la equinoterapia “un espacio de distensión luego de las horas de la facultad y los libros”.
Ella y sus compañeros conviven con personas que sufren diversas discapacidades y, en ocasiones “te encontrás con situaciones que quizá anteriormente no estabas acostumbrado a vivir y eso te mueve emocionalmente”. Sin embargo, “la posibilidad de poder ayudar a otra persona a sobrellevar una enfermedad, a tratar diariamente con los chicos que integran los grupos, es algo muy gratificante y lo mejor es que siempre hay personas dispuestas a colaborar”.
El trabajo de los voluntarios es realmente destacable. Todos los que participan de alguna manera u otra son una pieza importante para mover el motor solidario de la Asociación. Es por eso que el plantel de voluntarios de El Zorzal es amplio y se debe destacar también la labor de aquellos que se encargan pura y exclusivamente de los equinos.
También hay personas que si bien no pasan tiempo con los caballos o con los pacientes, colaboran en la donación de alimentos, equipos de equitación, y hasta hubo quienes obsequiaron caballos para que la actividad crezca y se mantenga.

“Cada vez hay más chicos”
Las instalaciones de la Asociación Agrícola Ganadera de Santa Rosa es “la casa” de El Zorzal. Luis “Ruso” Colla le abrió las puertas a una propuesta que el instructor de equitación le hizo hace unos siete años atrás. Colla sin dudas influyó positivamente para que la actividad se desarrolle y se afiance en la provincia. “Es un orgullo que cada vez haya más chicos, inclusive hay muchos que vienen de otras localidades”, sostuvo el ex presidente de la Agrícola, quien reconoció el sentimiento que los voluntarios le dedican a la equinoterapia.

Cómo encontrarlos
La asociación trabaja todos los días, de lunes a viernes, en las instalaciones de la Agrícola Ganadera, en la avenida Spinetto o se puede contactarlos a través de los teléfonos (02954)-15-569526 o 432497. En Facebook, Asociación Pampeana El Zorzal de Equinoterapia y Equitación Deportiva, o www.equinoterapialapampa.com.ar