Emma llega a los cien años y los festeja en Santa Rosa

Emma Paletti cumple 100 años y por supuesto, no está exenta de los típicos achaques que trae la edad, pero es dueña de una claridad mental digna de una adolescente. Acompañada de su sobrina, Ana María Lema (80) con quien vive, relató parte de su vida y se mostró orgullosa de haber llegado a esa edad en que todo se hace más pausado y sereno, donde la vida se aprecia de otra forma, con otras cualidades.
Emma nació en Santa Regina, provincia de Santa Fe, el 28 de octubre de 1917, en la zona rural. Fue en el seno de una familia conformada por madre piamontesa y padre genovés, tuvo ocho hermanos y muchos sobrinos.
Nunca se casó ni tuvo hijos por propia elección. Hizo la escuela primaria en su localidad natal y en los primeros años de juventud, trabajó en grandes estancias, “bellísimas” como recuerda, tanto de mucama como de niñera.
Alrededor de los 30 años se fue a Rufino a estudiar Enfermería y durante muchísimos años trabajó en el Hospital Ferroviario hasta su jubilación. “Lo que aprendí después me lo enseñó la vida, como dijo el filósofo, porque no hay mejor escuela que la vida y hace cien años que vivo”, celebró orgullosa.
Se definió como una gran lectora, “es mi pasatiempo favorito”. También destacó que “trabajé siempre, porque venía de familia pobre, pero estuve rodeada de gente culta”.

Post jubilada.
Después de jubilarse, Emma reconoció extrañar su trabajo. “Así que volví a trabajar en la enfermería de la Casa del Jubilado”, sin cobrar sueldo. “Me daban algunas propinas y con eso me arreglaba”, aseguró.
“Trabajaba porque me gustaba lo que hacía”, también reconoció. Allí permaneció hasta que sus sobrinas decidieron traerla a la capital pampeana para poder cuidarla.
Ellas, cuya madre ya era viuda, la trajeron a Santa Rosa y como Emma siempre fue independiente, vivió junto a la madre de ellas. Emma hace poco padeció la muerte de su hermano más chico, que dejó este mundo a los 94 años.
“Me quedé con mis sobrinas, que son los hijos que yo no tuve”, señaló. “Todos menos uno, vivimos con ella en Santa Regina”, reconoció Ana María. Hace un año que viven juntas.

Longevidad.
Por supuesto fue necesario hacer la pregunta que todos imaginan a personas de esa edad. ¿Cuál es el truco para llegar tan bien a los cien años?
La respuesta, evidentemente, no podía ser más sabia. “Yo trabajé toda mi vida, siempre fui sana, comí de todo como hago ahora mismo y nada me hace mal; y aquí estoy gracias a Dios, sorda, medio ciega aunque puedo ver la cara de mis seres queridos y mi cabeza está bien”.
En sus palabras, Emma aseveró que “como todos en la vida, tuve cosas buenas, malas, pasé cosas muy agradables y otras muy desagradables; muy tristes. Lloré mucho y me reí mucho porque así es la vida y hay que tomarla y aceptarla como viene”.

Festejo.
Y como no podía ser menos, este sábado, Emma celebrará y no sin razón, junto a sus familiares. “Me voy a ver con todos mis sobrinos, porque vienen desde Tierra del Fuego y Rosario”, aseveró.
Emma es una mujer bella, amorosa, dulce y pausada para hablar. Pero inspira ternura por el solo hecho de ofrecer sus palabras de manera tan amena y desinteresada.

“Quería casarme enamorada”
A sus cien años, Emma habla con una claridad y paz admirables. Desde que inició la charla, aseguró ser soltera. ¿Por qué? “Fueron las circunstancias de la vida, aunque un poco yo tengo la culpa”, explicó.
Agregó que “algunos porque no llenaban mis expectativas sentimentales; otros me parecían que eran demasiado para mí porque siempre fui pobre; otra causa fue porque me vine para acá”. Mencionó a un hombre del que se hizo amiga en una estancia, de quien tiene un bello recuerdo, aunque aseveró que para ese entonces, ya había decidido irse de ese lugar.
Ana María confiesa que para ella, “no estaba enamorada”. Emma prosigue su relato: “Mis romances terminaban cuando empezaban, (risas), tuve otros muchachos, pero las mujeres que conocía me decían ‘este es un chico bueno, trabajador y de buena familia, pero el que yo amo se casa con otra’; no querían quedarse solteras”.
“En cambio yo no, yo quería casarme enamorada, por eso me quedé soltera”, concluyó.