“En Guadalupe encontré un abrazo”

Francisco es un joven de 21 años que atravesó un infierno. Uno de los más duros. La adicción. Debido a su relevante problema de alcoholismo y drogas, el muchacho tuvo que internarse en la Fundación Guadalupe y afortunadamente salió a flote.
En diálogo con periodistas de El Aire de la Mañana (Radio Noticias 99.5), Francisco dijo que en Guadalupe “encontré un abrazo”, tranquilidad, acompañamiento y contención.
“Empecé a tomar alcohol, con mis amigos, a los 14 años, hasta que mi mamá me llevó un jueves a la fundación y el mismo lunes me internaron”, recordó el joven. Y agregó: “Mi vida era tomar alcohol y estar con mis amigos y tenía que ser borracho toda la vida”.
Francisco relató que empezó a tomar a los 14 años porque no tenía la suficiente contención de su familia y hasta llegó a vivir en un basurero del barrio Plan 5 mil. “Mi mamá trabajaba todo el día, mi papá era alcohólico y no estaba y mis hermanas se fueron a vivir a otro lado”, afirmó. Sostuvo que realiza huerta, actividad física, herrería y otras actividades que le permitan afrontar la abstinencia.
“Cuando egresé de Guadalupe voy a tener un oficio: hoy tengo mis padres que me acompañan muchísimo”, dijo al completar: “Hoy soy feliz y volví a ser yo mismo”.

Lucas.
Lucas ahora es amigo de Francisco desde que se internó en Guadalupe debido a su adicción a la cocaína. El joven, de 27 años, dijo que cuando se drogaba lo hacía por “joda” creyendo que “yo era un vivo”. Sostuvo que la terapia le está haciendo muy bien, que en la calle intentó dejar pero solo no podía. “Tengo que estar en actividad, haciendo algo, y acá hacemos lo que podemos”, dijo.
Sostuvo que “nosotros tenemos una pelea” todos los días. “Mi familia vive en Neuquén pero mi vieja, con quien no tenía relación, me viene a visitar todos los domingos”, dijo Lucas al ampliar que abandonó la escuela a los 15 años. “Ahora estoy terminando el colegio secundario, a distancia, me quedan cuatro materias y realmente estoy muy entusiasmado”, completó.