En la ruta gastronómica

Néstor Bender tuvo cafetería, panadería, servicio de catering y carnicería, el rubro donde encontró su especialidad y la forma de crecer. Desde Alpachiri fue a Colonia Santa María y abrió una fábrica de chacinados que elabora y vende “el mejor fiambre casero”.
La historia de los Bender está emparentada con la historia de muchos. En la provincia y en el país. Una familia chacarera a la cual las políticas neoliberales de los ’90 obligaron a recalcular y empezar de nuevo. Salida del campo y entrada a la incertidumbre. También un ingreso al siempre inspirador (y complicado) sendero emprendedor.
“Soy nacido y criado en Alpachiri. Éramos chacareros y como muchos en los ’90 nos fundimos, así que hubo que arrancar de nuevo, quedamos en el camino y tuvimos que ver qué hacíamos para sobrevivir así que alquilamos un café. Nos fue bien pero como somos muchos de familia, mis viejos se quedaron con el café y nosotros seguimos otro rumbo. En el ’97 junto a un hermano abrimos una carnicería, pero era poco lo que daba para los dos así que abrimos una panadería”, resumió Néstor Bender (48) sobre los pasos que lo llevaron a la ruta gastronómica, una ruta que supo recorrer con varias paradas en el medio hasta llegar al destino de hoy: una fábrica de chacinados.
“La carnicería finalmente se cerró y yo seguí con la panadería. Me había quedado con las herramientas del negocio anterior y cuando vi que las ventas del local del pan estaban en baja me decidí a hacer chorizos, hace cinco años. Los productos gustaron mucho así que le metí para adelante y ahora se dio la chance de abrir la fábrica”, explicó Bender sobre su nuevo emprendimiento.
Las instalaciones de una fábrica de chacinados que se construyó hace 12 meses en Colonia Santa María y que nunca pudo arrancar fue la oportunidad que Bender vio para dar un salto y jugar una apuesta fuerte junto a sus hijos.
“Hace cuatro meses que abrimos y para nosotros es la oportunidad de trabajar en modo más industrial. Arrancamos muy bien así que ahora viene el proceso de afianzarse. La fábrica se construyó hace 12 años. Después de un par de intentos de otra gente no resultó y quedó cerrada, así que empezamos nosotros. Apostamos por la calidad y el bajo precio. Somos muy aguerridos y lo compensamos con el esfuerzo. Le ponemos el hombro y cuando hay que trabajar 14 o 15 horas lo hacemos. Tanto mis hijos como los empleados responden de manera espectacular así que estamos muy entusiasmados”, resaltó.

Productos y competencia.
El producto estrella de Bender es el chorizo seco, un manjar que ninguna picada merece perderse. También elabora longaniza, lomo, bondiola, jamón, morcilla blanca y morcilla negra, toda la línea de chacinados, chorizo parrillero, milanesas de carne.
“Tenemos una boca de venta en Alpachiri y dos distribuidores que venden en Macachín, General Campos, General Acha, toda la línea de la ruta 1. En Santa Rosa nuestros productos se venden en un negocio en el barrio Vial y en otro de la calle Lisandro de la Torre 96. La verdad que gusta mucho lo que elaboramos, la gente se muestra muy conforme. Es cierto que es un rubro donde hay muchísima competencia pero los chacinados no tienen techo, hasta yo me sorprendo porque todo lo que hacés, se vende. Hay paladares para todos los gustos”, aseguró Bender, a quien su espíritu emprendedor también llevó a tener una mini empresa de eventos. “Hicimos todo el servicio para la fiesta del centenario de Alpachiri”, afirmó orgulloso. “No hay que quedarse, siempre hay que tratar de emprender algo, si te quedás quieto la marea se te viene”.

Más empleados.
Con la apertura de su fábrica, Bender creó cuatro puestos de trabajo. Pero la demanda y los proyectos a mediano plazo llevan hacia una planificación con nuevos empleados.
“Los chicos están re conformes y hay días en que no nos alcanza el tiempo, estamos hasta 15 horas trabajando. Después cuando se puede, se compensa, pero necesitaría dos empleados más aunque los costos laborales complican un poco esa posibilidad. El plan está claro: queremos afianzarnos en el mercado pampeano y después la intención es obtener el tránsito federal para poder salir al sur, colocar un porcentaje de producción en la Patagonia a otros precios. Por ahora solo tengo habilitación provincial. Tengo que tener tránsito federal para salir así que trabajamos en ese sentido”, detalló.
La buena respuesta a lo elaborado por Chacinados Bender convenció a su responsable de montar un stand en la 3ra. Feria de Emprendedores Pampeanos, el evento que se realizó la semana pasada en el complejo Horacio del Campo de Toay. Aunque solo pudo hacerse un día de los dos anunciados a raíz de la lluvia y el viento del domingo, los resultados para la fábrica de Colonia Santa María “fueron excelentes”.
“Es la primera vez que salimos a un evento de este tipo y sinceramente sirve mucho. Vinieron varios comerciantes a contactarme para vender en sus negocios. Es más que importante darse a conocer y mostrarse, y eso para nosotros en esta etapa es clave. Más allá de la mala suerte por el clima y de que se tuvo que suspender nosotros quedamos re conformes por la cantidad de gente y por las ventas. El sábado casi no hubo respiro y la carpa de gastronomía donde nos ubicamos estuvo siempre llena”, valoró.

Precio y calidad.
Para afianzar su emprendimiento, el responsable de Chacinados Bender está convencido de que buena parte de la fórmula consiste en combinar dos aspectos claves de cualquier negocio en cualquier rubro: precio y calidad.
“Lo que yo garantizo es que al que le gusta el chorizo que hago hoy, le va a gustar dentro de un año. Mantengo la calidad siempre,con la carne, con los condimentos y también con las tripas. Eso nos permite tener una clientela que se mantiene firme porque reconoce la combinación de calidad y de precio. Convengamos que la plata no sobra, entonces si puede comprar bueno y a buen precio no la va a dejar pasar”.

La pasión por ayudar.
Néstor Bender tiene un costado que lo hizo muy conocido en su pueblo y en buena parte de la provincia: desde hace 18 años es el jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Alpachiri, “una pasión” que también se transmitió a sus hijos.
“Hace ya 18 años que estoy a cargo así que eso también da cierto orgullo y tranquilidad de que las cosas se están haciendo bien. Cuando hablamos con otros bomberos y en nuestro ambiente coincidimos en que es difícil de explicar, es algo que se lleva adentro. Lamentablemente de esto no se puede vivir y hay que buscar por otro lado. Pero es una pasión muy profunda”, destacó Bender.
Federico (20 años) y Lourdes (17) siguen su camino. Trabajan en la fábrica (también su otro hijo Rubén junto a los empleados Zenón y Angel) y participan activamente en el cuartel. Fede ya forma parte de los Bomberos Voluntarios y Lourdes está esperando cumplir los 18 porque ya hizo todo lo requerido y tiene todo listo para dar el salto de cadete a bombera. A ellos también les encanta así que no me queda otra que apoyarlos”, sonríe sin poder ocultar la cara de padre orgulloso.
Bender fue protagonista en marzo de este año del desesperado operativo de rescate que le salvó la vida a Jona Pereyra, un joven de Miguel Riglos que quedó atrapado en un silo con 3 mil toneladas de maíz, en General Campos. Durante cinco horas 12 bomberos del cuartel de Alpachiri palearon sin descanso hasta que el chico pudo salir. “Fue agotador pero por suerte terminó todo bien”, afirmó el emprendedor y jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios.